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A 19 años de la muerte del "Padre de la Banda", Cruz Lizárraga

MAZATLÁN

A 19 años de la muerte del "Padre de la Banda", Cruz Lizárraga

A 19 años de la muerte del "Padre de la Banda", Cruz Lizárraga

A 19 años de la muerte del "Padre de la Banda", Cruz Lizárraga

A 19 años de la muerte del "Padre de la Banda", Cruz Lizárraga

Mazatlán Sinaloa. Cruz Lizárraga Lizárraga, fundador de la Banda El Recodo, y quien llevara a escala mundial el sonido de la tambora sinaloense, nació el 1 de julio de 1918 en El Recodo, Sinaloa, y falleció el 17 de junio de 1995, a las 18:00 horas en la Ciudad de México.

Hoy se cumplen 19 años de la pérdida del pionero de la música de viento.

Familia. Germán Lizárraga, hijo mayor de "Crucillo", como se le conocía también al "Padre de la Banda", comparte en entrevista con EL DEBATE, que a casi dos décadas de la muerte de su padre, el público y los fanáticos lo recuerdan con gran cariño. Por este motivo, cada año se le rinde un homenaje ante su escultura, ubicada frente al Acuario Mazatlán.

La cita es hoy a las 09:00 horas. Se rendirá la guardia de honor y músicos de la Escuela de la Tambora tocarán las melodías que tanto le gustaban. Mientras que a las 15:00 horas se oficiará una misa en El Recodo, su pueblo natal.

Germán expresó que su progenitor era un hombre sencillo que no hablaba de ser recordado algún día, ni de cómo le gustaría que hubiera sido su entierro. Era positivo y no pensaba en la muerte, creía que viviría varios años más, sin pensar que el cáncer le robaría esa ilusión.

"No sentía que hacía algo especial para merecer reconocimientos. Él era el mismo hombre sencillo desde que inició en la música."

El líder de la banda Estrellas de Sinaloa comparte que de los recuerdos más gratos que tiene aún presentes es el tiempo que vivió junto a su padre al frente de la banda y luchar juntos por lograr que la música de banda llegara hasta el último rincón de la tierra.

"Ahora, gracias a esa visión que tuvo, Mazatlán es conocida como la cuna de la banda. En esta tierra hay muchas bandas, muy buenas y reconocidas."

Sin duda, el mejor recuerdo para Germán es el gran ejemplo que le dejó. "Fue un ejemplo a seguir como padre, como músico y como persona."

Sobre construirle un museo en Mazatlán, consideró que es una buena propuesta y espera que se realice algún día.

El legado y el trabajo de Cruz Lizárraga ya quedó plasmado en la película, Que me entierren con la banda, en 1991, con la participación de artistas de gran renombre. Ahora, otro de los sueños por cristalizar es un libro, el cual desea la familia que algún día se concrete.

Uno de sus grandes amigos. José Ángel Espinoza, "Ferrusquilla", quien fuera uno de los grandes amigos de Cruz Lizárraga, lo recuerda y revive con su plática cada una de esas aventuras.

Todo inició cuando estaban grabando en RCA Víctor. Los presentó Mariano Rivera Conde, director de la compañía discográfica.

Luego de un saludo cordial, inició la gran amistad que duraría hasta la muerte de "El Padre de la Banda".

Tiempo después, por ocurrencias también de Rivera Conde, "Ferrusquilla" grabaría un disco con la Banda El Recodo, titulado En Sinaloa nací.

Su gran convivencia y las presentaciones con la banda tanto en México como en Estados Unidos durante más de un año los uniría más.

Múltiples fueron las bromas que el escritor de La ley del monte le hizo a Cruz.

En una ocasión, en un restaurante de Estados Unidos, cuando don Cruz fuera al baño, "Ferrusquilla" aprovechó para pedirle a la mesera que le dijera algunas palabras a Cruz que él ya sabía que le molestarían. Sin embargo, no se enojó y la amistad siguió en muy buenos términos.

"Ferrusquilla" recuerda sus múltiples encuentros con Lizárraga en la Ciudad de México, quien siempre se quedaba en el hotel San Diego. Al llegar a recogerlo para ir a cenar, le llamó la atención que Cruz portaba gran cantidad de joyas, las cuales le pidió que se quitara para evitar ser presas de un asalto.

"Le gustaba lucir esas joyas; eran su debilidad."

En otra ocasión que estaban en la Ciudad de México, el compositor aprovechó para invitar a comer a Lizárraga. Al llegar al restaurante este último no quería entrar por considerarlo un lugar costoso. "Ferrus" lo recuerda como una persona muy ahorrativa.

Los domingos eran sin duda días especiales para "El Muchacho Alegre", quien gustaba de ensayar el clarinete y comer menudo. Ese día era de visitas inesperadas por parte de "Ferrusquilla". Llegaba muy temprano y le tocaba esperar en silencio a que este ensayara y terminara la pieza.

Comparte que uno de los gustos de Cruz era portar una camiseta, ya algo gastada por los años, que era su preferida y se la ponía cuando estaba en su hogar.

Chuyita Lizárraga, esposa de Cruz, lo consentía al comprarle menudo para el desayuno.

En las giras. En una ocasión, al viajar de Zacatecas a Guadalajara, pararon a comer. "Ferrusquilla" pido un platillo que se le antojó al "Padre de la Banda", pero por cuestiones de salud, Germán le prohibió comer lo mismo, pese a los berrinches de don Cruz. Para evitar que se volviera a repetir este incidente, "Ferrus" y Cruz empezaron a comer en lugares separados.

De los viajes preferidos del fundador de la banda estaban visitar su pueblo natal, El Recodo, estar bajo los ciruelares y disfrutar los platillos típicos de la región, ver el río. En varias ocasiones, el escritor de Cariño nuevo lo acompañó junto con la familia.

"Me tenía mucha confianza, por eso cuando lo trajeron muerto aquí, mi compadre Germán me pidió que dijera una palabras ante el cadáver y resalté el valor de la amistad."

"Ferrusquilla" recuerda a un Cruz Lizárraga alegre, aunque no parrandero; platicador, pero no bromista.

Sobre si era enamorado, respondió: "No lo conocí en esa faceta, pero sí le echaba flores a las mujeres".

Lo que si le constó fue su gran amor hacia su esposa y sus hijos.

La despedida. Los últimos encuentros con Cruz Lizárraga anunciarían el final.

José Ángel aprovechó para visitarlo en el hotel San Diego, en la Ciudad de México, unos días antes de su muerte.

"Al visitarlo lo vi muy mal. Creo que por eso, al estar en el hospital lo regresaron al hotel. Él quería mucho ese lugar. Yo regresé a Mazatlán, hablé con el alcalde y con la gente del teatro Ángela Peralta y les dije: 'Si Cruz llega a morir, hay que velarlo aquí. Él quisiera eso. Hay que estar preparados'. Y al día siguiente falleció."

Como lo había previsto el también actor, los restos del "Padre de la Banda" llegaron a Mazatlán y se le rindió un homenaje en el Ángela Peralta y luego en la Catedral. Después fue llevado a su última morada, en el panteón Jardín.

Actualmente su tumba está rodeada de pasto y flores, algunas naturales y otras artificiales, decorada con fotografías y recuerdos de sus admiradores y de la familia.

"Fue una gran pérdida para la música y para mí por su gran amistad."

Sobre los reconocimientos que se le han rendido recientemente son organizados por la familia.

"No sé si él dejó instrucciones o por qué se le hacen pocos homenajes. Lo que sí es que el Sindicato de Músicos debería hacerle uno porque Cruz Lizárraga hizo que la banda fuera internacional."