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Alerta solo existe en el discurso de autoridades

MAZATLÁN

Alerta solo existe en el discurso de autoridades

Alerta solo existe en el discurso de autoridades

Alerta solo existe en el discurso de autoridades

Alerta solo existe en el discurso de autoridades

Mazatlán, Sinaloa.- En el fraccionamiento Rincón de Urías se vive una paradoja.

Las casas fueron construidas por el Ayuntamiento para desalojar a aquellas familias asentadas en zonas consideradas de alto riesgo de inundación.

Más de 800 familias cedieron sus terrenos ubicados en esteros y cerca de cauces pluviales y fueron reubicados en viviendas donde ahora el reblandecimiento de cerros amenaza con enterrarlos.

La zozobra que viven los residentes de Rincón de Urías es la misma que le quita el sueño a otros varios cientos de familias que aún se encuentran en zonas de riesgo y donde, sin embargo, no llega ni la inspección ni la instrucción de las autoridades.

En un recorrido realizado por EL DEBATE, se constató que los habitantes de las zonas de riesgo desconocen cómo actuar en una emergencia, nadie les ha dicho dónde refugiarse, ni la magnitud de la amenaza que los acecha.

El pronóstico de lluvias no es algo que alegre a Marisela Aranguré Hernández, pese a las altas temperaturas que se sienten en la ciudad.

Por el contrario, la posibilidad de fuertes precipitaciones llena de angustia e incertidumbre a su familia, por el riesgo de que nuevamente se deslave el cerro que tiene en el patio de la casa, como ya ocurrió el año pasado.

Lo más lamentable, dijo, es que las autoridades municipales no han hecho nada para evitar alguna tragedia entre los vecinos del fraccionamiento Rincón de Urías, construido por el mismo Ayuntamiento.

En otras colonias con alto riesgo de inundación, sus habitantes saben lo que implica vivir en zonas bajas o cerca de un arroyo.

Comentaron que hasta ayer, ninguna autoridad se ha acercado a sus asentamientos para tratar de frenar alguna posible afectación.

En los últimos días, los trabajos del municipio y Protección Civil se enfocaron a la invasión Pino Suárez, de la que se esperaba que ayer fueran desalojadas las 48 familias que ahí viven.

Antes de una desgracia. Rodeada de sus hijas y nietos, Marisela Aranguré platicó que hace unas semanas fueron unas personas, al parecer del Ayuntamiento, para ver las condiciones del cerro en Rincón de Urías, y le dijeron que hasta que las piedras o tierra lleguen a la puerta trasera de la casa realizarán algún trabajo. No hubo otro comentario para los vecinos de la calle Desierto sobre el muro que quedaron de poner para evitar los deslaves.

"Nomás empieza la lluvia y estamos con la mortificación de que el cerro se nos venga encima. Ya no dormimos de la preocupación. El chiste es que arreglen antes de que pase una desgracia".

Julia Margarita Segura la secundó y añadió que es mucho peligro para los niños que les gusta jugar cerca del cerro.

"Nos dejan solos". Lidia Mejía sabe lo que es enfrentarse a una inundación.

Hace dos años perdió todas sus pertenencias cuando la colonia Presas del Valle se inundó con la crecida del arroyo.

Su casa ahora está en una zona más alta que entonces, pero sigue a unos metros del cauce que actualmente luce grandes montones de escombro que implican un riesgo para las familias de la zona.

"Las autoridades saben que el arroyo está muy azolvado, pero vienen a ver y no han hecho nada. Nos dejan solos y nosotros no podemos hacer nada".

Drenaje colapsado. En la colonia Juárez, un problema recurrente no solo en la temporada de lluvias es la del rebosamiento del drenaje.

Por las calles Privada del Faro y Juan Pablo II, la semana pasada sus habitantes se enfrentaron al eterno problema de contaminación.

Doña Victoria Tirado precisó que después de cada lluvia, las alcantarillas se rebosan durante días. Esperaban que la Jumapam acudiera para desazolvar la red, pero hasta ayer no había ocurrido.

"Aunque no llueva se rebosa la alcantarilla y lo peor es que no es en las zonas más bajas de la colonia".

En la colonia Antonio Toledo Corro también existe el problema.

Lo alto de la avenida Juan Pablo II impide la salida del agua de lluvia en el cruce con la calle Pérez Arce y en varias ocasiones algunas casas se han inundado.

Con su pequeña hija en brazos, Enrique García asegura que ninguna autoridad se ha acercado para hacerles alguna recomendación o para informarles dónde habría un albergue en caso de que se presente una inundación.

"Tengo poco viviendo aquí, pero ya me dijeron que algunas casas se han inundado. Espero no tener tan mala suerte porque tenemos dos niños chiquitos".

Larga espera. En la invasión Pino Suárez, el domingo se cumplió el plazo que el Ayuntamiento le dio a los precaristas para que abandonaran la zona. Desde temprano, las familias se levantaron con la incertidumbre de que se cumpliera el desalojo.

La mañana transcurrió bajo una llovizna ligera. Rosana Monteverde dijo que están dispuestos a dejar la colonia pero que antes el Ayuntamiento les ofrezca un terreno para construir sus viviendas.

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