Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

"Creímos que no nos encontrarían"

MAZATLÁN

El mapa muestra la trayectoria del posible recorrido de la lancha con los pescadores.

Paúl y Mario Jr hacen un agradecimiento de fe por haber llegado sanos y salvos.

Mario compró una cajetilla de cigarros en esta tienda.

Mazatlán, Sinaloa.- Abrieron un tiburón y le sacaron las visceras. De la misma embarcación arrancaron algunas tiras de madera, las introdujeron en el escualo, les rociaron gasolina y le prendieron fuego. Lo convirtieron así en un asador.

Luego filetearon otro tiburón y asaron su carne en el improvisado anafre. Aunque les supieron a gasolina, la carne de tiburón les sirvió para disminuir el hambre.

Así sobrevivieron los náufragos de Dautillos y Eldorado durante los seis días que permanecieron a la deriva en altamar.

Mario Andrei Sáinz Aranzubia, de 36 años y su hijo, Mario Andrei Sáinz García, de 15, ambos de Dautillos, además de Paúl Ontiveros Ibáñez, de 36, este último de Eldorado, fueron rescatados a las 03:00 horas de ayer lunes, por una embarcación de la Armada de México, cerca de Baja California, casi en los límites con aguas internacionales.

Según relató Mario Andrei Sáinz Aranzubia, fue una falla eléctrica en el motor lo que originó que perdieran el rumbo.

Luego, las corrientes marinas y los vientos que azotan la zona del Pacífico los arrastró cada vez más hacia aguas internacionales.

<iframe width="560" height="315" src="//www.youtube.com/embed/kuo_-0prUDg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>

Los hechos. De acuerdo con su testimonio, zarparon a las 15:00 horas del miércoles 2 de abril, de las playas de Nuevo Altata. Su destino era pesca de tiburón.

Una vez mar adentro, se instalaron en una zona y echaron las redes para la captura. Sacaron 19 tiburones.

Todo pintaba bien la mañana del jueves 3 de abril, pero cuando quisieron echar a andar el motor por la tarde, notaron que este no encendía.

Para colmo, la comunicación vía celular falló. Se las ingeniaron para comer abriendo un tiburón y dentro de este, cocinaron filetes de otro tiburón.

El viernes 4 de abril el temor empezó a apoderarse de ellos.

El agua casi se acababa el sábado 5 de abril.

La racionaron a medio vaso. "Gracias a Dios la buena pesca que tuvimos nos ayudó a soportar el hambre, pues nos empezamos a alimentar de las capturas que hicimos", dijo Mario.

"El filete sabía a gasolina", comentó el hijo de Mario. Paúl, dijo que a él le dio diarrea el sabor. "Pero estamos vivos y pudimos soportar el naufragio", comentó.

El domingo 6 de abril, Mario tenía miedo y pensaba en lo que a su hijo podría pasarle de no ser rescatados a tiempo.

Tomaban agua de medio vaso para los tres. Y cada vez quedaba menos líquido.

La desesperación se apoderó de ellos. Pensaban que nos los iban a hallar.

"Yo le pedí a Dios que nos salvara y que no quería esta muerte para mi hijo.

En el mar no nos iban a encontrar y ¿cómo nos iban a velar? Prefiero mejor morir en un accidente vial y así por lo menos nos iban a sepultar. Iban a saber dónde encontrar nuestros cuerpos, ¿pero en el mar?", relató con tristeza Mario.

Eran las tres de la madrugada del lunes 7 de abril, cuando los tres pescadores dormían.

El ruido del motor de una embarcación me despertó, dijo Mario, y me levante para hacer señales con la lámpara de mano que traía. "Desperté a los plebes y me ayudaron gritando para que nos escucharan".

En medio de la oscuridad la linterna fue la clave para que los tres pescadores se salvaran de continuar en su viaje a la deriva con destino a la muerte.

En tierra. A las 11:30 horas, Mario, su hijo y Paúl, salieron riéndose de la mala jugada que les había hecho el destino.

Con las botas en la mano, Mario preguntó: "¿qué, a poco vamos a salir en el periódico?"

Con seguridad en sí mismos y sin manifestar en sus rostros el temor de haber estado de cara a la muerte, Mario, Mario Jr y Paúl saludaron a sus familiares, quienes los trasladaron al fraccionamiento San Joaquín, por la calle El Quemado, donde esperarían al resto de sus familias.

Cronología de un naufragio en altamar

2/04

Zarpan de Altata a mar abierto en busca de tiburón. Echan las redes y esperan hasta el siguiente día, pero se llevaron una sorpresa.

3/04

Tuvieron buena captura. 19 tiburones grandes. Cuando intentaron echar a andar el motor notaron que había una falla eléctrica.

4/04

Se alimentan de tiburón, el producto que habían obtenido lo utilizan para sobrevivir durante el resto de los días.

5/04

El terror se apodera de los tres náufragos al darse cuenta de que el agua se acaba y la comida se echa a perder cada día.

6/04

Toman medio vaso con agua para los tres. Dormir es la solución. A las 3 de la madrugada del lunes 7 los encuentra la Marina.

Viven para narrar el naufragio

Mario Sáinz asegura que preferiría morir en un accidente vial para que sepultaran su cuerpo, que morir en el mar y no ser hallado.

Mario Jr, comentó que lo único en que pensaba era en su mamá y que quería estar de regreso con sus seres queridos, pero dudó volverlos a ver.

Paúl se encomendaba a su creador durante los días que estuvo naufragando con sus compañeros en alta mar, la fe y la esperanza lo salvaron.

Twitter: @DBT_Mazatlan

Facebook: El Debate Mazatlán