Los Mochis

Viven el Equinoccio de Primavera en la ritualística Yoreme

Celebran el Equinoccio de Primavera en el sitio arqueológico del Cerro de la Máscara Sagrado

Por: Mirella López

Durante la ceremonia ritualística Yoreme, dirigidos por el jitéveri Joaquín Valenzuela Bacasegua los visitantes reciben la energía de cara al Sol. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Durante la ceremonia ritualística Yoreme, dirigidos por el jitéveri Joaquín Valenzuela Bacasegua los visitantes reciben la energía de cara al Sol. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

El Fuerte, Sinaloa.- Una gran experiencia mística vivieron ayer los visitantes que participaron en la ritualística Yoreme para dar la bienvenida al Sol, con la llegada del Equinoccio de Primavera, celebrado en el sitio arqueológico del Cerro de la Máscara, el espacio sagrado para la etnia indígena Yoreme.

El ritual interno de la comunidad Yoreme fue abierto a la sociedad mestiza durante este ceremonial, en comunión con el universo espiritual del aire, del fuego y del agua, en la mayor recepción de la energía de este día, que fue de las 11:00 a  las 13:00 horas.

Conferencia. El jitéveri Joaquín Valenzuela Bacasegua explica a los participantes sobre el significado del ritual del Equinoccio de Primavera. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

El ritual

Los organizadores del evento, encabezados por la Dirección de Turismo de El Fuerte y el Seminario de Cultura Mexicana corresponsalía El Fuerte, salieron a la 8:00 horas desde la Casa de la Cultura de El Fuerte, rumbo al sitio arqueológico.

Para arribar al cerro hubo que cruzar el puente colgante del río Fuerte, en el paseo llamado La Galera rodeada de abundante y frondosa vegetación y diversidad de pájaros que anunciaban la llegada de la primavera.

El sendero de piedra que lleva hasta el Cerro de la Máscara condujo también a un grupo de estudiantes y maestros y turistas franceses que documentaron el ritual, así como el arqueólogo Joel Santos, delegado estatal del INAH Sinaloa.

Llegada. Arribo al Altar Mayor de La Reyna del Cerro de la Máscara, donde fue celebrado el ritual por el jitéveri. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

El ceremonial dirigido por el jitéveri Yoreme o chamán Joaquín Valenzuela Bacasegua, apoyado por la Tenanchi Alawasin Yowe Camelia Isabel Avilés Montes, de la etnia Yoreme del norte de Sinaloa, dio inicio a las 10:30 horas, con una conferencia.

El jitéveri explicó a los presentes, que vestían de blanco, el significado del equinoccio de primavera, que es el cambio de forma de vida y de conductas, en el espacio sagrado para los Yoreme, que comparten sus conocimientos en una interculturalidad con la sociedad mestiza, y el cual se rige por cuatro elementos de la naturaleza que ellos llaman Naiki Takana, que es una relación con el cosmos  a través de las cuatro estrellas sagradas.

Bienvenida al sol. Desarrollo del ceremonial por el grupo indígena a las 10:45 horas  para recibir la mayor energía. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Refirió que la ritualística Yoreme fue cerrada al yori o blanco, desde el año de 1493 con tres lunas y dos días, cuando llegan a estos territorios los españoles.

También explicaron el significado del concepto Yoreme (yore= el que nace o proviene, y  me= sentido de pertenencia de la Juyya Annia o monte= el que nace del monte). También se pronunciaron como los adoradores de la Luna y cuyo dios es Ementu Yowe, el padre sagrado del universo que en la religión cristiana equivale a Jesucristo.

Bajibuame. Ceremonial de comunión con el agua  en el río Fuerte,  región de los cinaros,  pueblo originario de este lugar. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Viven en comunión con la naturaleza en el Cerro de la Máscara 

En una genuina sesión espiritual en comunión con la naturaleza (Juyya Annia), de la ritualística Yoreme, fue celebrado el Equinoccio de Primavera con la bienvenida al Sol en el Cerro de la Máscara Sagrado, a través del ritual del fuego, que es la energía, la parte espiritual que da vida, del aire y del agua, de la madre Tierra, y que vivieron un grupo de estudiantes de la Secundaria Federal Ignacio Ramírez, así como visitantes locales, historiadores y turistas extranjeros.

Energización. Los visitantes participan en el ritual con la intervención de música y danza del venado. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

 

Jeka Annia. Ritual dedicado al universo espiritual del aire, uno de los cuatro elementos sagrados de la Juyya Annia. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE
Convivencia. Ritual para finalizar la ceremonia de bienvenida al Sol con el encuentro de Bawe Annia o universo espiritual del agua, desde el Juyya Annia. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

El Cerro de la Máscara

Es el principal sitio sagrado para los Yoreme y lugar principal de celebración antigua del noroeste del país. Esta zona arqueológica fue abierta al público desde hace 15 años con el fin de dar a conocer, proteger y preservar los grabados rupestres localizados a lo largo de un agrupamiento de rocas con representaciones antropomorfas, zoomorfas, fitomorfas y figuras geométricas. La mayoría de los grabados es posible que hayan sido realizados desde la época Arcaica (3,000 A.C.)

Cerro de la Máscara. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Se investigará a profundidad en Cerro de la Máscara: Joel Santos

El arqueólogo Joel Santos, delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Sinaloa y encargado del proyecto de investigación Cerro de la Máscara, dio a conocer que próximamente se trabajará en la realización de excavaciones y más limpieza en la zona para buscar más petrograbados que se encuentran ocultos.

Es un proyecto de investigación que va a  durar varios años, y eso va a permitir que se difunda y se conozca mejor el Cerro de la Máscara, y tengamos más datos, explicó.

Arqueólogo Joel Santos. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Este año se piensa hacer la segunda temporada de investigación de campo; la primera la hicieron hace dos años.

El arqueólogo abundó que están haciendo proyecto de recorridos donde han encontrado más sitios aquí mismo y  pueden encontrar evidencias arqueológicas haciendo excavaciones sobre los restos de las antiguas culturas que se asentaron en ese lugar.

“No debemos ver este lugar como producto de una sola ocupación, hubo varias y hace falta investigar más para tener un mayor conocimiento, registrar el lugar donde se encuentran los petrograbados, su clasificación y tipología de grabados que existen, cuántos hay, qué características tienen y cómo fueron realizados, con qué técnicas y de qué antigüedad posiblemente son. Y también nos hace falta saber mucho sobre los asentamientos que estuvieron en torno a este lugar sagrado para las culturas prehispánicas”, puntualizó.

 

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