Los Mochis

Familias aprovechan el día de asueto para relajarse

Tanto el Parque Sinaloa como el Cerro de la Memoria recibieron ayer a cientos de visitantes que se olvidaron por unas horas de la rutina diaria

Por: Blanca Robles

En los patios del Cerro de la Memoria, un grupo de jóvenes aprovechó para ensayar un cuadro musical(EL DEBATE, EL DEBATE)

En los patios del Cerro de la Memoria, un grupo de jóvenes aprovechó para ensayar un cuadro musical | EL DEBATE, EL DEBATE

El Parque Sinaloa y el Cerro de la Memoria fueron ayer los centros de recreo de la ciudad más visitados por las familias mochitenses que decidieron relajarse durante el último día del segundo puente oficial del año en México.

Algunos entraban a estos puntos de recreación con cobijas para ponerlas en el césped y cargando bolsas de plástico que contenían los alimentos que degustarían, mientras que otros no llevaban nada en sus manos, pero tanto los unos como los otros ingresaban con la mejor disposición para gozar de unas horas de ocio que los hiciera olvidarse de las actividades cotidianas. 

El parque
Llegados de diferentes puntos, fue después de las 11:00 de la mañana cuando en grupos de tres, cuatro o más personas comenzaron a arribar al parque que alguna vez fue parte de la casa del fundador del ingenio azucarero: Benjamín Francis Johnston.

Desde sus tres entradas, ubicadas dos por los bulevares Centenario y Antonio Rosales, y la última por la calle Álvaro Obregón, los paseantes iban poblando las mesas de concreto y la misma hierba para dejar que los niños dieran rienda suelta a sus energías en el área de juegos infantiles, donde los más buscados eran los columpios y el puente colgante.

Los días santos son buenos para el parque, señaló Verónica Castillo González, quien desde hace 16 años vende pequeñas figuras de cerámica listas para decorarse, para las que ofrece el servicio de pinturas de agua y pinceles por precios que van desde los 10 a 50 pesos.

“Las familias se divierten y lo mejor es que se olvidan de la rutina. Aquí se sientan en las mesas bajo los árboles o en el mismo césped y juntos padres e hijos se ponen a pintar las figuras elegidas por los niños.”

La Pérgola
En tanto, la dinámica en el Cerro de la Memoria no era otra para los visitantes que disfrutar del día.

Con calzado cómodo, que en la mayoría se traducía en un par de tenis, para quienes iban en camión la aventura comenzaba por la calle Belisario Domínguez y el bulevar Bátiz y en la esquina de la vialidad Degollado y el bulevar Justicia Social, por donde transitan las rutas más cercanas y conocidas, para luego descansar un poco en la curva construcción que sirve de mesa. Ayer, además, las familias pudieron observar a un grupo de jóvenes que daban sus primeros ensayos a un cuadro musical.

Los más atrevidos subían las escaleras, que desde un ángulo del suelo parecían infinitas para llegar a La Pérgola, desde donde pudieron obtener vistas impresionantes de la ciudad, así como de la reconstrucción del estadio Emilio Ibarra Almada.

Ahí mismo, en La Pérgola, niños aprovechaban para practicar el patinaje mientras sus papás los veían con atención. Ya pasadas las horas, tanto del Parque Sinaloa como del Cerro de la Memoria salían las familias relajadas y listas para reanudar este día sus actividades normales tanto en la escuela como en el trabajo. 

LOS DATOS

Tranquilidad

El Cerro de la Memoria ofrece desde juegos infantiles, áreas para comer, para caminar y realizar deportes como el patinaje con su pérgola cerca de su parte media.

Diversión

Las áreas de juego representan un desfogue de energías para todos los niños, donde además dejan ver toda su creatividad, agilidad, sentido de competencia y compañerismo.

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