Mazatlán

San Ignacio y su mística ruta de las misiones

 El paisaje trópico-serrano se puede apreciar en un majestuoso recorrido por San Javier, Cabazán, La Labor y la cabecera municipal

Por  Francisco Castro

El Cristo de la Mesa se encuentra en lo elevado de la cabecera municipal, uno de los sitios más visitado por turistas y los propios lugareños. Desde ahí, la vista es espectacular, se aprecia toda la ciudad, el río Piaxtla y parte de la sierra.(Foto: Eréndira Telles / El Debate)

El Cristo de la Mesa se encuentra en lo elevado de la cabecera municipal, uno de los sitios más visitado por turistas y los propios lugareños. Desde ahí, la vista es espectacular, se aprecia toda la ciudad, el río Piaxtla y parte de la sierra. | Foto: Eréndira Telles / El Debate

Sinaloa.- San Ignacio, fundado por misioneros jesuitas en el siglo XVI, es un municipio considerado pueblo señorial que ofrece a sus visitantes la famosa Ruta de las Misiones, a través de la cual se pueden conocer los sitios más emblemáticos y al mismo tiempo disfrutar los pilares de la cultura colonial española en Sinaloa, su arquitectura de estilo colonial y su gastronomía.

Ubicado al sur del estado, a dos horas y media de la capital sinaloense (Culiacán) y a hora y media del puerto de Mazatlán, San Ignacio posee como principales atractivos su arquitectura colonial. Es, además, uno de los puntos turísticos obligados en la mística Ruta de las Misiones, que integra junto con San Javier, población situada a 35 minutos de la cabecera municipal; Cabazán, localizada a 28 minutos de San Ignacio, y La Labor, a tan solo 20 minutos de la alcaldía central.

Entre los lugares atractivos de la cabecera municipal destaca la iglesia de San Ignacio de Loyola, que data de principios del siglo XIX, ubicada frente a la plazuela principal, uno de los espacios más visitados; además del Palacio Municipal, construido hace 100 años, y la Casa de Tres Pisos, que perteneció a la familia Escobosa, edificada frente a la plazuela principal.

Letras turísticas de San Ignacio. Foto: Eréndira Telles / El Debate

También se puede admirar el Cristo de la Mesa, un monumento de 20 metros de altura y 80 toneladas de peso construido en lo elevado de la meseta de la cabecera municipal, desde donde se aprecia toda la ciudad y el paisaje trópico-serrano, rodeado de altas montañas que son atravesadas por el río Piaxtla. Ahí mismo, a un costado del Cristo, está un mirador con las emblemáticas letras de San Ignacio.

La exhacienda, con sus más de 400 años, alberga gran historia de familias españolas que llegaron atraídas por la minería y la ganadería. Foto: Eréndira Telles / El Debate

En un recorrido por la pequeña ciudad destaca su colorida arquitectura, las calles adoquinadas y empedradas, al igual que sus callejones, entre los que destacan los bautizados como el Callejón del Beso, adornado con decenas de focos, y el Callejón del Cielo, que despliega innumerables paraguas.

La antigua capilla es un museo que guarda el estandarte de la Virgen de Guadalupe que enarboló José María González, de Hermosillo. Foto: Eréndira Telles / El Debate

Imperdible resulta una visita al Museo Regional, ubicado en el antiguo mercado municipal desde hace 22 años, un inmueble que abre sus puertas al público todos los días de 8:00 19:00 horas, excepto los sábados, que abre de 8:00 a 14:00 horas.

El Callejón del Cielo, ubicado a tres cuadras y media de la plaza, es otro atractivo. Foto: Eréndira Telles / El Debate

En este lugar se pueden observar objetos de la época colonial, desde utensilios y herramientas utilizadas en la minería, hasta piezas arqueológicas que datan de la prehistoria: petroglifos o petrograbados, puntas de piedra para labrados en piedra y ollas de barro que sirvieron de urna para restos humanos.

La plazuela, con su quiosco frente a la iglesia, y la panorámica vista desde el mirador son un atractivo para los paseantes. Foto: Eréndira Telles / El Debate

La Labor

En esta comunidad, cuyo nombre obedece al término usado para referirse al trabajo en el campo (labor), el principal atractivo es la exhacienda, una construcción con más de 400 años edificada a base de adobe crudo que, a pesar de no tener pilares, es de dos pisos, la cual luce muy deteriorada.

Desde la plaza principal las familias observan la Casa de los Tres Pisos (al fondo), además de la iglesia y el Palacio Municipal. Foto: Eréndira Telles / El Debate

De acuerdo con la señora Elba Morales, quien habita y administra la finca, esta propiedad perteneció primero al sacerdote don Manuel de la Riva y Rada, luego a la familia Maldonado y finalmente a los Laveaga Olano. 

La plazuela frente a la iglesia y el parador son de los principales atractivos de este lugar. Foto: Eréndira Telles / El Debate

En sus patios hay un inmueble que fue la capilla de estas familias, construido por jesuitas en 1753, pero hoy es utilizado como un museo en el que muestran como el principal tesoro un estandarte de la Virgen de Guadalupe que fue enarbolado por las fuerzas independentistas de José María González de Hermosillo durante las batallas de El Rosario y San Ignacio, entre 1810 y 1811.

La iglesia de San Ignacio de Loyola, ubicada en la cabecera municipal, es uno de los sitios recomendados para los turistas. Desde su explanada se observa el majestuoso Cristo de la Mesa y la plazuela principal. Foto: Eréndira Telles / El Debate

Cabazán y San Javier, el complemento

Cabazán es parada obligada en la Ruta de las Misiones. Ahí destaca el Museo del Jaguar, la iglesia de Nuestra Señora Natividad y El Mesón de Las Misiones, restaurante de la señora Trinidad Osuna.

A dos calles de la plazuela municipal se encuentra el Callejón del Beso, un lugar que, por sus luces, es ideal para visitar de noche. Foto: Eréndira Telles / El Debate

Y, finalmente, San Javier es conocido por su tradicional fiesta de la Taspana, una de las celebraciones con mayor arraigo en el municipio de San Ignacio, un patrimonio con más de 150 años celebrándose y en la que se ofrece a los visitantes muestras gastronómicas, culturales y artísticas.

Cientos de niños y adultos visitan al año este Museo del Jaguar, único en su tipo en México. Foto: Eréndira Telles / El Debate

Además de los famosos Helados del Pueblo, San Javier tiene una fábrica de teja y el cerro De la Lomita, que ofrece desde su mirador una panorámica del río Piaxtla.
Por esto y más, no te puedes perder una visita a San Ignacio.

Para los amantes de la historia, el Museo Regional es una excelente opción, pues ahí pueden encontrar parte de la historia colonial de esta región sur del estado. Foto: Eréndira Telles / El Debate

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