Mazatlán

Huyen de la violencia y encuentran marginación en Concordia

 Ante la falta de apoyos, familias de poblados de zonas altas de Concordia, aun con la incertidumbre de la inseguridad, vuelven a sus viviendas

Por  Blanca Regalado

Emma lava y seca sus carteras para empanadas.(Víctor Hugo Olivas)

Emma lava y seca sus carteras para empanadas. | Víctor Hugo Olivas

Mazatlán, Sinaloa.- Hace dos años “dejamos nuestro pueblo”,  Santa Lucía, orillados por la delincuencia y la falta de capacidad de la autoridad para proteger a las familias, expone Emma Hernández con tristeza y la voz entrecortada.

El gobierno incumplió

Las familias “dejamos todo”, la casa, bienes acumulados a lo largo de toda una vida, los huertos y hortalizas para autoconsumo y hasta para vender.

Emma hace una pausa mientras retira de la parrilla –elaborada con una estufa vieja–, la calabaza que prepara para el relleno de las empanadas que comercializa para subsistir. Es la forma que tienen para ganarse unos pesos, ya que por su avanzada edad no les dan trabajo.

Pasan los días, meses y años  y siguen esperando un apoyo real de la autoridad que les prometió casa.

Apoyos para proyectos productivos que no han llegado a todos los desplazados. Al menos las familias de personas mayores asentadas en Villa Unión siguen esperando.

Las familias viven en condiciones precarias. Foto: Víctor Hugo Olivas

Martín Ontiveros tiene 73 años y por su edad no ha tenido un empleo formal. Hace trabajitos entre los vecinos. Quería sembrar como lo hacía en su pueblo, pero tiene que rentar tierras y carece de dinero. Viven en una casa que les prestó un sobrino cuando se dio la emergencia.

La promesa de darles un terreno y ayudarles a edificar no ha sido cumplida por el Gobierno del Estado ni los presidentes de Concordia y Mazatlán.

A esta familia y 20 más por enésima vez las volvieron a censar para que se favorezcan con el programa de elaboración de bloques. Pero  se preguntan para qué los quieren si aún no tienen el terreno.

Se van

Ante esta situación, las familias están regresando a sus pueblos, a pesar de la inseguridad que se vive allá.

Familias del Coco,  Zapotes, Chirimoyos y La Petaca van y se quedan por temporadas. Emma y Martín analizan la posibilidad de regresar a Santa Lucía. 

No terminan de adaptarse al clima del municipio, muy caliente, en  especial los adultos mayores. Pero el alto costo de la vida y la falta de un empleo seguro los orilla a irse.

José Ramos dice que va y trae de lo que siembra allá. Alcanza para el consumo y para vender, pero expresan “que esto no es vida”.

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo