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Mazatlán

Obra mural de Eleazar Molina, en manos expertas

 La pieza de los años 60, llamada Fuerza, materia y espíritu, será restaurada y conservada por la artista visual Lucila Santiago y el restaurador  Miguel Flores

  • Centro de Innovación Cultural

Por Maribel Arredondo

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Mazatlán.- En una pieza de gran formato, los colores amarillos, naranjas, café, tonos cálidos, mezclado con azules, verdes y tonos tierra, figuras prehispánicas, humanas y grandes engranes se conectan con la naturaleza para dar vida al mural denominado Fuerza, materia y espíritu, obra del muralista Ezequiel Molina Gómez, fechado en su firma en el año 1966.

No estaba dentro del registro de murales del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) por ser una obra que pertenecía a particulares, al Banco Banorte (Banco Occidental). Ahora es propiedad del Gobierno de Sinaloa y será donado al centro de convenciones de Mazatlán, perteneciente a FIGLOSNTE 27.

Confirmación

La pieza no figura en la Declaratoria Patrimonial, así se plasma en un escrito que envió Ernesto Martínez Bermúdez, director del Cencropam (Centro de Conservación Nacional y Registro del Patrimonio Artístico Mueble) a Francisco Ríos Avendaño, delegado del Centro INAH Sinaloa, en el cual se lee: “Hago de su conocimiento que la obra referente (mural de Eleazar Molina) no cuenta con la declaratoria patrimonial, quedando su preservación bajo la responsabilidad del propietario o poseedor de la misma”.

Foto: EL DEBATE

Datos relevantes

La pieza realizada por el muralista Molina Gómez mide 40 metros de largo por 2.20 de alto. Está seccionada en 10 partes de 5 metros de ancho por 2 de largo. Con aspecto figurativo, detalla una gran composición que plasma un tardío muralismo mexicano de gran peso. La pieza tiene movimiento y una lectura de derecha a izquierda. Está realizado con polímeros sobre resinas que descansa en una base de madera. 

La restauradora

La artista visual mexicana Lucila Santiago (quien ya restauró la obra en febrero de 1998 y hará ese trabajo de nuevo por encargo del Patronato Impulsora de la Cultura y de las Artes [IMCA]), guarda celosamente entre sus archivos un escrito elaborado por el autor, en el cual plasma la temática de la pieza monumental.
En el escrito de Molina,  narra que aborda la figura humana, conectada con la naturaleza y sus ancestros. Ocupan un espacio especial la tierra, el fuego, el aire y el agua. Elementos que denotan la superación constante de la especie razonante. Entre las figuras que maneja para hablar de ese aspecto están  representadas “Tláloc, Quetzalcóatl, frente al gran pensador. Dos figuras de continentes del hombre desde su toma de conciencia. Tláloc- Quetzalcóatl, bajo el aspecto del hombre-tigre-pájaro-serpiente convergiendo en estas figuras en un solo cráneo semihumano, nos muestra la transmutación del Yo interno, armonizando la fuerza de instintos primitivos e irracionales (el tigre). La celeste poblada de esas nostalgias humanas que se espiritualizan (el ave). La material con su pesantez terrestre, única virtualmente capaz de unir en sus polos esos dos lejanos contrarios (la serpiente)”, citado del texto de Molina. 

Lucila Santiago. Foto: EL DEBATE

Se tienen pocos datos del autor, refiere Lucila Santiago. Se conoce que nació en 1931, por lo cual, esta obra pudo haberla realizado a los 35 años de edad.

Al rescate

La restauración de 1998 fue posible gracias a la recomendación del entonces director de Cultura, Ricardo Urquijo, y por encargo de autoridades del Banco Banorte, que en esos años se hacía llamar Bancrecer. 

Duró tres semanas el trabajo de Santiago sobre los andamios. Su horario era de las 16:00 a las 19:00 horas. Se hizo limpieza en todos los páneles y la pintura en 10 metros del mural. Se usaron pinturas acrílicas, pigmentos y resinas. 

Foto: EL DEBATE

“En aquellos años tenía unas manchas horribles, causadas por el aire acondicionado”, refiere Lucila.

Será a principios de agosto cuando inicie esta nueva restauración, con una duración estimada de tres semanas. Primero será analizada la pieza, se hará la limpieza, se resanará si hay necesidad y se pintará en las partes que se haga falta. 

“Esta obra clásica de los 60, me recuerda la obra mural de Jorge González Camarena. Tiene muchos elementos combinados. Vemos elementos prehispánicos, como la carita sonriente. Observamos muchos símbolos clásicos del muralismo mexicano, como las manos abiertas, la fuerza de la figura. Se ven elementos cósmicos, todo mezclado en una especie de diálogo del hombre con sus fuerzas, tecnología y de la tierra. Es un mural muy interesante”, refirió Santiago.  
La artista detalla que esta restauración le representa un gran reto.

