Mazatlán

Viven de una añeja actividad que podría desaparecer

Todos los días le sudan para ganarse cada peso, pues en promedio diario, cada uno elabora de 600 a mil ladrillos

Por  Blanca Regalado

Toma tierra, estiércol y aserrín para hacer la mezcla. Foto: Víctor Hugo Olivas

Toma tierra, estiércol y aserrín para hacer la mezcla. Foto: Víctor Hugo Olivas

Mazatlán, Sinaloa.- La fabricación de ladrillos es una actividad añeja. La llegada de las nuevas construcciones de estructuras provocó una caída en la venta de los adobes.

Ya con el material mezclado, se vacía a los recipientes para darle la forma del adobe. Foto: Víctor Hugo Olivas

Pero como algunas viviendas presentaron cuarteaduras, la demanda del ladrillo resurgió.
Antonio Sánchez tiene 62 años y vive de hacer ladrillos. Son cuatro década de dedicarse a esta actividad, así como Sergio Reyes, que ya tiene 30 años.

Tras recortar los ladrillos, los ponen a secar y después entran al horno. Foto: Víctor Hugo Olivas

Todos los días le sudan para ganarse cada peso, pues en promedio diario, cada uno elabora de 600 a mil ladrillos. Es una tarea que para muchos puede ser difícil, pero para ellos es un trabajo que les gusta, utilizan manos y pies para sacar cada ladrillo. 

 Ya con el material mezclado, se vacía a los recipientes para darle la forma del adobe. Foto: Víctor Hugo Olivas

Trabajan bajo temperaturas de hasta 40 grados, pero se toman sus descansos, se refrescan utilizando el chorro de la manguera y se hidratan con agua fresca.

 Horas trabajan elaborando los ladrillos sin protección en manos y pies. Foto: Víctor Hugo Olivas