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Dan de alta a mamá de Mireya

Hace unos días despertó pero padecía de lagunas mentales 

Mireya junto a sus hijos

Ciudad de México.- La única sobreviviente del presunto suicidio colectivo en una casa en la delegación Magdalena Contreras dejó este fin de semana el hospital Médica Sur, en el que estaba internada desde el 7 de junio.

Rosa María, de 68 años, se retiró la tarde del viernes con uno de sus hijos y se levantó la custodia de Policía de Investigación con la que contaba.

Se espera que esta semana rinda su declaración ante el Ministerio Público de la Fiscalía Desconcentrada en Magdalena Contreras. Hasta el momento, tiene el estatus de víctima.

El 7 de junio, alrededor de las 20:00 horas, en la recámara principal de una casa ubicada en el 907, de la calle San Bernabé, en la colonia San Jerónimo Lídice, fueron encontrados los cuerpos de tres adultos y tres niños.

Mireya y sus papás

Rosa María, abuela de los menores, fue encontrada con vida y llevada a un hospital.

En el lugar se hallaron varias cartas. La Procuraduría capitalina informó que en ellas se revelaba que los adultos habían tomado la decisión de darles a los niños varias pastillas para provocarles la muerte y, posteriormente, ellos las ingirieron buscando suicidarse.

Así fueron encontrados después de envenenarse

El motivo, según esas cartas, era que la madre de los menores había perdido la custodia de sus hijos y se los tenía que entregar a su ex marido, a quien denunció en siete ocasiones por supuesto abuso sexual y violencia doméstica.

La Procuraduría capitalina informó que ninguna de las denuncias de la mujer se acreditaron. 

HECHOS

Una Biblia, un crucifijo de madera, un fólder con una carta póstuma dentro y sobre el documento una pistola calibre .25, todo perfectamente acomodado junto a los cuerpos de tres niños fue lo que encontraron los peritos de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México cuando ingresaron a la habitación principal de la familia que vivía en la colonia San Bernabé, Magdalena Contreras.

Mireya, la madre, decidió asesinarlos con una sobredosis de medicamentos. No dejó cabos sueltos, pensó en todo y repartió culpas por su separación, por cómo la justicia la había maltratado y fue tajante: jamás entregaría a los niños a su padre.

ASESINATO

Al revisar la carta en la que explicaba todo, los peritos no daban crédito a lo escrito.

La madre de 38 años de edad había dejado instrucciones específicas a uno de sus familiares. La pistola estaba cargada y tenía justamente tres tiros, uno para cada uno de los menores; “si los niños sobreviven, ahí está la pistola con las balas, no los dejen que sufran”, rezaba el documento en poder de las autoridades y que ya es investigado.

Mireya y sus hijos

Según los primeros datos de la investigación, Mireya padecía una profunda depresión desde 2014, año en que el Juzgado 11 de lo familiar le notificó la pérdida de la custodia de sus tres hijos; fue multada dos veces porque se negaba a la orden judicial.

Del padre se sabe que a pesar de haber ganado la custodia, sólo veía a los niños entre cinco y 10 minutos a la semana en instalaciones “seguras” que proporcionaba el Tribunal Superior de Justicia capitalino, exigiendo la mujer garantías de que no se los llevara; sin embargo, los niños al ver al padre de inmediato lloraban.

Leopoldo y sus hijos

A los infantes les realizaron a pruebas sicológicas y el juzgado determinó “alienación parental”; según los exámenes que les practicaron, los niños fueron inducidos para tener cierto resquemor al papá.