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México

El conflicto por el agua en Sonora

SONORA
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Por: Claudio Tiznado

Sonora.- Los habitantes de la ciudad de Hermosillo, convertida en rehén de la guerra sin cuartel que libran la Federación y el gobierno de Sonora por el control del agua, ahora están atrapados por la contaminación del derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre mezclados con ácido sulfúrico que expulsó la mina de Cananea el pasado 6 de agosto.

A lo largo de los años, siempre se especuló que la capital sonorense sería sorprendida por un torrente del Río Sonora que inundaría todos los asentamientos y edificios construidos sobre los terrenos de ese cauce a partir de 1992, pero nadie pronosticó que esa afectación provendría de los químicos contaminantes de la minera Buena Vista del Cobre.

Según cálculos, los 40 millones de litros de residuos peligrosos expulsados por la mina que se derramaron a lo largo de los 260 kilómetros entre Cananea y Hermosillo equivalen a llenar un total de 2 mil 666 pipas con 15 mil litros cada una; o a colmar una alberca con una superficie de 10 mil metros cuadrados a una profundidad de cuatro metros.

Ante ello, algunas de las que siguen considerándose fuentes de agua para consumo humano en esta capital, como la batería de pozos ubicada en el ejido "La Victoria", misma que aún se encuentra en operación, podría sufrir más contaminación de la que ya tiene a través de las filtraciones subterráneas de la presa Rodolfo Félix Valdez "El Molinito" provenientes del Río Sonora.

Considerado el peor desastre ecológico provocado por la minería en México, atribuido oficialmente a la mina propiedad del Grupo México, este no sólo representa graves afectaciones al medio ambiente y a la economía de una determinada cantidad de municipios ubicados en los márgenes de los ríos contaminados, agregan especialistas, es también un golpe directo a la salud de los habitantes de la capital de Sonora en un futuro.

Por ello, a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), así como la Comisión Nacional del Agua (Conagua) les corresponde informar a la opinión pública sonorense sobre los verdaderos alcances y consecuencias de esa tragedia ambiental pero, sobre todo, tomar las medidas que correspondan en materia científica, manifiestan.

Para el ingeniero Francisco Félix Armenta, líder social que abanderó movimientos rurales en defensa del agua, el municipio y sus comunidades aledañas deberán aguantar los permanentes jaloneos políticos por el manejo del agua y lidiar con la contaminación que arrojó el derrame en mención.

Señala que hay una elevada probabilidad que el agua contaminada llegue a la Capital a través de "El Molinito" por las filtraciones de los mantos freáticos y la pequeña distancia de 15 kilómetros entre ambos cuerpos de agua, apunta, pues a pesar de que esta presa que bombeaba agua a los pozos de "La Victoria" para reforzar su distribución al Norte de la ciudad selló sus tuberías hace dos semanas, la batería sigue funcionando con las reservas que aún le restan.

"Cuando el agua (del Río Sonora) llega a El Molinito y esta presa se cierra al suponer que ahí para el problema, eso no tiene ningún sustento hidrológico por la razón que hay filtraciones subterráneas que tienen millones de años donde el agua de El Molinito, que es simplemente una presa de contención, se cuela hacia la presa Abelardo L Rodríguez", supone, "esa agua ya debe estar en la batería de pozos de la Victoria y de ahí se sigue extrayendo agua para la parte Norte de la ciudad actualmente".

La Presa Abelardo L. Rodríguez dotó de agua a la Capital durante décadas, pero fue en el sexenio del gobernador Manlio Fabio Beltrones Rivera cuando se dejó de utilizar en definitiva para construir delante de su cauce un complejo de edificios comerciales en lo que es denominado "Vado del Río".

Félix Armenta expone que los pozos de "La Victoria", que por su ineficiencia y antigüedad deberían haber sido clausurados desde hace años por la profundidad de hasta 600 pies a que se encuentra el vital líquido, han sido utilizados como instrumentos políticos y electorales por los alcaldes de Hermosillo para demostrar a los empresarios que la capital tiene viabilidad económica, que por su utilidad social.

