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Emiliano Gamero muestra clase y corta dos orejas

MAZATLÁN.

Emiliano Gamero muestra clase y corta dos orejas

Emiliano Gamero muestra clase y corta dos orejas

Emiliano Gamero muestra clase y corta dos orejas

Mazatlán, Sinaloa. Sin inmutarse por la poca concurrencia, Emiliano Gamero se mostró valeroso durante la corrida de aniversario luctuoso de Eduardo Funtanet, y por su esfuerzo obtuvo una recompensa valiosa: dos orejas.

Su alternante, el rejoneador charro Joaquín Gallo, pudo completar solventes faenas, y aunque con inseguridad a la hora de matar, rescató finalmente una apéndice a petición del público.

Los dos caballistas, originarios del Distrito Federal, lidiaron cuatro bravíos astados del encierro de Campo Hermoso, que mandó a estampados boceles.

El primero en saltar al ruedo fue Gamero. Lució frente al Maestro, de 469 kilos, y fueron tan impecables las suertes que no tardó en recibir del juez de plaza, Rafael Rosales, dos de sus orejas de la tarde.

El espigado torero ofreció un recital de rejones con propiedad, y pronto se ganó al público, que le aplaudió una y otra vez, sobre todo cuando adornó con banderillas de flor su participación. Esa autoridad le dio galanura y destreza y pudo clavar la espada en el morrillo del animal sin apuros.

Sin suerte. En su segundo, sin embargo, la suerte no estuvo de su lado con El Triunfador, de 470 kilos, un toro que, en agonía, fue presa fácil para el distritense, que terminó por enviarlo al rastro.

Fallar hasta en cuatro ocasiones con la estocada costó al capitalino recibir una oreja más, aun cuando los aficionados pidieron con un raudal de aplausos a un imperturbable Rosales que se la concediera.

Aunque su valentía y perseverancia fueron dos de sus cualidades, Gallo se vio incierto a la hora del estoque. A Charro, de 450 kilos, le colocó banderillas largas y cortas, así como los rejones de castigo, y hasta se dio el lujo de montar un caballo a pelo (sin silla), pero cuando se disponía consumar su actuación, erró y el juez no le perdonó.

Mejorada fue su segunda aparición con Amigo, movido y entrón. Esta vez la autoridad de la plaza le entregó su trofeo. La afición se prendió.

Forcados. Igual que en Lunes de Carnaval, cuando vino el navarro Pablo Hermoso de Mendoza, los forcados mazatlecos lograron hacer las peligrosas pegas durante la corrida de aniversario en la plaza de toros que lleva el nombre del recordado rejoneador Eduardo Funtanet. Uno de ellos, Christian Ramírez, que fue el cara, selló el encuentro con maestría, aunque contó con la "colaboración" del toro al caerse. Martín Cornelio necesitó de cuatro veces. El cabo mayor, René Tirado, también brilló y pegó al primer intento. Su experiencia pesó, sin demeritar el trabajo del resto del equipo. Aunque se despidió sin vuelta al ruedo, los valientes forcados se ganaron el reconocimiento de la afición. Más actuaciones tendrán en lo sucesivo tanto en ferias nacionales como internacionales.