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La tierra de nadie

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Por: ALBERTO AGUILAR

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Mazatlán, Sinaloa.-La franja serrana de Concordia, Mazatlán y San Ignacio es escenario de cruentas ejecuciones en las que no se respeta la vida de niños, adolescentes, adultos y ancianos. Es la tierra de nadie. La aldea del odio.

No regresaron de Los 15 años. Un niño, un adolescente, cinco jóvenes y un adulto fueron acribillados con ráfagas de cuerno de chivo.

Las víctimas se dirigían a Las Iguanas, Concordia. Procedían de una fiesta de 15 años celebrada en el poblado de El Palmito, Concordia. Nunca llegaron.

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Los hechos ocurrieron el 22 de noviembre del 2012. Los familiares dijeron que los afectados les llamaron al salir de la fiesta en El Palmito para avisarles que ya iban en camino, que los esperaran. Sin embargo, no llegaron...

Los padres desesperados los buscaron. Los hallaron... pero muertos.

La camioneta en la que viajaban estaba totalmente calcinada.

Rafael Grande Rodríguez, de 20 años; Víctor Grande Capaceta, de 21; José Francisco Gastélum Juárez, de 22; Luis Alfonso Lugo Plascencia, de 22; Omar N, de 17; Abraham Scott Juárez, de 24; Osvaldo Ontiveros Lizárraga, de 37, y Mario N, de 13 años estaban en la lista de los fallecidos.

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Los gatilleros no se tocaron el corazón al dispararles. Las autoridades descubrieron que se trató de una emboscada. No hubo más qué decir.

En el lugar se encontraron al menos 78 casquillos para "cuerno de chivo".

Ocurrió en diciembre del 2012. Disfrutaban la Nochebuena cuando 30 hombres armados rodearon la comunidad de El Platanar de los Ontiveros, Concordia. La gavilla no respetó la vida de nueve varones.

A un estudiante de la UAS lo decapitaron.

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Francisco Javier Lizárraga Pérez, de 19 años, estudiante de la carrera de criminalística en la Universidad Autónoma de Sinaloa, en Mazatlán, se encontraba de vacaciones de invierno cuando sucedió la tragedia.

Los cuerpos de Francisco Gutiérrez Tirado, Marcelino Rueda Medrano y Félix Bastidas Gutiérrez, los tres de 36 años, estaban tirados en la cancha de eventos cívicos de la comunidad.

Francisco Javier Parente Medina, de 52 años; Francisco Javier Parente Páez, de 28, y Jesús Eduardo Parente Páez, de 21 años, quienes son padre e hijos, y Víctor Adolfo Medina Garay, de 27 años, sobrino y primo de los referidos, así como Tomás de Jesús Rodríguez Aguirre, de 24 años, amigo de Medina Garay, quien se encontraba de visita para las fiestas decembrinas.

Los homicidas vestían ropa tipo militar, dijeron familiares de los occisos. La gavilla huyó por el arroyo a la vez que gritaban "¡Arriba el M60!". Las autoridades arribaron en la Navidad nada más para recabar datos.

El 28 de diciembre del 2012, el presidente municipal de Concordia, Eligio Medina Ríos, propuso armar a los moradores de los pueblos en la zona serrana de Concordia, con el objetivo de que los rancheros pudieran defenderse ante el flagelo de las gavillas que los tomaban por sorpresa. La idea sonó descabellada hasta para los mismos concordenses.

La Chapalota. En el municipio de Mazatlán, una tragedia tiñó de sangre la comunidad de La Chapalota, sindicatura de La Noria.

Cinco miembros de una familia fueron arteramente asesinados. Los gavilleros no respetaron la vida de jóvenes o ancianos. La tarde de 1 de abril del 2013, tipos armados con "cuernos de chivo" se apersonaron en una casa de La Chapalota.

Cruz Patrón Colio, de 48 años; Martín Patrón Colio, de 46; Guadalupe Patrón Colio, de 58 años, y sus hijos Jesús Patrón Valenzuela, de 28 años, y Geovanni Patrón Valenzuela, de 26, fueron ejecutados uno a uno.

La Mesa Verde. Eran de Ajoya pero estaban en la comunidad de Las Parritas, en la frontera entre San Ignacio y Durango cuando fueron sorprendidos por un grupo de civiles armados.

Sometieron a nueve hombres, entre ellos dos menores.

Los hechos ocurrieron el 23 de mayo del 2014.

Los cadáveres fueron hallados en el monte de la comunidad de La Mesa Verde, San Ignacio.

Se trataba de Jesús Elías N, de 17 años; Rafael Medina Millán, de 20; Adán N, de 16; Fidel Moreno Nava, de 42, e Iván Silvestre Moreno Medina, de 19 años, todos originarios de Ajoya, San Ignacio.

Cuatro plagiados lograron sobrevivir a la masacre.

Los heridos dijeron llamarse José, de 31 años; José Ángel, de 29; Enrique, de 48, y Delbin Eleazar N, de 16, también originario de Ajoya, San Ignacio.

José y tres más lograron escapar de los plagiarios para avisar a las familias de los occisos, así como a las autoridades.

En una primera incursión del Ejército y el Ministerio Público, no hallaron los cuerpos. En una segunda incursión fueron localizados los cuerpos sin vida y trasladados por helicóptero a Mazatlán.

Los 12 muertos de Vado Hondo. El 10 de junio del 2013, una horrenda escena se observó por la carretera a Vado Hondo, en San Ignacio. Apilados en la caja de una camioneta Silverado, cubiertos con lona y cartón, fueron hallados 12 hombres con evidentes huellas de tortura e impactos de bala. Vestían ropas negras y algunos con pecheras. Todo hacía suponer que se trataba de un ajuste de cuentas entre gavillas.

Édel Hermosillo Vega, de 19 años; Armando Herrera Bastidas y Filemón García Yáñez, de 33; Martín Ruvalcaba García, de 37; Samuel Bastidas Quiñones y Rafael García Arana, de 30; Daniel Bastidas Quiñones, José Efraín Rodríguez Favela y Remberto Hermosillo García, de 43; José Francisco Hermosillo García, de 35, y Héber Hermosillo García, de 36 años, y un cuerpo que no fue identificado.

La última masacre. El reciente caso de homicidio de los cinco miembros de una familia de la comunidad de Las Iguanas, Concordia, encendió focos rojos en los tres niveles de gobierno.

La tarde del miércoles 6 de agosto del 2014, una gavilla ingresó a un domicilios de la comunidad de Las Iguanas. Sometieron y asesinaron a su moradores. Un niño está entre los muertos.

El otro Gobierno. En el 2010 fueron asesinados ocho habitantes del municipio de Concordia. En el 2011 solamente asesinaron a uno.

En el 2012 la cifra se disparó a 22 homicidios. Zaragoza, El Tiro, El Llano, Aguacaliente del Zapote y El Platanar de los Ontiveros, del municipio de Concordia, son pueblos fantasmas.

Ni hablar de las comunidades vacías al norte del municipio de Mazatlán. Las rancherías de San Ignacio también están diezmadas.

Los operativos implementados por el Gobierno Federal y por el Estado no han logrado dar con el paradero de los responsables y les han permitido a los grupos civiles armados tener el control y poder sobre la zona serrana en el sur del estado.

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