Mazatlán

Pese a advertencia, precaristas planean mantenerse en el estero

Al orilla del estero de Urías hay al menos siete asentamientos, algunos con varios años de antigüedad 

Por: Blanca Regalado

Falta un programa de vivienda y si los reubican aceptan. Foto: Sergio Pérez

Falta un programa de vivienda y si los reubican aceptan. Foto: Sergio Pérez

Mazatlán, Sinaloa.- Decenas de familias asentadas a la orilla del estero de Urías saben del riesgo de habitar en ese lugar, en especial en temporada de lluvias.

Dicen que tienen necesidad de un terreno donde vivir junto a su familia, lo cual los obliga a vivir en el estero sin energía eléctrica y sin agua potable, pues con sus ingresos económicos no pueden moverse a otro sitio.

Hacinados

Emilia Beltrán vive en una casa de madera y cartón junto con su esposo, hijos, nuera y nietos. Están conscientes de que existe la amenaza de desalojo, aunque, si quisieran, podrían reubicarlos.

Le sorprende que hoy la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) anuncie que detectó invasiones, rellenos “hormiga”, pues esto no es nuevo.

La excusa de las familias es que tienen necesidad de vivienda, no tienen dinero y se van a quedar ahí. Foto: Sergio Pérez

Hay familias con más de diez años de vivir ahí y alrededor de doce están desde hace dos años, con muchas carencias, pero al menos con terreno donde refugiarse, explicó la señora, mientras le atiza a la una hornilla, donde se cuecen frijoles y guisa arroz.

Programas

En una de las viviendas por la Gonzalo Escobedo, en los bordes del estero de Urías, vive la señora que se dice llamar Luz de Día y Bella de Noche, quien dice que vive ahí, pues no tiene dinero para comprar un terreno, una casa e incluso para pagar alquiler.

El oficio más antiguo da muy poco, apenas para sobrevivir, y por ello dice que se ve obligada a asentarse en esta zona.

Las casas de cartón las levantan en escombro y hasta ponen piedras para reducir riesgos. Foto: Sergio Pérez

Hay necesidades, así como las vecinas no tiene adónde irse y dice que estará ahí con su hijo mientras la autoridad no los saque. El resto de los vecinos insisten en que no hay programas de vivienda por parte de la autoridad y los sueldos no alcanzan.

Su esposo gana cerca de 2 mil pesos por quincena y solo el gas, si lo pide fiado, cuesta 600 pesos el tanque; mientras que los alimentos todos los días suben sus precios.

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