Como ejemplo se cita el hecho de que en el trienio 2006-2009 durante el gobierno municipal de Ernesto Gandara Camou, los pozos de "La Victoria se sobreexplotaron a pesar de la evidencia de su abatimiento y contaminación para demostrar falazmente que Hermosillo si contaba con reservas probadas del vital líquido.

Para evidenciar dicho error, el primo y sucesor de Ernesto Javier Gandara Magaña resolvió dejar en su puesto al director de Agua de Hermosillo de su antecesor para que comprobara que la ciudad si contaba con suficiente líquido, pero a los meses este decidió renunciar al acreditarse la farsa y no poder sostener la demanda. Lo anterior propició que en el actual sexenio del gobernador Guillermo Padres Elías se buscaran otras fuentes alternas de abastecimiento hasta llegar a consolidar lo que hoy es conocido como Acueducto Independencia.

Félix Armenta alerta que ante la actual emergencia seguir utilizando los pozos de "La Victoria" es peligroso no sólo por las infiltraciones de "El Molinito", sino también por el alto contenido de flúor y arsénico que contienen sus aguas fósiles de millones de años, que afectan la salud humana.

"Cuando tu extraes agua de 600 pies de profundidad, lo que estás haciendo es sacar aguas fósiles que fueron depositadas hace millones de años, que no son recargas actuales; entonces los contenidos de flúor y arsénico son altísimos, de tal forma que el cuerpo humano confunde el calcio con el flúor y sucede que no sólo te mancha los dientes, sino todo el esqueleto óseo", ilustra.

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Señala que a principios de este año la Federación ordenó al gobierno del estado suspender la construcción de un sistema hidráulico conocido como "Ramal Norte" que conectaría al Acueducto Independencia para así sustituir la batería de "La Victoria". Dicha suspensión se originó después de una larga lucha entre el gobierno del estado y los agricultores de Ciudad Obregón por la construcción del Acueducto Independencia, mismo que ya había entrado en funciones.

El argumento emitido por Semarnat y Conagua habría sido la falta de permisos por parte de la CEA para la construcción del complejo hidráulico, dejándose llevar por motivaciones políticas en vez de atenerse únicamente al aspecto técnico y de salubridad y por eso la obra se mantiene bajo parálisis, expresa Félix Armenta.

"Es urgente construir el Ramal Norte. Ahorita debería pararse la batería de pozos de La Victoria en forma definitiva para meter únicamente agua de Las Malvinas que se ubican cerca del Rio San Miguel, que es un afluente que se conecta con el Río Sonora a la altura de San Pedro El Saucito", insiste, "debería trabajarse con urgencia sobre el Ramal Norte para alimentarlo con el Acueducto Independencia".

Entonces decir que hay una emergencia focalizada en los municipios de Arizpe, Banámichi y Aconchi y Baviácora, Cananea y Ures es una mentira, asegura Félix Armenta, ya que no puede controlarse la infiltración de un río en una distancia tan corta de 226 kilómetros entre Cananea y Hermosillo".

Jesús Ríos Fimbres, Geólogo de profesión, quien estudió durante años el tema de los minerales y su efecto en la salud humana, la capital sonorense se encuentra en una grave posición por contar con una presa que sirvió de muro superficial de contención de los residuos tóxicos que derramó la mina en Cananea.

"El problema de aquí (Hermosillo) es que al estado crítico de El Molinito se le suman fallas geológicas en todo el municipio, estamos hablando en el caso específico de "La Victoria" de hasta 400 metros de arena de profundidad", sostiene, "si se tiene una cortina el agua de El Molinito va a trasminar irremediablemente".

Un ejemplo de lo anterior, se encuentra en el vaso de la presa Abelardo L. Rodríguez, la cual se seca muy rápido cuando recibe corrientes de agua, porque hay una falla natural muy grande, ilustra.

Señala que cuando hay abatimiento de los pozos, como sucede en la región desde hace muchos año, todos los metales pesados que quedaron atrapados, en este caso en en la presa "El Molinito", representan un futuro peligro potencial para la salud de los hermosillenses, pues el agua contaminada se trasmina continuamente, además este problema hace mucho que existe derivado de las infiltraciones de la misma empresa minera, pero las autoridades lo ocultan.

