Los Mochis

No existe tratamiento para COVID-19 que demuestre eficacia: cardiólogo Luis Eng Ceceña

El especialista resalta que la dexametasona demostró ser útil para pacientes dependientes de oxígeno; especifica que aunque no se ha demostrado inmunidad en pacientes con COVID-19, pudiera existir

Por  María de Jesús Estrada

Luis Eng Ceceña, cardiólogo.(EL DEBATE)

Luis Eng Ceceña, cardiólogo. | EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- «No existe ningún tratamiento preventivo farmacológico con medicamento para COVID-19 que tenga demostrados beneficios. No han demostrado eficacia. Simple y sencillamente no existe», expresó tajantemente el cardiólogo Luis Eng Ceceña en entrevista para EL DEBATE transmitida ayer por las plataformas digitales de este grupo editorial.

Dijo que quizá dentro de un mes pudiera existir algún tratamiento con beneficios demostrados, pero por el momento no existe. Sin embargo, aclaró que hay evidencia sólida con cuatro tratamientos para pacientes que ya tienen avanzada la enfermedad, dos de ellos, aunque la evidencia es que no sirven, el Lopinavir/Ritonavir para pacientes hospitalizados; y la hidroxicloroquina, que ha sido utilizada ampliamente dentro y fuera del hospital, pues información muy sólida dice que no solo no ha sido eficaz, sino que potencialmente puede producir problemas cardiovasculares.

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«Hay todavía muchos estudios en proceso que habrá que esperarlos, pero mientras tanto creo que no se deben de utilizar. Lo que sí sirve para tratar a pacientes con COVID-19 es el Remdesivir, un antiviral que desafortunadamente no hay en México, incluso en Estados Unidos es difícil de conseguir porque es una droga hasta cierto punto en investigación. Tiene ya autorización para uso emergente —explicó—, pero no para uso definitivo: «Este medicamento resultó ser útil para pacientes hospitalizados con la enfermedad seria a moderada; sin embargo, muchas personas piensan que también va a ser útil en el paciente externo, aunque la evidencia todavía no la tenemos».

Tratamientos

El otro medicamento que ha demostrado ser útil es la Dexametasona, pero para ciertos tipos de pacientes nada más, aclaró. Primero, en el enfermo hospitalizado que sea dependiente de oxígeno o que esté intubado o bajo ventilación mecánica: «La Dexametasona en el estudio RECOVERY no resultó ser útil en pacientes que están hospitalizados, pero que no requieren de oxígeno. De hecho, tuvo una tendencia no significativa, pero su tendencia más o menos importante a aumentar la mortalidad, entonces la Dexametasona solamente en pacientes que requieren de oxígeno o están intubados en el hospital, pero no en el no dependiente de oxígeno, y desde luego no hay ninguna evidencia que sea útil y pudiera ser potencialmente perjudicial en las personas que están fuera del hospital», aclaró.

El especialista reiteró que el aislamiento de un paciente con COVID-19 es lo más efectivo para evitar la propagación del virus, y el tratamiento en casa está basado principalmente en evitar el contacto con él: «Es importante que se quede en un cuarto solo, que la comida se la dejen en una mesita afuera de su cuarto, y él solo la recoja. Si por alguna razón va a tener contacto con otra persona, que tenga puesto un buen cubrebocas, de preferencia una N95, y que todos los utensilios que él utiliza para alimentarse sean nada más de él o desechables. El contacto cercano es un motor para la propagación del virus, entonces es importante que esté totalmente aislado por cuando menos dos semanas».

Lamentó que a estas alturas de la pandemia muchas familias se han contaminado unos con otros y se ha hecho una infección muy grande porque no hay cuidados adecuados en casa:

La mejor manera de proteger a las personas que están alrededor del paciente de COVID es el distanciamiento, sin contacto con ellos, usando mascarilla y una careta, que también es bastante útil, que termina siendo esto lo más eficaz de todo», insistió.

Desesperación

Reveló que al no existir tratamientos que realmente tengan demostrada su eficacia, es desesperante para médicos y enfermos sobre lo que deben utilizar para ayudar a las personas que están con COVID-19 fuera del hospital o incluso dentro: «Eso ha llevado a muchos esquemas de tratamientos. Ya hay más de 200 medicamentos que se están tratando de reutilizar en enfermos con COVID, algunos medicamentos que ya existían y algunos nuevos que se están produciendo para esta enfermedad, entonces algunos protocolos sugieren utilizar azitromicina, la cual no tiene ningún efecto para la enfermedad que se conozca hasta ahora; sin embargo, hay pacientes que tienen neumonía de tipo atípico, y en esos pacientes la Azitromicina puede ser útil».

Luis Eng Ceceña destacó que en la ciencia las anécdotas son buenas y tienen valor serio, puesto que para poder decir que un medicamento realmente es útil se pueden hacer estudios de observación; no obstante, esos estudios nada más hacen hipótesis, pero no demuestran nada. Para demostrar que algo sirve se tienen que hacer estudios aleatorios controlados; es decir —añadió—, que los pacientes que reciben el medicamento no deben saber qué medicamento están recibiendo, ni tampoco el investigador que realiza el estudio debe saber qué pacientes recibieron al medicamento: «Los humanos, todos, tenemos muchos sesgos, y todos podemos hacer que el estudio se falsee, entonces la única manera de hacerlo es de forma ciega, y si en ese tipo de estudios controlados y de forma aleatoria se decide qué paciente va a recibir el placebo y cuál paciente va a recibir el medicamento, entonces sí se puede mostrar que un medicamento realmente sirve», explicó.

