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Los Mochis

"Mi familia me ha ayudado a salir adelante en mi vida"

Ricardo Escalante y Ana María son dos jóvenes a quienes el síndrome de Down no les ha truncado su desarrollo

Por: Blanca Robles

Ricardo Escalante durante su jornada de trabajo en el CRIE de la SEPyC. Foto: EL DEBATE

Ricardo Escalante durante su jornada de trabajo en el CRIE de la SEPyC. Foto: EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Ricardo Rafael Escalante Almada tiene 26 años. Es un mochitense profesionista, trabajador de base de la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) y fotógrafo de eventos sociales.

Para él, haber nacido con síndrome de Down no ha significado un impedimento para alcanzar sus metas y ser un joven autosuficiente.

Siempre apoyado por su familia, Ricky, como le dicen de cariño sus seres queridos, desde que nació se vio rodeado del amor de sus padres, Loúrdes Almada Vílchez y Francisco Javier Escalante Izaguirre, y sus cinco hermanos, quienes asegura lo han impulsado a seguir en cada etapa de su vida.

Sus grandes amores

Desde hace tiempo labora en el Centro de Recursos e Información para la Integración Educativa (CRIE) de la SEPyC como parte del personal administrativo y entre sus tareas inmediatas está el capturar información y la impresión de documentos oficiales, tareas que lleva a cabo de 8:00 de la mañana a las 13:00 horas.

Luego, por las tardes acude al gimnasio para fortalecer sus músculos y en sus horas libres le gusta ir al parque con sus amigos, así como al cine y tomar fotografías, una actividad que revela le apasionó al descubrirla en unas clases de la Escuela Vocacional de Artes (EVA).

Yo iba de niño a la EVA a estudiar pintura, pero vi fotografía y entré a tomar clases, y la verdad me gustó más.

Ahora, a la par de su trabajo en la SEPyC es fotógrafo profesional y ha inmortalizado bellas imágenes de quinceañeras, bodas y en fiestas infantiles que le generan ingresos.

Ricardo Escalante, trabajador de SEPyC. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE 

Mientras hace una pausa en sus actividades en la oficina del CRIE, en un educado español, Ricardo Escalante dice amar su vida, sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio José Joaquín Fernández de Lizardi, de preparatoria en el Colegio Nueva Senda y sus clases de arte en la EVA; sin embargo, abre su corazón y confiesa que sobre todo ama a su familia y muy en especial a su mamá, Loúrdes Almada, con quien siente una conexión muy especial y con quien le gustaría vivir siempre a su lado.

Ese es mi sueño. La más querida es mi mamá, la amo, la adoro y la extraño cuando no estoy con ella.

‘A luchar por los niños’

Tratamientos como el que recibió Ricardo desde su nacimiento por parte de los Escalante Almada es el indicado, afirmó la presidenta de la Fundación Abriendo Camino Down en Los Mochis, quien hace lo propio con su hija Ana María, de 15 años de edad y quien estudia la secundaria en una escuela incluyente, practica ballet, habla y escribe con fluidez y es una desenvuelta adolescente que obtuvo el título de reina del plantel educativo en el que recibe clases.

Los padres de familia no deben ver primero en el niño la discapacidad, sea síndrome de Down o cualquier otra condición de vida o enfermedad, expresa María Guadalupe Villa Rábago, sino ver simplemente a sus hijos.

Ese es el primer principio sobre el cual debemos de trabajar nosotros como padres porque eso es lo que nos va a llevar a impulsarlos hacia adelante. Tu hijo no te tiene más que a ti para salir adelante y si no eres tú, créeme que nadie va a ayudarlo.

Precisa al hablar, manifiesta que el segundo principio es luchar por que se respeten los derechos de los pequeños, tal y como ella lo hizo al pelear porque su hija fuera aceptada en una guardería del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que consiguió luego de acudir hasta las oficinas centrales de la institución médica debido a que en la ciudad le negaron el servicio.

Los retos de Ana María

Luego de revelar que desconocía que Ana María nacería con esa condición de vida, agrega que desde sus cuatro meses de gestación fue informada por el ginecólogo que la atendió que la bebé tenía atresia duodenal y debía ser operada al nacer.

Desde ese momento Ana María dejó una enseñanza a su familia: que la salud es primero.

Nosotros al nacer la niña no le pusimos atención al síndrome de Down porque queríamos que la operación fuera un éxito. De esa cirugía, de 100 niños se salva uno, y nosotros la queríamos con vida.

