Los Mochis

Los milagros de Barotén

Julia Towers y Hayley Brown son dos de los tres sobrevivientes del avionetazo que ayer hizo 6 años sufrieron integrantes de la Liga de Médicos Voladores en el río Fuerte

Por: Blanca Robles

Julia Towers y Hayley Brown son dos de los tres sobrevivientes del avionetazo en El Fuerte. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Julia Towers y Hayley Brown son dos de los tres sobrevivientes del avionetazo en El Fuerte. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

El Fuerte, Sinaloa.- El día 2 de junio del año 2012 quedó tatuado en la historia de Sinaloa por la tragedia que envolvió a la Liga Internacional de Médicos Voladores en el ejido Barotén, ubicado en el municipio de El Fuerte.

Esa mañana, el desconcierto, la sorpresa y el pesar se apoderaron de los sinaloenses y muy en especial de los habitantes del Pueblo Mágico, pues no podían creer lo que le había sucedido a estos ángeles humanos convertidos en doctores especialistas y generales, enfermeros, pilotos y traductores, entre otros, cuyo único objetivo de trasladarse mes con mes a la región es ofrecer sus manos y sus conocimientos a personas de escasos recursos económicos para ayudarlos a sanar.

Y es que ese sábado 2 de junio, la avioneta Cessna, de color blanco, con matrícula N9201, en la que viajaban cuatro de los integrantes de The Flying Doctors of Mercy, su nombre en inglés, se desplomó en las aguas del río Fuerte a la altura del ejido Barotén, luego de enredarse entre unos cables de alta tensión.

De acuerdo con el registro periodístico de EL DEBATE, el accidente provocó la muerte del piloto John Frederic Slater, de 51 años; además, tres jóvenes voluntarios quedaron heridos: Liam Guzman, de 15 años; Julia Towers, de 17, y Hayley Brown.

Ayer se cumplieron exactamente seis años de aquella terrible experiencia que puso en peligro la vida de los entonces adolescentes que por voluntad propia se trasladaron con sus familiares (doctores y enfermeros) a dar todo de sí a los pacientes que ya los esperaban.

Precisamente, en recordatorio de ese trágico día y en un genuino agradecimiento con el corazón a todos los pobladores, quienes ayudaron a salvar sus vidas, Hayley, junto con su amiga Julia, acompañó a su abuela, la doctora Jannet Lapp, a este viaje a la ciudad de El Fuerte a entregar filtros de agua potable a pobladores de comunidades alejadas de la cabecera municipal.

Hayley, Julia y la doctora Jannet Lapp. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Agradecen ayuda

A través de la traducción de una emotiva y emocionada vicepresidenta de los médicos voladores, Bianca Mettey, quien fue testigo del accidente y quien ha presenciado cómo se han convertido en dos mujeres de bien, las serviciales jóvenes señalaron que sienten un profundo cariño por El Fuerte, pues así como todo el personal de los médicos voladores acude mes con mes a esta zona a prestar su ayuda, así fue como ellas sintieron en carne propia el apoyo de sus habitantes para rescatarlos a todos de la desgracia en la que se encontraban.

Hayley explica que antes de aquel trágico día tanto ella como Julia ya habían realizado viajes al norte de Sinaloa para aportar su granito de arena con lo que tenían a su alcance, que eran unas mantas para niños que hacían con sus propias manos cuya tela adquirían con fondos reunidos entre sus amigos adolescentes, las cuales otorgaban desinteresadamente.

“Tenía como 15 años en mi primer viaje y Julia 14. Sentía una conexión con la persona a la que le entregaba la manta. Yo sentía una gran gratitud porque yo sí tenía el privilegio de tener un cobertor y me sentía gratificada porque ellas lo recibieran también”, explica Hayley. “Era increíble ver todo lo que significaba una manta para quienes la recibían”.

Aspectos del avionetazo y del traslado de los accidentados a los hospitales. Foto: EL DEBATE

La joven rememora que se subía a la avioneta con su abuela Jannet Lapp alrededor de tres veces al año, según la escuela le permitiera, y que fue así como de primera mano conoció el grado de pobreza y de necesidad de la región.

