Los Mochis

Pilar Sada de Quinto, una mujer generosa de corazón

Doña Pilarín, como de cariño la llamaba la sociedad mochitense y sus seres queridos, muere a los 100 años en Los Mochis

Por  El Debate

Pilar Sada de Quinto murió a los 100 años en Los Mochis.(Debate)

Pilar Sada de Quinto murió a los 100 años en Los Mochis. | Debate

Los Mochis, Sinaloa.- Doña Pilar Sada de Quinto, española de nacimiento, mexicana de corazón, murió en Los Mochis a los 100 años de edad.

Doña Pilarín nació en Zaragoza, España, en el seno de una familia muy religiosa y conservadora. Fue la cuarta de seis hermanos, dos niñas y cuatro niños. Estudió en el Colegio Sagrado Corazón de Sarriá de Barcelona, fue allí donde vivió su adolescencia y juventud.  

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Conoció a Nemesio Artola Cenarro durante la guerra civil española y se casaron en Barcelona el 20 de marzo de 1943. 

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Con la depresión económica y aislamiento internacional que padeció la España de post guerra, en 1949, Nemesio y Pilar, con sus cuatro hijos, Víctor, Pilar, Nemesio y María Teresa, decidieron emigrar a México en busca de nuevas oportunidades.

Desde el primer momento y durante los tres años que vivieron en la Ciudad de México, sintieron el cariño y afecto de la gente mexicana. Allí nacieron José María,  María Isabel (+) y Dulce María. En el año 1953 cambiaron su residencia a Culiacán, Sinaloa, donde nacieron Lupita, Juany y Martín.   

Durante el viaje inicial a México, Pilarín coincidió en el vuelo con Don Pedro Casciaro, primer sacerdote que vino a fundar la obra del Opus Dei a México. Al llegar a Culiacán y ante la necesidad de un colegio católico para sus hijos, contactó a Don Pedro Casciaro para promover la fundación de los Colegios Chapultepec de Culiacán siendo junto con varias familias de Culiacán entusiastas colaboradores. 

Se adaptó y fusionó rápidamente a la vida, así como a la gente sinaloense, cultivando grandes amistades a quienes siempre llevó en su corazón.   

Se interesó en servir a la comunidad trabajando en actividades sociales como la Cruz Roja, el Hospital Civil, Hospital del Carmen y en el Leprosario de Culiacán. 

En 1964 la familia se trasladó al Valle del Fuerte, fijando su residencia en la ciudad Los Mochis, donde se sintió en confianza y cómoda desde su llegada, facilitándole la integración en grupos y amigos. 

Estuvo en el Movimiento Familiar Cristiano, Club Rotario del Valle del Fuerte, Cruz Roja, Casa Hogar Santa Eduwiges y uniéndose a campañas de apoyo a distintos proyectos para recaudación de fondos de diferentes necesidades en la comunidad. 

Ella y su marido fueron colaboradores del Oratorio Don Bosco y del Hogar del Anciano María Auxiliadora.

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En su larga trayectoria de vida, padeció la pérdida de una de sus hijas, su marido y de la mayoría de sus queridísimas amigas.  

Celebró sus 100 años rodeada de su numerosa familia.

Acompañada de sus hijos, hijos políticos, nietos, biznietos y tataranieto, ha sido, hasta el día de su fallecimiento, el punto de referencia de la unión familiar.

“Hoy ya no está con nosotros en cuerpo nuestra abuela Pilarín. Sin duda es un día triste, pero sé que también es de alegría para el cielo que la reunirá con el amor de su vida. 100 años de amor y experiencias para todos nosotros. Valiente desde tierras lejanas se emprendió una aventura que se llama familia. Pero se queda en cada uno de nosotros, sus descendientes, su mirada, carácter y valentía. Hoy ya está con Dios”, expresó su nieta, Pili Salido Artola.

 
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