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El complejo Islas Marías, ante los ojos del mundo

Con la reubicación de las últimas 584 personas privadas de la libertad, este espacio se convertirá en un centro cultural al que pretenden llevar a niños y jóvenes libres

Por  Francisco Castro

Así luce la entrada frente al muelle en Puerto Balleto, acceso principal para los visitantes al complejo y donde se encuentran las principales oficinas de Gobierno.(Foto: Arturo Félix / El Debate)

Así luce la entrada frente al muelle en Puerto Balleto, acceso principal para los visitantes al complejo y donde se encuentran las principales oficinas de Gobierno. | Foto: Arturo Félix / El Debate

Los muros de agua a los que hace referencia en su libro José Revueltas, escritor, activista político y exprisionero de Islas Marías durante dos ocasiones en los años 30, finalmente fueron derribados por un decreto presidencial que obligó a la reubicación de las personas privadas de su libertad (PPL) a otros centros y el fin de un modelo de reinserción social en semilibertad que ubicaba al complejo, de acuerdo con la ONU, entre las mejores diez prisiones del mundo por el respeto a los derechos humanos.

Este hecho histórico para convertir la isla en un centro cultural también marcó la pauta para abrir las puertas durante el fin de semana a decenas de medios periodísticos del país y del extranjero, entre ellos un equipo de periódico EL DEBATE, único medio sinaloense en el lugar.

Durante la estancia se pudo documentar el devastador daño ocasionado por el huracán Willa en octubre del año pasado, que como categoría tres en la escala Saffir-Simpson impactó de lleno en la isla, destrozando la mayoría de los caminos, el sistema de videovigilancia, decenas de viviendas en las que habitaban los internos y el propio personal de seguridad, además de las afectaciones en instalaciones que eran vitales para la comunicación interna (fibra óptica) y el suministro de servicios, como el agua y la energía eléctrica, toda vez que derribó el 60 por ciento de los postes.

El daño fue tal que a la fecha solo han podido restablecer las afectaciones en un 20 por ciento, reconoció la directora del complejo penitenciario, Gabriela Cerón Ramírez, quien confirmó que en los trabajos participó toda la población, incluidas las personas privadas de la libertad (PPL) que ya no están, sobre todo en la reparación de la pista aérea, de viviendas y de lo necesario para el restablecimiento de los servicios más básicos.

En el centro Morelos había 199 internos al realizarse el traslado final el 8 de marzo. Cuando se registró un motín en febrero del 2013, había casi 3 mil presos. Foto: Ricardo Nevárez / El Debate

Apertura a la prensa

El traslado en barco desde Mazatlán a islas Marías (María Madre) —la mayor de las tres islas, que junto con María Magdalena, María Cleofas y el islote San Juanico componen el archipiélago— es extenuante, sobre todo para los primerizos que sucumben al vaivén de las olas en un trayecto que dura siete horas en promedio, pero también al efecto del Dramamine par evitar el mareo.

Son 103 personas que, entre periodistas, trabajadores del sistema penitenciario, civiles que laboran en la rehabilitación de la isla y la tripulación, abordan el barco BAL II, de la Marina Armada de México, una embarcación que en sus dos años de ir y venir al complejo nunca ha sufrido un percance y es utilizada para movilizar mercancía y a civiles.

En esta imagen del Cefereso Morelos se observa la salinera, donde Pedro Infante filmó una de sus películas. Al fondo se aprecian las casas que habitaban los presos, en su mayoría adultos mayores y enfermos. Foto: Arturo Félix / El Debate

La salida de Mazatlán fue a las 12:30 horas, luego de un proceso de revisión que tardó alrededor de 120 minutos y consistió en una revisión corporal y del equipaje enfocada a la detección de enervantes o explosivos.

Siete horas después, ya en la oscuridad, el barco arribó a la isla para luego del desembarque iniciar un nuevo ritual de revisión que tardó casi hora y media, primero en el muelle en donde binomios caninos olfatearon el equipaje y luego en la aduana de ingreso al complejo, en Puerto Balleto, donde están la mayoría de las instalaciones de Gobierno, una clínica del IMSS, el cuartel de la Marina, los dormitorios de los trabajadores del sistema penitenciario federal, la pista aérea por donde fueron sacados los últimos 652 internos y un nuevo edifico del Poder Judicial de la Federación que luce vacío.

Ahí, la revisión es similar a la de un aeropuerto, para luego autorizar la entrada, no sin antes inscribirse en una bitácora.

Este es el Módulo de Alta Seguridad C-3 ubicado en Laguna del Toro, construido en 2013 luego del motín. Foto: Ricardo Nevárez / El Debate

Los encargados de dar la bienvenida a la prensa en Balleto fueron Francisco Garduño Yáñez, comisionado del Órgano Desconcentrado Prevención y Readaptación Social (OADPRS); el general Sergio Alberto Martínez Castuera, coordinador general de Centros Federales del OADPRS; y la directora del Complejo Penitenciario Islas Marías, Gabriela Cerón Ramírez.

