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Desaparece a unos metros de su trabajo, no hay pistas

DESAPARECIDA

MÉXICO, D.F., marzo 12 (EL UNIVERSAL).- Alma Delia García Pérez desapareció en un trayecto mínimo: cuadra y media que separa su trabajo de la estación San Cosme del Metro, entre las 8:01 y las 8:30 de la noche, una hora en la que todavía es posible ver gente caminando en la zona.

Alma Delia tiene 31 años, es diseñadora gráfica, madre de un niño de siete, esposa de Adalberto e hija de Rufino García. El martes 25 de febrero de 2014 se levantó temprano, dejó su casa en Azcapotzalco y abordó el Metro con rumbo a su trabajo.

Solía utilizar el coche, pero desde un par de meses atrás optó por utilizar el transporte público. Y es que en varias ocasiones le habían abierto y desvalijado el auto, que dejaba estacionado en los alrededores de su trabajo. Su oficina queda relativamente cerca del hogar.

El martes no tuvo nada extraordinario. Llegó a su trabajo en unas oficinas gubernamentales sobre la calle Rosas Moreno, a cuadra y media del metro San Cosme. De ello dan cuenta las cámaras de seguridad del edificio. Pasó el martes sin incidentes, diseñando carteles y campañas para el corredor Insurgentes. Alrededor de las 7 de la noche habló con su papá, quien se ofreció a pasar por ella y darle un "aventón", pero Alma Delia declinó el ofrecimiento, ya que, le dijo, no era necesario que se molestara.

A las 19:45 horas envió un mensaje a su esposo Adalberto a través del radio Nextel. Le avisó que ya pronto saldría de su trabajo y que llegaría a casa entre 8:15 y 8:30. A las 8:01 de la noche. Los videos de seguridad registraron a Alma Delia saliendo del edificio.

Pero las cámaras del metro San Cosme no tomaron a ninguna mujer con la media filiación de Alma Delia, quien jamás ingresó a los andenes.

"No sabemos si la interceptaron o nada", explica Rufino.

Ella debía llegar a casa entre 8:15 y 8:30 de la noche. El esposo Adalberto constató que el teléfono fue encendido a las 9:25 de la noche. No se inquietó. Todavía era temprano, pero después le marcó para saber si todo estaba bien. El teléfono estaba apagado. Dejó pasar otro rato más, mientras dormía a su hijo. Marcó de nuevo. Adalberto trató una y otra vez de comunicarse, sin éxito.

La esperó toda la noche. Ella nunca llegó. Al día siguiente se dirigió al trabajo de Alma Delia con la esperanza de que ella llegara, pero Alma Delia no se presentó a su trabajo.