Hayley no se acuerda de nada de aquel momento, pues se golpeó fuertemente la cabeza y presentó edema cerebral que la llevó a permanecer en coma inducido, con tratamiento y ventilador asistido; pero Julia estaba consciente y fue ella quien pidió ayuda a gritos para que alguien acudiera a salvarlos. Por fortuna fue cuestión de minutos para que un grupo de pescadores se presentaran en su auxilio.

A diferencia de Hayley y Liam, quienes ya se han trasladado a la región con los médicos voladores, Julia manifiesta que esta es la primera vez que toca tierra fortense después del accidente.

Hoy me sentí lista para venir pero ya he hecho otras misiones, en África por ejemplo, donde he prestado mis servicios en el campo de la salud.

Aspectos del avionetazo y del traslado de los accidentados a los hospitales. Foto: EL DEBATE

Sin ahondar en esos recuerdos, Julia manifiesta que luego de aquel día y de haber permanecido hospitalizadas por alrededor de tres meses, se han mantenido en contacto con las familias de los pescadores del ejido Barotén que los ayudaron a salir del agua.

Tenemos una bonita relación de amistad que hemos continuado a través de los años.

Aspectos del avionetazo y del traslado de los accidentados a los hospitales. Foto: EL DEBATE

Trabajo voluntario

Luego de la entrevista, Hayley y Julia se concentraron de nuevo en tareas que ayudarán a mejorar la calidad de vida de los fortenses.

La vicepresidenta de la Liga Internacional de Médicos Voladores agrega que las jóvenes son unas entusiastas promotoras del bienestar de los demás, así como la doctora Jannet Lapp. 

Bianca Metty manifiesta que todos los integrantes de la liga se encuentran eternamente agradecidos con los habitantes de El Fuerte por su invaluable ayuda durante el accidente. Entre lágrimas, explica que “me emociona mucho que hoy (ayer) se cumplen seis años de haber sobrevivido a aquel accidente y reconocemos a los pescadores porque arriesgaron sus vidas para salvarlos, acudieron a rescatarlos uno por uno y les agradecemos en el alma lo que hicieron”.

"Solo teníamos en mente sacar del agua a las personas": pescador

  • El habitante del ejido Barotén, El Fuerte, fue uno de los rescatistas

Andrés Armenta Armenta es uno de los pescadores que sin perder tiempo y luego de ver la magnitud de la tragedia que había pasado a unos cuantos metros de donde se encontraban, se lanzó a las aguas junto con su hijo y un amigo para rescatar a los tripulantes del avionetazo del 2 de junio del 2012.

Andrés Armenta Armenta, pescador. Foto: EL DEBATE

El pescador recuerda que esa mañana, él y su hijo Andrés Armenta esperaban que pasara por encima de ellos la avioneta de los médicos voladores para saludarlos y empezar a buscar lombrices para salir a pescar, cuando de pronto escucharon cómo tronó la línea de la Comisión Federal de Electricidad con la cual se enredó la avioneta y que provocó que cayera a las aguas.

“Me acuerdo que corrimos entre el monte y las parcelas y en minuto y medio llegamos a donde estaba el accidente. Me impresioné, y más porque vimos cuerpos entre el agua. Rápido nos metimos para ayudar. Vi que uno de los jovencitos iba para lo hondo del río y rápido le dije a mi hijo que fuera por él, que andaba como norteado con el accidente”.

El jovencito era Liam, luego rescataron a Julia y fue él quien sacó del agua a Hayley. Todos estaban vivos gracias a Dios, añade, pero no así el piloto, quien tras el impacto quedó dentro de la avioneta y murió. De esto han pasado seis años y dice estar emocionado de haber visto a Julia y Hayley el día de antier.

“Imagínese salvar a otras personas sin querer. Me da una satisfacción muy grande haber salvado la vida a otro ser humano. Me da gusto que gracias a Dios estén muy bien disfrutando de la vida. En mi familia sentimos un cariño especial por todos ellos”. En el rescate participó su amigo Sam William Bell Ortega.

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