Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

Cuartos verdes: el "infierno" sigue abierto

MÉXICO

MÉXICO, D.F., marzo 10 (EL UNIVERSAL).- Lo primero que debes saber al entrar a uno de estos departamentos es que aquí se torturan niñas y mujeres por dinero y por placer; que el letrero afuera de la puerta dice "se rentan cuartos amueblados", pero bien podría decir "aquí se destrozan vidas"; que esto ocurre en el centro de la capital y que una sobreviviente de este lugar dará un recorrido por una estación del infierno en la Tierra.

Dirá que detrás de esa puerta protegida por una reja en la calle Arista, en la colonia Buenavista, decenas de mujeres han sido obligadas a registrarse como inquilinas cuando, en realidad, eran secuestradas por tratantes que las trajeron a la capital desde varios municipios; que las enamoraron y ellas llegaron caminando o las "levantaron" y las traían amordazadas; que los vidrios de las ventanas fueron polarizados para que los clientes de la óptica que está cruzando la calle no sepan lo que sucede ahí; que para amedrentarlas les dijeron que las jardineras que dan a la calle tienen micrófonos.

Que a los padrotes les cuesta menos de 200 pesos diarios tener en el mismo espacio y cautivas hasta ocho jóvenes, quienes sólo abandonan este lugar para ser explotadas sexualmente en La Merced, Sullivan, Buenavista y Tlalpan; que para impedir que huyeran sus captores las violaron hasta que quedaron embarazadas y se llevaron a sus hijos con la amenaza de dañarlos si pedían ayuda.

Que al abrir la puerta verás una caseta de registro para inquilinos, donde golpearon a una niña poblana de 14 años que se negaba a ser registrada, luego de ser "levantada"; que a la derecha encontrarás una escalera, donde aventaron a una veracruzana que no entregó la cuota a su tratante; que en el pasillo que conduce a las habitaciones patearon a varias jóvenes que se "atrevieron" a pedir comida.

Que adentro de las diminutas habitaciones hay una cama fría y dura, un buró, una silla e historias apiladas de terror: la violación tumultuaria a una chica de secundaria que se enamoró de un falso fotógrafo que resultó padrote y la trajo al Distrito Federal, el llanto de la mujer que tenía el cuerpo amoratado por tantas relaciones sexuales consecutivas y una voz que pedía volver con su mamá.

"Acá pasé cinco meses… no tienes idea de lo que vi, no quieres saber lo que pasa en una casa donde hay mujeres secuestradas para dar placer", dirá Diana, una jovencita mexiquense de 20 años, mientras peina su largo cabello negro frente a la pared verde.

Se quejará de que todo esto lo saben las autoridades y que, incluso, si quieres hospedarte esta noche, puedes intentarlo. El lugar anuncia que hay cuartos disponibles.

¿Y la investigación?