Los Mochis

Sobrevivió a la furia del huracán Ismael

La tragedia ocurrida hace 24 años no se olvida; los recuerdos permanecen vivos en la memoria de los hombres del mar

Por  Marisela Jolie

Gabriel de Jesús Gómez Aguilar sobrevivió a la furia del huracán Ismael en 1995.(Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE)

Gabriel de Jesús Gómez Aguilar sobrevivió a la furia del huracán Ismael en 1995. | Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Hace 24 años, la furia del huracán Ismael azotó sin tregua las costas sinaloenses dejando muerte y devastación a su paso:  57 pescadores perdieron la vida. 

El fenómeno meteorológico sorprendió a los pescadores en altamar el 14 de septiembre de 1995 y la tragedia no se olvida, los recuerdos permanecen vivos en la memoria de los hombres del mar.
Gabriel de Jesús Gómez Aguilar es pescador, tenía 46 años en aquel entonces.

Se encontraba en San Lorenzo a bordo de su embarcación con siete tripulantes más en la captura de camarón. 

En instantes, la quietud del mar desapareció; la lluvia, el viento y la marejada aumentaron sorprendiendo a los pescadores.

“Cuando empezó el ciclón estaba todo en calma, el mar muerto, sin moverse, de repente comenzó a llover y empezó el viento, como a las 4:00 de la tarde, el tiempo encima, se puso bravo el mar; comenzamos a venirnos de San Lorenzo a Topolobampo, encalamos en Las Glorias, cuando nos agarró el tiempo feo, ya que el barco no podía navegar; se llenó de agua el barco, bodegas, máquinas, por todas partes nos entraba el agua de lluvia”.

Los barcos se hundían

La fuerza del huracán no les permitió llegar a un puerto seguro para refugiarse. En medio de la tempestad los barcos se hundían mientras los navegantes se aferraban a la vida.

“Cuando veníamos nos avisaron: tírense pa’ tierra, tírense pa’ tierra, los barcos estaban refugiados en El Zacate, es un estero grande rodeado de manglares, tiene como siete brazas de profundidad. El 39 quedó en Las Glorias porque como hay un rompeolas de piedras, pegó y se fue hasta la orilla. Éramos ocho, yo le dije a mi hijo ‘salta con cuidado, agarra las boyas y tráelas’, hice una cimbra de boyas”.

El Fipesco 60 se hundió frente a sus ojos en Altamura, entre El Perihuete y Las Glorias, permanecieron en el agua durante varias horas hasta que la corriente los llevó a tocar tierra. Así sobrevivieron.

“Nosotros quedamos varados en Altamura, las olas nos reventaban, alcanzaban los cuatro metros de altura y tapaban el barco, nos aventamos al agua todos, ahí mismo se hundió el barco. No sé cuantas horas duramos en el agua pero nos quedó lejos el barco, yo les decía: ‘agárrense de la boya y no la suelten, viene una ola agárrense’, estábamos cuatro brazas cada quien de retirados, la marejada y la corriente nos echaron pa’ tierra, así fue como nos salvamos todos gracias a Dios”.

Con la memoria llena de recuerdos, Gabriel de Jesús continúa adentrándose en las aguas en busca de los tesoros del mar. Honrando a los pescadores caídos que sucumbieron ante la implacable furia de la naturaleza, que se embarcaron en el que sería su último viaje. 

“Me pongo muy triste al recordar a los que se fueron. Tengo presente a los barcos que se daban vuelta y se hundían poco a poco. De repente dejábamos de verlos. Se ahogó un señor de Guasave y en el barco Flor de María se ahogaron todos los tripulantes, cayó toda la gente, eran Shuncos de Salina Cruz, Oaxaca”.

Gabriel de Jesús sobrevivió al naufragio y hoy tiene 70 años de edad. Es originario de Manzanillo, Colima, pero adoptó el puerto de Topolobampo como su hogar desde 1970. Expresa su reconocimiento a la labor de los trabajadores del mar, esos que arriesgan su vida cada vez que zarpan.