El virus

El especialista explicó que COVID-19 es una enfermedad viral que viene precedida de otras enfermedades virales: «El coronavirus es un tipo de virus, un pequeño trozo de malas noticias envuelto en una cubierta proteica que tiene una especie de coronas y una proteína que se llama proteína espícula, que le da una apariencia característica al microscopio electrónico, y son agentes con una infecciosidad importante y una letalidad especial».

El cardiólogo Luis Eng Ceceña aclaró que para reconocer a un paciente con COVID-19 es necesario, primero, saber si esa persona tuvo contacto con el virus, porque de esta manera las probabilidades se incrementan. Posteriormente —dijo—, es necesario conocer los síntomas, y de esta manera identificar si el paciente requiere de atención médica de emergencia. Los síntomas más frecuentes —resaltó— son tos, sensación de falta de aire, fiebre, pérdida del olfato y del gusto, malestar general, escalofríos, incluso algunos pacientes pueden tener diarrea:

Esta enfermedad tiene muchas formas de presentación, y uno debe tener un estado de alerta importante y buscar síntomas compatibles. Hay muchos síntomas que lo primero que debe pensar uno es que las personas tienen COVID hasta no demostrar lo contrario».

Resaltó la importancia de aislar al enfermo con los síntomas hasta descartar que sea COVID-19, puesto que es la manera más eficaz de cuidarlo y cuidar a quienes lo rodean.

Además, señaló que los pacientes que tienen más riesgo ante COVID-19 son los que tienen más edad o los que tienen enfermedades previas, sobre todo enfermedades cardiovasculares, como hipertensión, enfermedad pulmonar o cáncer: «Todas esas personas tienen más riesgo de desarrollar un COVID serio. Hay que recordar que aproximadamente el 81 por ciento de las personas desarrolla COVID leve o moderado; el 15 por ciento el COVID severo; y 5 por ciento la enfermedad crítica con estado de shock e insuficiencia respiratoria severa que requiere de asistencia mecánica».

Alrededor del 40 por ciento de las personas es totalmente asintomático —recordó—, y eso es delicado porque muchas personas no se dan cuenta de que lo tienen, y pueden diseminar más fácilmente la enfermedad.

Señaló que la duración promedio de la derrama viral es de 19 días, pero puede variar de dos a cuatro semanas. Eso no necesariamente quiere decir que uno es infeccioso por cuatro semanas porque generalmente después del día 10 el porcentaje de transmisión del virus baja mucho —explicó—, pero siempre es recomendable tener de dos a tres semanas de cuarentena.

Asimismo, especificó que normalmente los pacientes se dan cuenta de que la enfermedad ya se quitó porque desaparecen los síntomas y los parámetros inflamatorios en los análisis de laboratorio se normalizan, es ahí —afirmó— cuando el enfermo poco a poco comienza a sentirse como antes de que tuviera la enfermedad, y con suerte se recupera al 100 por ciento.

Diagnóstico

Sobre las pruebas diagnósticas para COVID-19, Eng Ceceña mencionó que la más eficaz se llama RT PCR; sin embargo, es una prueba difícil de adquirir porque se ha limitado mucho por circunstancias fuera de la medicina.

También se puede hacer una tomografía computada de tórax los días subsecuentes al inicio de los síntomas, y más o menos tiene una eficacia similar para el diagnóstico con hallazgos muy particulares de la infección por COVID-19, y que son positivas en un 80 y 85 por ciento.

«En los casos con síntomas, al igual que la RT PCR, que tampoco es una prueba perfecta, que puede tener falsa positividad y falsa negatividad, después de ocho días pierde mucha eficacia, y es entonces cuando entran la prueba con anticuerpos y que sirve para demostrar que la persona tuvo contacto con el coronavirus».

Inmunidad de pacientes con COVID-19

Sobre la inmunidad de un paciente, el especialista resaltó que no se sabe en la actualidad qué tanta inmunidad le queda a las personas que tienen COVID-19: «La verdad es que no se sabe, en definitiva. Si tomamos en cuenta lo que ha sucedido en la historia con otros virus de la gripa y de la influencia, el coronavirus, probablemente la inmunidad debe de ser de alrededor de un año o meses, pero no más de eso, en la mayoría de las personas. Sin embargo, hay un porcentaje de las personas que pueden andar hasta en un 20 por ciento que no desarrollan anticuerpos neutralizantes, que son realmente los que dan la inmunidad, y esas personas desde luego que pueden volver a contraer la enfermedad. Si usted ya tuvo COVID, sígase cuidando como si no lo hubiera tenido, por su propio beneficio y por el beneficio de los demás, porque medir los anticuerpos neutralizantes es prácticamente imposible, entonces hay que asumir que no tenemos la inmunidad completa».

Finalmente, el doctor Luis Eng Ceceña dijo que hasta el momento no se sabe si quedan secuelas en los pacientes que padecen COVID-19 porque no ha pasado suficiente tiempo. «Pero no es remoto. Sí pudieran quedar secuelas en algunos pacientes, sobre todo aquellos pacientes que han tenido afectaciones severas en las tomografías computadas a nivel pulmonar; también es reconocido que las infecciones virales se han asociado síndrome de fatiga crónica, entonces no sería raro que algunas de las personas podrían quedar con ese tipo de secuelas en el futuro, y en otros órganos es más difícil».

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