Mazatlán

“Duele dejar el país, pero es más triste no tener comida"

Osman y Carmen dejaron Guatemala junto a sus tres hijos. Dicen que vivir en su nación es duro y migrar también, sin embargo, sueñan con una mejor vida

Por  Blanca Regalado

Los migrantes viven en condiciones precarias.(Jorge Osuna)

Los migrantes viven en condiciones precarias. | Jorge Osuna

Mazatlán, Sinaloa.- La bandera de su país y una sábana  sirven de techo para proteger del sol a sus tres hijos. Osman Matamoros y su pareja, Carmen, solicitan una moneda a los automovilistas que transitan por la avenida Pacífico, a la altura del cruce del tren.

La pareja levantó un tejaban en el camellón de la  avenida, a unos metros de la vías ferrocarril, para resguardar a los niños mientras ellos buscan la ayuda.

Osman  asegura que son originarios del departamento de San Marcos, Guatemala, y dejaron su tierra en busca de una mejor calidad de vida para su esposa e hijos, y hasta para ayudar a su  mamá.

Dolor

Es triste dejar el país, pero hay poco trabajo, y si se consigue, son 19 horas para percibir 50 quetzales, que  convertidos a pesos mexicanos, rebasan apenas los 100, si el empleo es en una empresa, porque  en el campo es la  mitad.

Este dinero no les alcanza para nada. Las viviendas son chozas. Si llegan a comprar un terreno y levantar una casa, el crimen se las quita. “Esto no es vida”, dice Osman.  “Mi familia es mi prioridad y por ello tomé la decisión de salir de Guatemala y recorrer México.”

Comentó que en los estados del sureste de este país hay “gente mala” y se tienen que pagar cuotas para transitar, “y si no las pagas, te desaparecen. Es un viacrucis que no todos pueden librarlo”.

Esta familia tiene una semana en Mazatlán, y están contentos por la solidaridad de las personas que les dan comida, ropa y algunas monedas que les permiten rentar un cuarto dónde dormir. Carmen y Osman junto a sus tres hijos reúnen los medios para seguir su camino hacia Mexicali.

Buscan obtener un permiso en este país para tener un trabajo y de preferencia quedarse a vivir.