“Me gusta mucho la idea de rescatar el mural, de pintar donde haga falta, siempre respetando la pincelada, el toque del artista, la técnica, el color, sin aumentarle, solo siguiendo lo que se mira allí, el tono, la línea, el golpe. Me gusta la idea de restaurarlo otra vez.”

Sobre el reto que implica la restauración, enfatizó: “Va a ser un trabajo pesado, porque veo que tiene mucho polvo, que hay que limpiarlo muy bien, con líquidos especiales. El acrílico tiene menos problemas de conservación, tiene mayor resistencia que el óleo”. 

Una obra desmontable

Refiere que ella no ve ningún problema en que la obra se cambie de lugar.

“Si se hace con cuidado el cambio de lugar de la obra, no va a pasar nada. Es una obra que se hizo para montarse y desmontarse por si era necesario moverla. No tiene caso dejarlo allí si no se va a apreciar, es mejor que esté en un lugar más espacioso, con iluminación adecuada, donde se pueda apreciar en su totalidad”, explicó. 

Foto: EL DEBATE

Gran trayectoria

Lucila Santiago nació en la Ciudad de México. Estudió la licenciatura en artes visuales en la Academia de San Carlos, en la UNAM. Ahora es la elegida para darle restauración por segunda ocasión al mural de Molina, que se guarda con mucho cuidado en cajas especiales para su conservación mientras se hace su restauración. 

Dentro de su trayectoria destaca su estancia en Barcelona. Ha sido restauradora de dioramas, vitrinas y de exposiciones itinerantes en el Museo de Historia Natural de la Ciudad de México. 

Estuvo como colaboradora en el mural de Adolfo Mexiac, llamado Las Constituciones de México (1991-1932), ubicado en el Palacio Legislativo. 
Asimismo, participó en la Ciudad de México en la realización de dos murales para particulares. 

Llega a Mazatlán en el 1989, donde ha radicado hasta la fecha. Actualmente es maestra de arte, pintura y grabado en el Centro Municipal de Artes y en Casa Pacífica.

El desmontaje

El pintor y restaurador Miguel Flores, con más de 45 años de trayectoria, es el encargado de hacer el desmontaje de la obra para que sea trasladada al lugar que será su destino final. 

Foto: EL DEBATE

Hace 15 años realizó la restauración de murales y obra antigua de la Catedral de Mazatlán, luego de recibir capacitación del INAH en la Ciudad de México (trabajo que hizo durante cinco años). Ha realizado restauración de obras antiguas de particulares. Estudió con muchos artistas, entre ellos Armando Nava y Carlos Bueno. Ahora es maestro de pintura en el Centro Municipal de Artes.  

Comparte que para él es gratificante hacer el desmontaje del mural de Molina Gómez.

“Se están realizando unas cajas de madera donde se va a meter cada pieza. El mural está dividido en 10 piezas, pintado sobre láminas de polímeros, empotrado sobre un bastidor de madera que está sobre la pared. Cada pieza se va a bajar y a meter a una caja, donde se va a aislar y proteger. Voy a entregar las piezas, son de 5 por 2 metros, y una de 7 metros.” 

Para hacer su trabajo contará con el apoyo de tres pintores y personas que lo han acompañado por varios años. Ahora tienen como meta salvaguardar el mural que será reubicado. 

Sobre la técnica de la que está elaborada obra, detalló: “El mural está hecho en láminas de polímeros, una especie de resina, que está montado sobre una hoja de triplay, hecho con acrílicos con polímeros”. 

Considera que no hay ningún problema porque sea removido a otro lugar. “No hay mucho conocimiento de él, pero era un gran artista, nada más hay que ver el mural. Noto que tiene una gran influencia del muralista González Camarena. Tenía una gran admiración por él, o era su alumno, creo. La forma de usar el color, la forma de construir, es un estilo parecido, no igual.”

Miguel Flores. Foto: EL DEBATE

Refiere que la temática de la obra le parece muy interesante, donde se cuenta la historia de los ancestros hasta la actualidad. 

“No sé por qué no se le ha dado mucha difusión al artista, porque es muy bueno. A mí me encanta este mural, lo conozco desde que era niño”, expresó. 

Los datos

  • Restauración

Lucila Santiago, artista visual que restauró el mural en 1998, tendrá a su cargo rescatar y preservar la obra de Eleazar Molina Gómez. El trabajo de limpieza, resanación y pintura podría llevarle tres semanas e inicia en agosto.

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