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Autoridades humillan a una menor luego de ser violada

Al solicitar un aborto a las autoridades de salud, la insultaron y le suministraron medicamentos abortivos no recetados.

Sufre abuso y las autoridades la discriminan. Foto temática

Tlajomulco de Zúiga, Jalisco- Luego de sufrir abuso sexual, una menor solicitó un aborto a las autoridades de salud del estado de Jalisco, quienes, además de humillarla e insultarla, le suministraron medicamentos abortivos no recetados.

Si bien en dicha entidad aún no es legal la interrupción del embarazo, en la Norma "Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Prevención y Atención" se establece que a las mujeres que sufran una violación se les garantizará el aborto, respetando su voluntad. 

No obstante, éste no fue el caso de Patricia.

TRAGEDIA

En noviembre de 2015, Patricia --a quien se le cambió el nombre para proteger su identidad--, de 16 años, usó el servicio de taxi de "El Cholo" para regresar de una reunión con sus amigas a su casa en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.

"Siendo un taxista conocido, sabiendo que yo usaba sus servicios, Patricia se sube. Le empieza a decir que le había gustado, que era muy bonita. Él le impide que abra la puerta y la empieza a amedrentar, él se estaciona y es ahí cuando empieza a forcejear con ella", relató la madre de Patricia.

A pesar de lo ocurrido, la menor no le contó a su madre del incidente sino hasta que se dio cuenta que estaba embarazada, cuando la gestación alcanzaba casi las 12 semanas.
 

MEDICAMENTOS POR 'DEBAJO DEL AGUA'

Posteriormente, una vez que denunciaron al hombre que abusó sexualmente de Patricia, ella y su madre solicitaron la interrupción de embarazo; sin embargo, en una entrevista concedida a La Silla Rota, la madre afirmó que, pese al oficio que llevaban a la Secretaría de Saud, obtuvieron "muchas negativas".

En dos ocasiones les negaron el servicio, argumentando que la persona indicada no se encontraba. Por tanto, el director de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Salud de Jalisco les ofreció ayuda con la condición de que no lo divulgaran en la Fiscalía.

"El sector Salud de Jalisco no está preparado para un caso así", aseguró el director, razón por la que compró con su propio dinero un medicamento, el cual, indicó, debía tomar Patricia vía vaginal. 

"Cuando la niña se empiece a sentir mal y tenga sangrado le va a llamar al encargado de ginecología de Zoquipan", abundó, pues le habían comentado que en el Hospital General de Occidente ya habían atendido dos casos similares al de Patricia.

Las pastillas que les dio el abogado de la Secretaría de Salud se llamaban Cytotec, cuya función es causar contracciones con el fin de que la mujer arroje el producto; sin embargo, la menor sólo las tomó tres días porque las molestias que le causaban eran inaguantables.

Pastillas abortivas. Foto: abortar.org

"A la segunda pastilla, Patricia ya se sentía muy mal, con ganas de vomitar, le dolía mucho el abdomen y empezaba arrojar sangre. No la podía parar de la cama: estaba muy débil, mareada. La vagina se le inflamó muchísimo", recordó su madre.

Al llegar al hospital, los doctores le hicieron un tacto que lastimó a la adolescente y el encargado del área de ginecología, además de recomendarle que siguiera tomando las pastillas, le dio a la madre un frasco con otras píldoras, al cual le quitó la etiqueta, explicando que era un medicamento prohibido.

"Desde ese momento yo me sentí muy mal, no me cuadraban las cosas. Empecé a grabar las conversaciones porque no me estaban dando ninguna receta, y si se me moría Patricia la responsable iba a ser yo, porque ellos se lavaron las manos", dijo su madre.

HUMILLACIONES DEL PERSONAL MÉDICO

Días más tarde, al regresar al hospital, el trato de enfermeras y doctores hacia Patricia era discriminatorio. Antes de realizar el legrado, el médico que seguía su caso se enojó y dijo frente a la menor: "aquí no es una demoledora ni aspiradora de bebés. La situación de la menor estaba generando conflicto con el personal del hospital, ya que éstos "son católicos" y "tienen conciencia", por lo que están en contra del proceso aborvito.

A pesar de las humillaciones, madre e hija accedieron a continuar con el servicio en el Hospital General de Occidente y, aunque le asignaron a otro doctor, los tratos indignos continuaron.

Cuando la menor fue internada, su madre debía permanecer afuera de la habitación, por lo que padeció de mucha angustia. Una de las veces que el doctor asignado salió, sin informarle del estado de Patricia, le dijo: "cálmese, mejor fúmese un churro de marihuana para que se controle y se tranquilice".

"Desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la madrugada Patricia no tuvo una interrupción de embarazo, la hicieron tener un bebé", dijo su madre, pues, al no hacerle efecto las pastillas abortivas a la menor, le realizaron un legrado.

Con información de La Silla Rota.