Los Mochis

"Ofrezco productos del mar para el paladar"

Rafael Fonseca Sánchez lleva 52 años vendiendo una deliciosa variedad de mariscos en el emblemático Mercado Popular de Los Mochis

Por  Marisela Jolie

Rafael Fonseca Sánchez, vendedor de mariscos.(EL DEBATE)

Rafael Fonseca Sánchez, vendedor de mariscos. | EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Desde el mar para el paladar, durante 52 años Rafael Fonseca Sánchez ha permanecido ofreciendo una deliciosa variedad de mariscos en el emblemático Mercado Popular de Los Mochis. 

A sus 70 años de edad, el alegre marisquero ha logrado posicionar su tradicional negocio en el gusto de sus clientes.

Originario de León Fonseca, un pueblito en el municipio de Guasave, llegó a Los Mochis para apoyar a su hermano Pedro, pero aquellos días ya superaron cinco décadas.

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“Me dicen Rafa, Rafita. A los 16 años empecé a vender aquí, yo estaba estudiando una carrera en Guasave, mi hermano Pedro se vino a Los Mochis a vender mariscos y cuando me dijo que no podía solo, dejé la escuela para ayudarle. Me enseñó todo sobre la venta de mariscos, a filetear, a escamar, a ir por ellos a la playa. Los comprábamos en las cooperativas pesqueras y a los pescadores libres en las pangas de Topolobampo”.

Fuente de vida

El tradicional oficio se convirtió en su fuente de vida; en un buen día se lleva a casa desde 300 a 500 pesos. “Vendo cochito, filete de mojarra, lisas, pargos, curvinas, roncachos; lo que más vendo es el cochito, la mojarrita y las lisas. Sube y baja el precio como todo, esperamos los fines de semana y las quincenas porque es cuando más se vende”.

Su jornada en el mercado popular inicia antes del amanecer; cada día llega con entusiasmo a su rincón favorito para esperar a sus clientes. “Llego a las 5:30 de la mañana y me voy a las 5:30 de la tarde; aquí desayuno y como, paso todo el día en el mercado. Primero me tomo un café, pongo el hielo para vaciar los mariscos. Si los mariscos vienen enteros, los abro, le quito la cascarita y los fileteo. Luego me pongo a esperar a mis clientes”.

Sus clientes saben a dónde dirigir sus pasos para encontrar al amable comerciante en el tradicional centro de abastos de la ciudad.

Tengo mis clientes de toda la vida, aunque me cambian de local y ellos me siguen a donde voy. Si un día no vengo, mis clientes me regañan porque no vine”.

En medio de un sinfín de olores y rodeado de su segunda familia, don Rafa ofrece a sus clientes los exquisitos sabores del mar todos los días sin descanso. “Disfruto estar en el mercado viendo pasar la gente y conviviendo con mis compañeros; somos una gran familia de locatarios. Todos nos conocemos y nos llevamos muy bien. Estoy encariñado con mi trabajo, desde un principio me gustó y aquí me quedé. Trabajo de lunes a lunes, todos los días del año". 

Ofreciendo mariscos frescos ha podido solventar los gastos de su hogar. Brindar estudio a sus hijos es su mayor orgullo. “Mi familia está integrada por mi esposa y tres hijos. Gracias a Dios, con este oficio les pude dar estudio a los tres, una mujer y dos hombres; me siento muy contento porque estudiaron sus carreras”.

¡Pásale, lléguele, mire qué bonito! ¿Cómo quiere el pescado, para ceviche o chicharrón? Así ofrece su producto Rafa, Rafita en el Mercado Popular de Los Mochis.

Seguiré vendiendo mariscos hasta cuando Dios me permita; ya me impuse a la vida en el mercado, hasta en mis ratos libres me vengo a mi local porque la gente hace especial este lugar”.