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Mazatlán

Precaristas desmontan con pesar el hogar que soñaron

 Niños, jóvenes y adultos recogían lo que quedó de lo fueron sus casas por más de dos años

Por: Blanca Regalado

A destruir lo que levantaron durante casi tres años. Foto: Víctor Hugo Olivas

A destruir lo que levantaron durante casi tres años. Foto: Víctor Hugo Olivas

Mazatlán, Sinaloa.- La desolación, la tristeza y hasta las lágrimas invaden a los precaristas, que retiran uno a uno los barrotes y láminas de los tejabanes que durante dos y hasta tres años habitaron en la invasión Ejército Mexicano, una extensión de la Canaco Servytur.

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La muñeca de tela compañera de juegos de la nieta de María quedó entre los escombros de un tejabán. El plazo para sacar sus pocas pertenencias se agotó y la mayoría de las 150 familias no tiene dónde pasar la noche.

Así están varias de las viviendas de las familias que invadieron el predio a un lado del Hospital Militar. Foto: Víctor Hugo Olivas

Victoria Cruz, junto a su esposo e hijos, a martillazos desclavan cada trozo de madera que fueron las paredes de su vivienda durante dos años cuatro meses.

La angustia de no tener dónde vivir generó el llanto de Victoria, que explica que son originarios de Chiapas y que llegaron a esa invasión porque no tenían otra opción.

Con sacrificio levantaron su casa y dicen que están conscientes que invadir un predio es ilegal, no hay certidumbre, pues siempre está la amenaza de desalojo.

Victoria tiene el corazón destrozado pues no sabe dónde va dormir junto con sus hijos y esposo. Foto: Víctor Hugo Olivas

Tenían la esperanza que el dueño del predio les vendiera, pero en lugar de ello, el lunes pasado llegaron con máquinas para destruir las casas.

Ante las súplicas de los habitantes, dejaron de tirar las viviendas y les dieron un plazo de dos días para recuperar sus pertenencias antes de que limpien el terreno que se ubica a un lado de la barda del Hospital Militar.

Invasión

En estos terrenos que albergan la invasión Canaco y la Ejército Mexicano estaban establecidas 700 familias. Había decenas de predios que estaban solos en lo que es la sección de la Canaco, pero con el desalojo que se dio reaparecieron los dueños. En lotes que aún están solos se logró acomodar a algunas familias.

Pero son insuficientes para todos, como el caso de María Esthela Cota, que sentó  a llorar porque  no sabe qué hará para darles un techo a sus dos hijos.

Mientras que Petra Sánchez es una mujer sola, de la tercera edad, que se quedó sin casa y demanda el apoyo para volver a construirla.

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