Los Mochis

Su discapacidad no limita sus sueños

Además de vender periódicos, es ama de casa, estudiante y costurera. Su anhelo es estudiar una carrera universitaria y adentrarse en el mundo de las letras

Por  Marisela Jolie

Dora lleva 7 años vendiendo periódicos en el centro de la ciudad de Los Mochis.(EL DEBATE)

Dora lleva 7 años vendiendo periódicos en el centro de la ciudad de Los Mochis. | EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Dora Alicia Osuna Vázquez es vendedora del periódico EL DEBATE en el centro de la ciudad de Los Mochis. Cada día permanece durante seis horas sentada en su silla de ruedas bajo la sombra de los árboles voceando los titulares del rotativo más importante de la región.

Vende periódicos

“Vendo EL DEBATE, La i y La Sirena. Siempre trato de trabajar con ánimo y con alegría, brindando un buen trato a las personas. Trabajo de 6:00 de la mañana a 12:00 de la tarde, de lunes a domingo, en el área de comedor del Mercado 030, en la parada de los camiones. Ahí me encuentro echándole muchas ganas, no nos rajamos con la empresa”.

Del dolor más profundo, doña Dora tuvo que reconstruirse y prepararse para derribar los muros de una sociedad poco incluyente.

“Me dió poliomielitis y tengo secuelas; desde antes del año de edad he sido una persona discapacitada, he tenido que luchar mucho, me tocó navegar los tiempos más difíciles donde batallaba para estudiar, no me daban trabajo en ningún lado; ahorita la discapacidad se mira de una manera diferente, ya hay más inclusión en la sociedad y en lo laboral son tiempos mejores”.

Dora permanece durante seis horas sentada en su silla de ruedas bajo la sombra de los árboles voceando los titulares del rotativo más importante de la región. Foto: EL DEBATE

Con una nostalgia desbordante, agradece el apoyo incondicional que EL DEBATE le ha brindado durante siete años.

“Nos ofrece el servicio de traslado, y es algo que agradecemos mucho, sobre todo las personas con discapacidad, porque uno de nuestros principales problemas es el transporte; la empresa EL DEBATE es incluyente y nos da la facilidad del traslado para poder salir a trabajar y ganarnos la vida”.

A pesar de sus limitaciones físicas, la alegre voceadora enfrenta la vida con sonrisa en rostro motivada por la voluntad de salir adelante.

“Las personas pasan por donde estoy y les pregunto si ya se enteraron de las noticias del día, trato de motivar a la gente para que se lleve el periódico; desde tempranito le doy una hojeada para estar enterada de las noticias principales y decirle a la sociedad para que se interesen”.

Tiene 51 años y estudia la preparatoria abierta gracias a un programa del gobierno federal que apoya con becas a personas con discapacidad.

“Yo no estudié, aparte de mi condición, vengo de una familia muy humilde, éramos muchos hermanos y no había manera; estoy cursando la preparatoria abierta, este trabajo me da la oportunidad de hacerlo en las tardes. Nunca fui a una escuela normal, una tía me enseñó a leer y a escribir cuando era niña, y más tarde busqué la manera y estudié la primaria y la secundaria abierta, hasta que tuve mis certificados”.

La discapacidad no limita su sueños. Su anhelo es estudiar una carrera universitaria para adentrarse en el maravilloso mundo de las letras y publicar alguna de sus obras.

“A pesar de mi edad, quiero estudiar letras porque me gusta mucho leer y escribir, pienso que mientras estamos vivos hay esperanza, y ganas de hacer las cosas; para mí es una satisfacción personal terminar mi prepa y hacer una carrera profesional. Yo he escrito novelas, cuentos cortos y poemas a lo largo de los años, y espero poder algún día poder publicar alguno”.

Ser vendedora de periódicos le da satisfacción a sus días. Encontró en sus compañeros de trabajo su segundo hogar. 

Me gusta mucho mi trabajo porque me siento útil, tengo un ingreso extra y trato con la gente todo el tiempo, ya me conocen, tengo muchos clientes. He encontrado una familia con mis compañeros de EL DEBATE, me apoyan mucho, son mi segundo hogar.

Doña Dora habita en el Infonavit Mochicahui con su esposo y su hija. Además de ser voceadora, ama de casa y estudiante, también es costurera en sus ratos libres.

“Llego a casa, hago comida, me pongo a hacer mis quehaceres, atender a mi familia y en las tardes me pongo a coser y estudiar. A estas alturas de mi vida debo decirte que soy muy feliz, he tenido que superar muchas cosas; la vida ha sido muy dura conmigo, pero no le saco, la enfrento”, finalizó.