Mazatlán

Urgen apoyos para reparar lanchas y vigilar las lagunas

Mientras llega la próxima temporada de capturas, esperan que el gobierno libere recursos para rehabilitar embarcaciones y redes

Por  Orlando Samaniego

Foto:DEBATE/ Victor Hugo Olivas

Foto:DEBATE/ Victor Hugo Olivas

Mazatlán.-La actividad pesquera está frenada como consecuencia de la veda del camarón, pero los pescadores de  la zona de El Walamo siempre están ocupados. 

Solo 20 de los 114 miembros de la cooperativa Nueva Sinaloense pudieron obtener el beneficio de un sueldo mínimo de 88.36 pesos por ocho horas diarias, dentro del programa de Empleo Temporal.

Señalan que el dinero es insuficiente, además de que solo se autorizó para 22 días. 

Foto:DEBATE/ Victor Hugo Olivas 

Algunos pescadores se dedican a reforzar troncos en la base de la laguna, de donde amarran sus lanchas para cuando llegue la temporada de pesca.

Otros limpian la laguna de estacas o bancos de lodo que dificultan su paso al golpear las embarcaciones o los motores. También retiran basura. 

Requieren apoyos

José Luis Rodríguez, dirigente de la cooperativa Nueva Sinaloense, de El Walamo, indica que ellos tienen 42 embarcaciones registradas. 

La mayoría de estas tiene un tiempo de vida mayor a los 15 años, por lo que les urgen reparaciones, pero no tienen los recursos para realizarlas.

Con el dinero que les dejó la temporada de pesca anterior tratan de subsistir, por lo que no pueden dedicarlo a la compra de fibras, resinas o secantes que se requieren para arreglar sus lanchas.

Foto:DEBATE/ Victor Hugo Olivas 

Para rehabilitarlas necesitan un promedio de 2 mil pesos de material por cada lancha.  Esperan que el gobierno les brinde este apoyo para repararlas ellos mismos.

Buscan sobrevivir

Solamente un puñado de los 114 miembros de la cooperativa Nueva Sinaloense permanece en la zona de pesca durante la temporada de veda. 

En este periodo se dedican a actividades distintas, en especial a cultivos, como las hortalizas o el  corte de mango. 

Foto:DEBATE/ Victor Hugo Olivas

Pero también el trabajo en el campo está en sus últimas semanas. De mediados de junio hasta septiembre –cuando se suele levantar la veda– los pescadores y sus familias viven lo más difícil.

Pero el fin del trabajo en el campo desata un problema mayor: el furtivismo.

Exigen vigilancia

Ayer, mientras reporteros de EL DEBATE acompañaron a cooperativistas a un recorrido por la zona de El Ostial, los pescadores identificaron huellas de personas, así como rastros del uso de artes de pesca en la zona; igualmente una lámpara de mano, la cual sí funcionaba.

Foto:DEBATE/ Victor Hugo Olivas

Para los ribereños, todo son evidencias claras de que los “changueros” no dejan de operar todo el año. Incluso, señalaron que había personas en algunos puntos de la zona rural vendiendo camarón fresco, el cual no puede ser de otro sitio que de su sistema lagunar.

Ramón Alberto Gárate, pescador de 56 años, indicó que ellos vigilan sus lagunas, pero no es su tarea enfrentar a los furtivos, por los riesgos, ya que andan a caballo y pueden estar hasta armados. A él mismo ya le tocó ser golpeado por pescadores furtivos hace cuatro años.

“Nosotros lo que hacemos es decirles que se vayan, que está mal lo que están haciendo o los espantamos con que dizque vienen ya los inspectores, pero no podemos enfrentarlos. A veces nomás se meten al monte, nos vamos y vuelven a salir”, indicó.

Actualmente, los cooperativistas se turnan para vigilar por las noches. La labor es peligrosa y cara, pues deben gastar combustible para recorrer. Piden apoyos para estas labores, pues temen que el ‘changuerismo’ se incremente cuando se acabe el mango en la región.