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"El Ingeniero" disfrutaba goles del Tri cuando fue detenido

MÉXICO

MÉXICO, D.F., junio 25 (EL UNIVERSAL).- Era uno más de los aficionados que veían el partido de futbol México-Croacia. Fernando Sánchez Arellano, "El Ingeniero", uno de los narcotraficantes más buscados, relajó a tal punto su seguridad que fue detenido en un restaurante de Tijuana cuando disfrutaba del juego. Lo capturaron después del minuto 75, pasado el segundo gol, ya no alcanzó a ver el tercer tanto del seleccionado.

Aunque en principio se dijo que había sido arrestado en una residencia ubicada en el fraccionamiento Ceseña, en Tijuana, fuentes del gobierno federal relataron cómo ocurrió en realidad la operación que permitió, el lunes pasado, la aprehensión del heredero del poder de la dinastía criminal que forjaron los hermanos Arellano Félix. El jefe del cártel de Tijuana ni siquiera tenía a sus escoltas al momento de la captura, no opuso resistencia.

Las fuentes consultadas indicaron que con este golpe se desarticula a la organización "que está muy debilitada"; sólo Enedina Sánchez Arellano, la madre del ahora cabecilla detenido, mantiene su posición como operadora financiera y administrativa, pero las autoridades consideran que no tiene el poder suficiente para mantener en pie al cártel, ni asumir el liderazgo sin ser desafiada por otros integrantes.

Para las autoridades, el detenido tomó el liderazgo de la agrupación criminal después de la captura de Eduardo Teodoro García Simental, "El Teo", quien fue capturado en 2010 durante un operativo en Baja California. El capo, se informó, fue capturado con 100 mil dólares en efectivo.

Fueron varios meses de labores de inteligencia los que permitieron al gobierno federal ubicar a "El Ingeniero" en el fraccionamiento Ceseña, donde residía con un bajo perfil, con una o dos personas asignadas a su seguridad, pero su intención era pasar inadvertido en esa zona popular de La Mesa, en Tijuana, Baja California.

La tarde del lunes, sin su escolta, como otro aficionado más asistió al restaurante Carl's Jr., que se localiza en el área de Otay, para ver el encuentro de la Selección Mexicana con un grupo de amigos.

El capo, de 41 años y por el que se ofrecía una recompensa de 30 millones de pesos, vestía una playera verde, y hasta se pintó los colores de la Bandera en las mejillas, para apoyar, como los otros comensales, al seleccionado nacional.

"Se evaluaron todas las condiciones, no tenía escolta, no iba armado, y aunque era un lugar público, se dio el momento para que sin arriesgar a nadie de los presentes, los elementos federales pudieran capturarlo", detallaron las fuentes.

Sánchez Arellano festejó como todos el primer gol al minuto 72 del partido, sin sospechar que un cuerpo de élite aguardaba el momento para cumplir la orden de detenerlo.

Transcurrieron tres minutos más y llegó la segunda anotación de México. Como quedaba poco para que concluyera el encuentro, se dio la orden para que entraran por él, mientras otros agentes que pasaban por clientes también intervinieron.

Se le acercaron y le dijeron que no hiciera escándalo, que no opusiera resistencia, y "El Ingeniero" no intentó nada, sabía que había caído. La operación fue limpia, antes del minuto 82, cuando Javier "El Chicharito" Hernández anotó el tercer gol, un tanto que el narcotraficante se perdió, ya no pudo celebrarlo.

En el fraccionamiento Ceseña de Tijuana, donde se ubica la vivienda cateada por militares, don Luis, un hombre mayor, cuenta que el lunes por la tarde los festejos mundialistas se volvieron zozobra: su puestecito de comida se vio rodeado por elementos del Ejército que sigilosos bloquearon calles.

Lupita, quien vive en una pequeña casa de madera despintada, dice que cuando empezaron a llegar hombres armados se encerró en su casa y se atrincheró en la cocina.

Testigos aseguran que los elementos del Ejército no violentaron las puertas, entraron cómodamente.

Este martes, Sánchez Arellano fue puesto a disposición de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de la Procuraduría General de la República (PGR), para ser interrogado.

Por el momento se le imputan cargos por delincuencia organizada, delitos contra la salud y violaciones a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, por lo que se ofrecía recompensa desde 2009, cuando asumió el liderazgo del cártel de Tijuana, con la intención de seguir el negocio familiar que forjaron sus tíos Benjamín, Rafael, Ramón, Eduardo y Francisco Javier Arellano Félix, "El Tigrillo".