Mazatlán

Desplazados demandan médicos y seguridad en la sierra

El secretario de Sedesol y el alcalde de Concordia dan apoyo, pero reciben reclamos sobre la atención médica y algunos servicios básicos
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Por: Blanca Regalado

Reclaman la atención en esta unidad para La Petaca y Chirimoyo. Foto: Víctor Hugo Olivas/El Debate

Reclaman la atención en esta unidad para La Petaca y Chirimoyo. Foto: Víctor Hugo Olivas/El Debate

Concordia.- Las despensas ayudan a las familias, pero no son la solución a las necesidades de los desplazados que se han regresado a sus pueblos, refirió Felipe Vargas Jiménez, vecino de la comunidad serrana de La Petaca, a un grupo de funcionarios estatales que visitó la zona para evaluar el problema de desplazamientos por la violencia.

El octogenario residente tomó la palabra para subrayar a los funcionarios que lo importante y urgente es dar solución a la falta de atención médica.

El inconforme le mandó un mensaje al secretario de Salud, Alfredo Román Messina: “¿Espera que muera alguien para enviar médicos a La Petaca?”.

En Santa Lucía llegan familias a recibir los apoyos. Foto: El Debate

Vargas pintó ante los funcionarios una situación desesperante: la atención necesaria es urgente, los partos son frecuentes, hay continuamente picados por alacrán y las enfermedades de las vías respiratorias son recurrentes por el clima.

Don Felipe, aún enfermo de tos y gripe, se movió de su pueblo Chirimoyo a La Petaca, para hacer una sola petición al secretario de Desarrollo Social, Raúl Carrillo Castaño, y al alcalde Trinidad Osuna Lizárraga: que manden médicos.

Los funcionarios realizaban una gira por los pueblos para repartir apoyos y levantar censos de cómo llegaron y las necesidades que tienen, cuando los encontró don Felipe.

La ayuda les llegó. Foto: El Debate

Les dijo que reconoce el apoyo que ha dado el Gobierno del Estado y el municipio de Concordia, no los han dejado de la mano, pero la atención médica es prioridad al igual que la seguridad y empleo.

Llevó a los funcionarios para que vieran las instalaciones del Centro de Salud, cerrado desde hace casi un año, y la familias no tienen dinero, en ocasiones ni para comer en el día, menos para moverse a Concordia, Villa Unión y Mazatlán en busca de atención médica.

Los apoyos

En esta gira de trabajo los funcionarios visitaron La Petaca, Chirimoyos, Potrerillos, La Guásima, Santa Lucía, Guayanera, Pánuco y la cabecera municipal de Concordia, donde se entregó despensas.

A ellos se acercaron vecinos de las comunidades del Batel, Lobera y el Coco

Al hablar del problema de desplazamientos, el secretario de Sedesol aseguró que se han regresado el 80 por ciento de las familias desplazadas y se repartieron 750 despensas.

En enero se tienen un registro de 462 familias con mil 810 personas desplazadas y a las que siguen en la cabecera municipal de Concordia, Villa Unión, se les da seguimiento y verifica si desean regresar o si van a quedarse ahí.

Las despensas cuentan con los artículos de primera necesidad. Foto: El Debate

La prioridad de este recorrido es acompañar a las familias en su regreso, ver en qué condiciones encuentran sus viviendas, servicios y qué es lo que demandan para poderles apoyar, dijo.

Agregó que para atender el problema se hace un censo de las familias, se revisa las necesidades de la gente y les prometen que harán techos firmes, pisos, sustitución de fogones por estufas ecológicas.
También se dará empleo temporal para rehabilitar caminos y, sobre todo, impulsar proyectos productivos, los que están definidos están en el la flor de alcatraz, fresas, artesanía con la hoja de pino.

Hay miedo

En la zona serrana de Concordia, la inseguridad se agravó tras la muerte a los maestros del Cuantantal, el 4 de mayo.

La migración forzada ya se daba, pero se intensificó con esta ola delictiva que dejó pueblos de la sierra de Concordia desiertos, pues no podían ni dormir, dicen los mismos habitantes.

La señora Rosario Venegas, con la voz entrecortada, aún tiene presente los momentos de angustia que se vivió por la inseguridad. Sentada frente a la puerta de su domicilio, dice con poco de ropa de ella, su esposo, hijos y nietos, junto con su tía y su familia, llegó el camión y no sabían si irse, pues no tenían dinero ni a dónde ir; pero, también se “respiraba el miedo”.

La seguridad se aprecia en las comunidades. Foto: El Debate

La Petaca era un paraíso y la violencia lo ha convertido en un infierno. El mismo malestar les siguió hasta Villa Unión, donde estuvieron hacinados en dos pequeños cuartos. Dormían en el suelo, todos, casi como cerillos, con mucho calor, sin dinero; no aguantaron mucho y en un mes se regresaron. Hoy, está la Policía Estatal en La Petaca, ya se puede dormir un poco mejor, pero siempre está el temor, dice.

Su vecina Rosa María Ruelas dice que ella y su esposo se fueron hasta Mazatlán, con una hija, pero el clima era un verdadero infierno, no estaban a gusto y decidieron regresar al pueblo.

Les cambiarán fogones por estufas ecológicas. Foto: El Debate

Aún hay dolor

En este recorrido por la sierra de Concordia hay historias de todo tipo, como las de Esther Ortiz y su esposo, Adrián Aragón, que apenas puede caminar por sus dolores en rodillas y piernas. Se apoya con un bastón, detrás de su compañera. Sufre por no poder ayudarla con la despensa que le regaló Sedesol.

Esta ayuda les va a permitir comer lo que resta de la semana, pues viven solos, su hija está en Mazatlán, les da un poco de lo que gana y apenas sobreviven.

Algunas famiias habitan en chozas de lámina. Foto: El Debate

Cuando se dio la inseguridad decidieron quedarse en el su pueblo, pues no tenían dinero para nada


La emoción invadió a Esther, empezó a llorar, pues dice que sufren porque su esposo, por su enfermedad, ya no puede trabajar.

Ella lavaba y planchaba ajeno cuando había movimiento en estos pueblos. Ahora se acabó el trabajo, hacía gorditas para vender a los pasajeros, pero al abrir la maxipista se acabó el negocio, dijo entre sollozos.

Seguridad

El alcalde de Concordia, Trinidad Osuna Lizárraga, resaltó que en coordinación con el Gobierno del Estado y Fuerzas Armadas se da seguridad a las familias, a los turistas que recorren estos pueblos, y confía que se detone el turismo en estos bellos lugares.

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