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»Don Juan y su oficio de medir el tiempo«

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Por: Lidia Lizárraga

Mazatlán, Sinaloa.- Tenía 9 años cuando su padre le dijo "¿Quieres aprender o estudiar?".

La respuesta del niño que había crecido entre los sonidos de tic tac de los relojes que reparaba su padre, fue fácil; aprender el oficio de medir el tiempo.

Desde entonces hasta ahora a sus 70 años, don Juan Manuel Aguirre Burquez ha dedicado su vida a reparar el tiempo de los mazatlecos.

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Toda una vida. En su negocio de la avenida Juan Carrasco desde hace 45 años, don Juan atiende a los clientes que aún acuden a una reparación de sus relojes para llegar a tiempo a sus citas.

Reconoce que cada vez son menos los clientes, aunque todavía llegan algunos al menos a cambiar pilas.

"Les digo a algunos amigos, que el oficio de relojero ya desapareció y ahora sólo somos pone pilas", expresa mientras sonríe lastimoso por la forma como se ha deformado su trabajo, que antes era muy apreciado.

Experto en reparación de relojes Rolex, don Juan menciona que siendo apenas un joven de 16 años fue capacitado por la compañía para hacer las reparaciones de los artículos de esta marca en el puerto.

Señala que al ser una máquina muy precisa, su reparación implica un buen conocimiento de todas las piezas.

Actualmente en Mazatlán sólo hay dos personas más con la acreditación de la empresa.

Mitos. Relata que hace unos años cuando eran común los relojes de pulso mecánicos o de cuerda, hizo la reparación de un Rolex y el cliente volvió molesto exigiendo le regresaran las joyas que le habían robado a su reloj.

Al escuchar el señalamiento, recuerda, sólo se sonrió y explicó que lo llamado joyas eran unas piezas de falso rubí que llevaban las máquinas de los relojes al interior.

Tras la explicación, dice, el cliente salió avergonzado del local.

Don Juan precisa que alrededor de los relojes hay muchos mitos, como el que tienen joyas.

Cada vez menos. En su pequeño negocio rodeado de relojes antiguos, algunos propios y otros olvidados por sus clientes, señala que no piensa alejarse de la actividad.

Desde hace alrededor de 20 años el oficio de relojero ha disminuido, comenta.

La entrada de los relojes chatarra ocasionó que las personas dejaran de comprar de los otros relojes, indica.

Además que ahora todos los relojes de pulso tienen máquina electrónica.

Al preguntarle a Don Juan si heredará el oficio como lo hizo su padre con él, asegura que no.

Aunque hizo la misma pregunta a sus tres hijos, ¿Quieren aprender o estudiar? Ellos decidieron estudiar y fue lo mejor, indica, pues actualmente sería complicado que pudieran mantenerse ante lo escaso de la actividad.

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