Tras las palabras de bienvenida, la sugerencia a los visitantes es no separarse del grupo, por seguridad y debido al riesgo que representan las especies endémicas, como las serpientes, sobre todo las boas constrictoras que hay en la isla.

En el ingreso a la isla son visibles los destrozos provocados por el huracán Willa: techos de viviendas sin teja, con láminas de asbesto rotas, pedazos de bardas y muros que cedieron al fuerte oleaje del mar y gran parte de los árboles ladeados, otros más con pocas hojas y quebrados, palmeras caídas y troncos que aún no son removidos.

Un civil originario de Mazatlán que labora para una compañía encargada de rehabilitar los caminos se dice sorprendido de que los periodistas ingresen con celular y demás equipo.

Afirma que hubiera estado mejor entrar cuando aún había presos, pues asegura que convivir y platicar con ellos era lo bonito del lugar:

Verlos en sus casas, saber lo que hacían y ver cómo vivían era parte de la experiencia inigualable

La reubicación de los internos

Francisco Garduño Yáñez confirmó que el pasado 8 de marzo se llevó a cabo la reubicación de las 652 personas privadas de su libertad que aún quedaban en el complejo penitenciario, de los cuales 584 fueron trasladados a otros Ceferesos, de donde serán trasladados nuevamente a otros centros cercanos a sus domicilios.

Añadió que otros 68 PPL fueron llevados a otros espacios, entre ellos dos al Ceferepsi de Morelos, de mujeres; doce al Cefereso de Guasave; y 31 al Cereso estatal del Castillo, en Mazatlán.

También mencionó que se había otorgado seis libertades, y el día de la movilización se otorgó una más; este último un indígena tzotzil que estaba purgando una condena de tres años por tráfico de enervantes, el delito que imperaba entre la población del complejo.

Casi no había presos de riesgo, como jefes de banda, pero sí había algunos por homicidios, quienes aún están en procesos de prisión

Detalla que las penas que estaban purgando oscilaban entre los 14 y los 15 años, pero la mayoría estaba próxima a salir. Incluso, se estima que desde el cierre a seis meses más salgan entre 150 y 200 que estaba privadas de su libertad y que merecen beneficios de libertad o que están por compurgar su sentencia. Hasta esta fecha han salido catorce, casi uno diario.

Fugas creativas

Sobre el historial de fugas en islas Marías, el comisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social dijo que el conteo oficial es de 16 personas que salieron al mar lleno de tiburones en troncos de madera, en hules, en cubetas o en botellas que les traían los familiares, y ellos las juntaban y luego las amarraban:

Se aventuraban, esa es una condición innata del hombre, a la búsqueda de la libertad

Algunas reaprehensiones de estas personas se lograron en Tijuana, en Mazatlán y en Nayarit años después de su fuga; pero también se sabe que algunos murieron en su intento, aunque reconoce que no encontraron evidencia de ellos y por tal no cuentan como muertes oficiales, porque no fueron encontrados sus restos. 

La isla y su paisaje

Pese a los daños, el lugar parece mágico, ideal para visitas guiadas y conocer las especies nativas: el loro cabeza amarilla, la iguana negra, el conejo de las Tres Marías, las especies de colibrí café, los mapaches, la boa constrictora y las diversas especies marinas que han convertido a este archipiélago en una reserva de la biósfera.

En islas Marías están protegidas más de 54 especies de fauna terrestre y marina, algunas en riesgo, y 19 de ellas endémicas.

En cuanto a flora, destacan el cedro rojo, la margarita, el palo prieto y el palo amarillo, además de «gigantes». 

Es este centro considerado un importante sitio de refugio, anidación y alimentación de grandes colonias de aves marinas. También sus aguas son refugio de varias especies de tiburón, entre estas el tiburón blanco, el cabeza de martillo y el tiburón ballena

Lo que viene

Para el comisionado Garduño, los 584 presos que estaban hasta el día del cierre del complejo no «merecían un gasto de esa naturaleza, ocho mil millones de pesos anuales, e impedir que la población disfrute del complejo», pues cada preso implicaba un gasto de 2 mil 800 pesos diarios para el Gobierno federal, lo que hacía incosteable su permanencia:

En lugar de llevar más presos, es mejor llevar a hombre libres, jóvenes y niños a disfrutar

Entre las propuestas está que los visitantes acampen en las instalaciones que ocupaban los internos para que tengan la idea de lo que es una prisión, se lleven el mensaje, se eduquen y esto los evite caer en ilícitos y disfrutar de la isla en la sustentabilidad, hacer campamentos, visitar la playa y hacer senderismo.

Y aunque aún están en proceso de la entrega del complejo a la Secretaría del Medio Ambiente, se espera que para el verano próximo estén en condiciones de recibir a los próximo visitantes, a quienes se trasladaría en barcos de la Marina. Pero a futuro también se piensa en la posibilidad de que quienes estén en la posibilidad de pagar puedan realizar viajes ecoturísticos al complejo en ferris. Pero antes de esto deberán sacar a los animales que no son propios de la zona y generan contaminación.