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Los Mochis

La segunda planta que salvó a una comunidad

Los habitantes del Poblado 6, El Carrizo, al verse en medio del agua buscaron asilo en la única casa de dos pisos en la comunidad

Por: Lupita Gámez

En un momento de emergencia, un pueblo se solidarizó.(EL DEBATE)

En un momento de emergencia, un pueblo se solidarizó. | EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- El pronóstico era alarmante. La naturaleza golpearía con toda su furia al norte del estado a través de la tormenta 19-E. La población tomaba sus precauciones, pero había quienes nunca perdieron la esperanza de que este fenómeno sólo sería una “lluviecita” más. 

Las primeras horas de haber tocado tierra este fenómeno natural parecían marchar sin novedad, el panorama decía que el momento no pasaría de encharcamientos en las calles de El Poblado 6, El Carrizo.

Desespero

Sin embargo, horas más tarde, la situación dio un giro de 180 grados, sólo dio tiempo de buscar un refugio para salvar sus vidas.

Y es que en cuestión de segundos, las viviendas fueron inundadas por el caudal de agua que se desbordaba de los drenes y canales de su alrededor. El momento parecía “un tsunami” describen algunos de los vecinos.

Tal es el caso de la joven madre Kimberly Rubio, quien con su bebé en manos recuerda cómo fue el momento en que vieron que el agua estaba dentro de su hogar. “Fue algo muy feo, salimos a evacuar a la casa de dos pisos”, relató al tiempo en que voltea y mira todas las pertenencias de su familia afuera de la su casa esperando a que el sol se porte generoso y las seque un poco.

“Fue un desorden, nos agarró de sorpresa, desde ayer traemos la misma ropa porque no tenemos nada”, siguió diciendo a Álvaro Ruelas Echave, secretario de Desarrollo Sustentable; a Raúl Carrillo y Efrén Encinas, secretarios de Sedesol y Salud, quienes recorrieron la comunidad una vez que las condiciones climatológicas lo permitieron.

La campana de la iglesia sonaba

Por su parte, Beatriz Rubio, dueña de la vivienda en donde decenas de vecinos se refugiaron en su segunda planta, dijo que el momento fue desesperante pues no se podía ayudar como se hubiera querido.

“Fue algo muy impactante, muy rápido la casa se comenzó a inundar y a como pudimos nos subimos a la segunda planta y de pronto comenzaron a llegar los vecinos, personas mayores, niños, de todo”, dijo.

Mientras tanto, Sonia Sánchez describió uno de los más momentos que calificó como más impotente y triste que ha vivido.

“Pusimos una cadena abajo de la escalera, nos pasábamos a los niños hasta que los poníamos a salvo mientras el agua subía rápido. Es un sentimiento de tristeza, de impotencia porque quisiera hacer uno más. Llegó el momento que eran como las 24:00 horas y las campanas de la iglesia comenzaron a sonar y gritaban ayuda, ayuda, pero uno no pudo salir; en la iglesia no sabemos qué personas estaban pidiendo ayuda; unos muchachos que estaban en el balcón dijeron que si volvían a pedir ayuda iban a ir, pero ya no supimos de las personas, teníamos impotencia pero con el favor de Dios vamos a salir adelante”, dijo dejando al descubierto el dolor de ver cómo su pueblo y vecinos quedaron desprotegidos.

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