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"No queremos que los hijos sufran lo que uno": jornalera

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Los Mochis, Sinaloa.- Los intensos rayos del sol, el frío, la niebla o en su mayoría del tiempo las altas temperaturas, tienen que soportar las más de 10 mujeres jornaleras de un campo agrícola cercano a La Arrocera para sacar adelante a su familia con escasos 100 pesos diarios.

Es así como en punto de las 06:00 horas, inicia el pesado trabajo de las féminas en los campos agrícolas de la región. Y es que la falta de estudios, oportunidades y de suerte son muchos de las obstáculos que tienen que superar para llevar el sustento a sus hogares.

Asimismo, las fuertes jornadas laborales de más de 10 horas, el no ver a sus hijos por mucho tiempo, el riesgo en su salud y, principalmente, la discriminación que muchas veces sufren por ser indígenas y jornaleras, son situaciones con las que están acostumbradas a vivir.

Ejemplo de vida.

Para doña Rosario Vega Ochoa, los más de 28 años que tiene como trabajadora del campo ya pesan en su frágil y cansado cuerpo de 54 años, pero para ella no hay barrera que no se rompa y, a pesar de que ya se le casaron sus cuatro hijos, tiene que buscar el sustento para poder sobrevivir.

Con algunas huellas en su cara por las quemaduras del sol y las manos cansadas, doña Chayito abrió su corazón y platicó para EL DEBATE de sus cerca de 30 largos años de experiencia cosechando verduras y legumbres, superando así las adversidades de la vida.

"Ya estamos acostumbrados a este tipo de trabajo, me hubiera gustado estudiar, pero en aquel tiempo de uno no alcanza el dinero para eso. Yo empecé a trabajar a los 14 años en diversas actividades y rápido entré al campo, se puede decir que te acostumbras a esto, a estar en el sol, agachada, todo sea por sacar adelante a tus hijos. No te queda de otra", expresó.

La madre soltera, oriunda del Campo 35, manifestó que a pesar de considerar su trabajo como pesado, cansado, mal pagado y desgastante no lo deja, ya que es parte de su ritmo de vida y el que le permite sobrellevar sus días.

Apuntar los surcos que cosechan los 26 jornaleros que están a su cargo y cortar, separar y empacar las cebollas o el alimento de temporada son algunas de las actividades que desempeña la jornalera en el campo ubicado cerca de La Arrocera.

"Me siento bien orgullosa de haberles dado estudio a mis cuatro hijos. A como pude se los di para que ellos no sufran como yo, para que no anden 'sinquechados' como yo aquí; a gritos y sombrerazos pero los hace crecer uno", expresó.

Promesas incumplidas.

Doña Chayito, con voz entrecortada por la decepción e impotencia, narró que hace más de un año el gobierno estatal, encabezado por Mario López Valdez, les prometió el Apoyo Jornalero y, hasta la fecha, no han visto un solo peso.

Explicó que exactamente el 13 de febrero de 2013 personal del gobierno, por instrucciones del mandatario estatal, les solicitó los datos personales de todos los jornaleros para gestionar la ayuda y sólo les dieron las tarjetas bancarias, las cuales a la fecha están sin usar.

"Gente que no trabaja y uno que aquí le amanece y le oscurece y sin ningún apoyo; les dimos el voto y nada de ellos. Ellos mismos se enriquecen y nada para la gente pobre como nosotros".

"Nos apuntaron y no nos han dado nada, es el Apoyo a Jornaleros y nos dieron tarjeta del Banorte. Vamos y la checamos y no hay nada, fue el 13 de febrero del 2013, lo recuerdo muy bien.

Nos iban a depositar, según, 800 pesos, según eran tres veces al año y nada. Nos tomaron los datos y son mentiras, les damos el voto y se olvidan de los más necesitados", añadió.

Este es uno de los tantos ejemplos de los más 70 mil jornaleros migrantes que llegan a Sinaloa los primeros días de noviembre en búsqueda de una mejor calidad de vida.

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