Después de que su esposo, Armando Torres Navarro, manifestara que Ana María era un regalo de Dios y que no era momento de preocuparse sino de ocuparse, los Torres Villa pusieron manos a la obra para guiarla, para que tuviera una vida tan normal como cualquier niño.

Ana María durante una sesión fotográfica. Foto: Cortesía Guadalupe Villa Rábago

Así fue como comenzó hace 15 años a entrar a terapias para Ana María y para ella misma diplomados, cursos, seminarios, congresos y toda enseñanza en cualquier parte de la República Mexicana que le pudiera dar las herramientas necesarias para lograr su objetivo, y también por eso fue que cambió por completo su estilo de vida.

“A mí me costó mucho dejar mi vida activa socialmente y mi trabajo, que yo amaba en un laboratorio de suelos y que gracias a Dios me dieron dos años de permiso, pero sabía que si yo no hacía, que si mi familia no lo hacía, nadie lo iba a hacer.”

La fundación

Ana María también fue el empuje que llevó a María a fundar Abriendo Camino Down en Los Mochis debido a que desde el nacimiento de la bebé se dio cuenta de la desinformación que existe.

Hubo un médico que me dijo que si yo la hubiera llevado antes, él le hubiera quitado el síndrome.

Asimismo, pide ya no pensar que estas personas son eternamente niños.

No, ellos son niños, son adolescentes, jóvenes, adultos, adultos mayores, con todas las necesidades que implica cada etapa.

Aunque de manera informal, la fundación ha trabajado desde hace 14 años con terapias físicas y enseña a leer y a escribir a niños, así como orienta a padres de familia. Fue en el 2006 que se constituyó legalmente y hoy se encuentra abierta a la sociedad en su domicilio: Río Presidio 2317, fraccionamiento Diamante.
Por eso mismo, hoy, Día Mundial del Síndrome de Down, impartirá la conferencia Amar es Educar a partir de las 9:00 horas en la Biblioteca Pública Morelos. La entrada es libre.

Mosaicismo, trisonomía 21 y por traslocación, los tres tipos de síndrome de Down que existen

De acuerdo con la Secretaría de Salud, el síndrome de Down es una alteración genética causada por información extra en el cromosoma 21, a lo que se le conoce como trisomía.

Se estima que en México se presenta en uno de cada 700 nacimientos, por lo que se presentan 47 cromosomas en lugar de los 46 usuales.

Entre sus características se encuentran su discapacidad intelectual, bajo tono muscular, afectación de lenguaje, ojos inclinados hacia arriba, orejas pequeñas.

Existen tres tipos genéticos del síndrome: mosaicismo, se presenta sólo en una parte de las células y son los niños que tienen más posibilidades de salir adelante; trisomía 21 regular, cuando todas las células están afectadas; y trisomía por traslocación, es todo el par 21, más el par 14, siendo este el más severo.

Pero para la Fundación Abriendo Camino Down en Los Mochis, el apoyo de la familia o la falta de este es lo que va a determinar que una persona pueda salir adelante, independientemente del síndrome que presente.

Foto: Cuartoscuro

"Son niños normales": Francisco Miranda Rey, director CAM 1

Los niños tienen derecho a estudiar en una escuela incluyente que los ayude en su formación, afirmó el director del Centro de Atención Múltiple (CAM) número 1.

Jesús Francisco Miranda Rey manifestó, además, que son niños normales, sólo que se requiere tener paciencia al momento de instruirlos.

Se les debe enseñar de una manera más pausada porque pausadamente aprenden.

Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Evoluciona la educación

Miranda Rey, quien ha impartido clases a niños en su mayoría con discapacidad intelectual desde el año de 1974, indicó que los tiempos han cambiado para bien y que hoy existe una mayor cultura en los padres de familia para tener una mayor aceptación de niños con discapacidad.

Antes, dijo el académico, existían las escuelas de educación especial segmentadas en las diferentes discapacidades que presenta el ser humano, lo que cambió con nuevos programas de 1992, cuando los planteles se transformaron en centros de atención múltiple, donde se convirtieron en planteles de enseñanza a niños con cualquier tipo de discapacidad.

Ahora se trabaja por la inclusión, en la que niños con discapacidad “por decirlo de alguna manera leve reciben clases en escuelas tradicionales apoyados por las unidades de servicios de apoyo a la educación regular (USAER); mientras que los casos más severos se continúan tratando en los centros de atención múltiple”. 

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