Los Mochis

"Salió a comprar hot dogs y ya no regresó"

EL FUERTE
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Por: Jessi Jáuregui @jessijauregui

El Fuerte, Sinaloa.- Una lucha entre el llanto y la extracción de fuerzas para poder seguir buscando a sus hijos, a sus esposos, a sus hermanos, es el pan de cada día de las mujeres que viven el dolor de tener a un ser querido desaparecido en El Fuerte. Un claro ejemplo es la señora Neli Torres López, vecina de la comunidad de La Carrera, El Fuerte, quien el 23 de agosto fue la última vez que vio a su hijo, cuando le dio 50 pesos para que se fuera a caballo a comprar un hot dog a la comunidad de Bateve... y ya no lo volvió a ver.

Los vecinos localizaron al día siguiente el caballo con la montura puesta de Brian Javier Izaguirre Torres, de 15 años, quien cursaba la secundaria, en La Capilla. Después de eso su madre interpuso la denuncia de su desaparición en la Agencia del Ministerio Público de El Fuerte. "Es un niño, véale la carita. Es mi niño y lo quiero de vuelta", grita entre llanto la joven madre quien es viuda y se hace cargo de su padre, que antes de la desaparición de su hijo sufrió un grave accidente que lo mantiene postrado en cama.

La desgracia vino de golpe para su familia, ya que sus hijas menores al verla llorar todas las noches sufren junto con ella, pero ha tenido que llorar en silencio porque a una de las pequeñas recién le diagnosticaron que padece del corazón.

Quien se sumó a su historia de pérdida, de búsqueda, de llanto y de impotencia fue Juana Pacheco, esposa del agente preventivo José Antonio Castro Vázquez.

El policía municipal desapareció el 4 de agosto, cuando salió de su domicilio, en Tetamboca, a San Blas a cargar diésel.

Su ausencia ha marcado la salud física y emocional de sus hijas.

"Todas las noches las niñas me dicen 'mamá, ¿dónde está mi papá?, ¿qué le estarán haciendo?, ¿estará comiendo?, ¿estará bien?'... y yo no sé qué decirles", explica la esposa del agente.

Las menores, por el estrés que sufren debido a que no localizan a su padre, sufren de constantes desmayos, incluso se acuestan en sus camas llorando hasta que el sueño las vence.

Esta misma situación viven alrededor de 25 mujeres en el municipio de El Fuerte, muchas de ellas aún no ponen denuncia por la desaparición de su hijo, esposo o hermano porque desconocen qué se debe hacer en esos casos.

Pero basta con cruzar la carretera Mochis-El Fuerte para observar los esfuerzos que hacen las familias de los no localizados para reencontrarse con ellos. En el puente peatonal de La Constancia se ven las mantas y carteles de fotografía de jóvenes que son buscados.

Sin embargo, entre todas estas mujeres que comparten el mismo dolor han encontrado unión y una esperanza de que las autoridades les ayuden a devolverles a sus hijos.

Todas ellas encabezadas por Mirna Medina, madre del joven Roberto Corrales, desaparecido desde el 14 de julio, han logrado que la PGJE les fije un grupo de investigación especial para sus casos en ese municipio.

Y aunque la ausencia de sus hijos sigue presente y que siguen añorando volver a verlos y abrazarlos, no quitarán el dedo del renglón hasta que esto se vuelva una realidad para ellas.

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