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Mazatlán

Pan artesanal, deliciosa tradición de dos décadas

Carlos Torres Torres es uno de los panaderos más conocidos de El Rosario, por el proceso artesanal con el que elabora su producto

Por: Pedro Quintero

Carlos Torres Torres en una de sus jornadas. Foto: Pedro Quintero

Carlos Torres Torres en una de sus jornadas. Foto: Pedro Quintero

Rosario, Sinaloa.- Son las manos de Carlos Torres Torres las encargadas de mantener la tradición de la elaboración del pan 100 por ciento artesanal, que está a punto de desaparecer, ya que en la actualidad se utilizan otros métodos para la elaboración de este alimento a base de harina. 

Es por la calle Miguel Hidalgo, en la sindicatura de Cacalotán, donde tiene su domicilio. Este hombre de 56 años, de lunes a sábado realiza esta labor que desde muy joven aprendió y que continúa siendo su fuente de ingresos principal, con la que sostiene a su familia, compuesta por su esposa y cinco hijos.

Trabajando la harina

“El Panadero”, como lo conoce la mayoría de la gente de Cacalotán y El Rosario, platica que inició su oficio de manera independiente hace 22 años. Lo recuerda bien, pues es la edad que tiene una de sus hijas.

En cuanto a su aprendizaje en la elaboración de este rico alimento, dice que siendo muy joven le ayudaba a un señor, de nombre Carlos Hernández, mejor conocido como “Caco”,  que elaboraba pan en la sindicatura.

Yo sigo elaborando el pan así como me enseñó él. Aquí ya nadie lo realiza así, hay nuevas formas de hacerlo, más rápidas, pero aquí lo hacemos de la manera tradicional, agregó. 

Y es que la labor que realiza don Carlos no es nada fácil. En su rutina diaria tiene que preparar varios kilos de harina y amasarla a mano. Después le da forma pieza por pieza: bolillos, las conocidas tortalisas, conchas, cochitos, entre una gran variedad.

A continuación, las pone en carteras para posteriormente meterlas a un horno elaborado de ladrillo y lodo, donde el cocimiento es con fuego a base de leña, que le da un sabor único.  

Por lo regular son 250 piezas las que elabora diariamente, pero hay días en que la cifra sobrepasa las 300, ya que le hacen pedidos para fiestas y otros eventos. 

La venta

Ya por la tarde, sube a su auriga o su antiguo automóvil y  se dedica a vender su producto en la cabecera municipal, cerca del arco de entrada, en el exterior de una tienda comercial.

Me gusta mi trabajo, me gusta mucho lo que hago, y el que a la gente le guste mi producto me anima a seguir esforzándome por mantener el sabor  y la calidad que me ha ayudado a mantenerme en el gusto de las personas, finalizó don Carlos. 

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