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Mazatlán

¡Noble y satisfactoria! Así es la labor de ser un médico de pueblo en San Ignacio, Sinaloa

Francisco Javier Rodríguez Espinoza, desarrolla su labor como médico desde hace 34 años en Estación Dimas, en el municipio de San Ignacio, Sinaloa

Por Yolanda Tenorio

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Sinaloa.- En este día, que se celebra a los médicos, es honroso destacar la trayectoria de los mismos, quienes han puesto su corazón en esta loable labor, cumpliendo cabalmente su juramento de servir al enfermo.

Francisco Javier Rodríguez Espinoza, nacido en Costa Rica, Culiacán, Sinaloa, pero avecindado en Estación Dimas, San Ignacio, desde hace 34 años, se convirtió a base de trabajo en el médico del pueblo.

Cursó sus estudios de medicina en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en Morelia Michoacán, donde aún sin egresar la carrera conoció a la que hoy es su esposa Yeyita, y tuvieron dos hijas, siendo ella estudiante de odontología, la situación para ambos se tornó difícil, pues tenían doble compromiso, trabajar para culminar sus estudios y sostener a la familia.

Ya egresados ambos, se fueron a vivir a Estación Dimas, de donde su esposa es originaria, ahí comenzó a consultar en casa de sus suegros.

"Mi tirada era Culiacán, pero al estar en Dimas, me di cuenta de la gran necesidad de un médico, por lo que decidí quedarme, recuerdo que al tiempo compré una moto "Chispa Carabela", amarraba ni cartón con medicamentos, y me iba a dar consultas por las rancherías como; Piaxtla, Duranguito, Barras de Piaxtla, Toyhua, Pozole y otras poblaciones de la zona costera" explicó.

Así es la labor de ser médico de pueblo en San Ignacio, Sinaloa | Foto: Yolanda Tenorio/ Debate

Mencionó que así fue como se dió a conocer en todos los pueblos, después de algunos años compró dos cuartitos donde instaló su pequeño consultorio, donde atendía mayormente partos teniendo a su esposa como asistente, el trabajo médico era día y noche, con o sin dinero dijo.

Siendo el único médico de la región, no tenía descanso, y la mayoría de sus pacientes eran gente muy humilde, quienes le pagaban o intentaban pagar con lo único que tenían "me llegaban con gallinas, chivos, cabras, huevos, aguacates, elotes, y hasta caballos para cubrir los servicios, la mayoría de las ocasiones no acepté, porque sabía que se estaban deshaciendo posiblemente de lo poco con lo que contaban" mencionó el galeno.

Dijo que uno de los principales problemas era la incomunicación, pues no existía la Maxipista, y era difícil llegar a Mazatlán o a La Cruz por alguna complicación, por lo que a veces las personas que habían sufrido algún infarto, fallecían en el camino.

En aquellos años, añadió, había dos parteras en el pueblo, quienes de vez en cuando solicitaban su ayuda cuando el parto se complicaba.

"Prácticamente atendía muchos partos, porque en realidad soy médico cirujano partero, también atendí muchos accidentados, heridos de bala y demás, había días que no dormía porque era mucha la demanda médica" añadió.

Explicó que antes se atendía a los pacientes con muchas carencias, pues no tenían lo necesario para el diagnóstico, más que el interrogatorio y la palpación.

También es sabido que los médicos de pueblo, muchas veces hacen obras de caridad pues para ellos es más importante atender a un paciente aunque esté no lleve dinero, pues es más valiosa su vida que lo demás.

"Me siento muy satisfecho con mi trabajo, porque es mi vocación, y el poder haber ayudado a muchas personas con problemas de salud, me llena de orgullo tener tantos pacientes fieles que tienen la oportunidad de acudir con otros médicos y vienen conmigo desde otros municipios como Elota, Cosalá, y pueblos de Culiacán, pues no quieren que otro médico los consulte" agregó.

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También dijo, que tiene pacientes que emigraron al extranjero y desde allá les brinda consultas vía telefónica.

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Yolanda Tenorio

Colaboradora Externa

Ingresé a El Debate de Mazatlán el 21 de febrero del 2008, como corresponsal del municipio serrano de San Ignacio, Sinaloa. Mi trabajo es cubrir todo tipo de hechos, pero lo que más me apasiona es redactar reportajes especiales, en específico de las comunidades de la zona serrana, pueblos abandonados por la violencia y por la falta de oportunidades. Disfruto especialmente del género de la crónica, realizar entrevistas y semblanzas de personajes. Las raíces de San Ignacio son de un pueblo misional jesuita lleno de cultura, gastronomía e historia. Tenemos sierra y costa, minería, pesca, acuicultura, agricultura y ganadería, así como reconocidos músicos de banda. Trato de que todo eso se refleje en mis trabajos periodísticos. También de vez en cuando cubro noticias en el municipio de Elota, vecino de San Ignacio. Algo que me ha dado mucha satisfacción es ayudar a personas a conseguir beneficios a través de mi trabajo periodístico.

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