Basta con recordar el 28 de junio de 2006 durante el sexenio de Eduardo Bours, el entonces secretario de Salud de Sonora, Raymundo López Vucovich, señaló, solicitó a los hermosillenses no consumir agua de la red de distribución por los elevados contenidos de flúor y arsénico, pues de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana los límites de flúor en el agua debían ser entre 0.7 a 1.5 partes por millón pero los muestreos realizados arrojaban niveles de 2.4 partes por millón y en algunas ocasiones hasta 3.4 partes.

Ríos Fimbres insiste que en cuanto empiecen a abatirse aún más los mantos de "El Molinito", la contaminación que ahí se asentó, empezará a escurrirse a los pozos de "La Victoria", aunque las autoridades siempre dirán que están dentro de la norma como ha sucedido hasta entonces.

Apunta que en lo que se refiere a los metales que mencionan la Conagua y Semarnat el dilema no es que estén dentro de la norma o no, el problema es que muchos de ellos son acumulativos en el cuerpo humano.

"Por ejemplo, el Cadmio el cuerpo casi no lo desecha, tu puedes tener el cobre, el zinc, el plomo y el arsénico dentro de la norma, pero si estos se disparan tendrás problemas de neuroconducción, porque estos funcionan vivos", explica el geólogo, "si tu traes arsénico este es muy peligroso y es el que provoca más afectaciones al organismo".

El hecho de que las investigaciones en el Río Sonora las monopolice la autoridad agrava el problema y aumenta la confusión, pues no se permite inmiscuirse a investigadores independientes y con ese manejo informativo se corre el riesgo de que se politice el tema, considera.

"La confusión ha llegado al grado de que por un lado manejan que el desecho que vertió la mina en el Río Sonora fue sulfato de cobre", ilustra, "y por otro ácido sulfúrico, que no son la misma cosa, pero sólo están estudiando las aguas que están escurriendo no los sedimentos".

Hay evidencias de un cerco informativo impuesto, ya que ninguna autoridad académica capacitada en Sonora ha querido verter opinión alguna, pues ni la Universidad de Sonora (Unison), el Instituto de Geología de la UNAM en Hermosillo, así como el Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON) han emitido comentario alguno al respecto de la tragedia ambiental y sus expertos no han querido dar entrevistas.

Ríos Fimbres afirma que Hermosillo ya está bajo riesgo de contaminación del agua, y ahora con el derrame el peligro se duplica, reitera, por ello en un futuro podrían dispararse enfermedades como guillén barré, esclerosis múltiple, mal de Parkinson y enfermedades cardiacas debido a la presencia del arsénico y el zinc, que afectan el torrente sanguíneo y al unirse con la grasa tapan arterias causando trastornos al organismo.

Explica que el problema de la contaminación en Hermosillo es fuerte debido a que en la mayoría de los hogares la gente utiliza el agua de la llave no solo para tomarla, sino también para cocinar, bañarse y lavar la ropa, pues muchos creen que el cloro acaba con el problema, pero al juntar esta sustancia con el agua se produce el ácido clorhídrico que mata las bacterias pero a los metales pesados nada les hace.

María Dolores Enríquez, químico bióloga de profesión, concuerda con Jesús Ríos en el sentido de que cualquier contacto que una persona tenga con metales pesados, como por ejemplo el arsénico, en algún momento puede detonar que deje de trabajar algún órgano porque se intoxica la sangre y se contamina todo el organismo.

Agrega que en cada casa hay familias con diferentes padecimientos, mismos que se multiplican al tener contacto con agua contaminada por materiales radioactivos como los que se derramaron en el Río Sonora.

En Hermosillo no existe la cultura de realizar chequeos para detectar la presencia de metales pesados en la sangre, asegura, pues además de ser más caros en cuanto a su costo, son las industrias mineras quienes los mandar a hacer a su personal porque pueden pagarlos.

Pero ante el reciente derrame de residuos peligrosos de la mina de Cananea, se hace necesario que sea el gobierno quien mande hacer análisis a todas las personas que de un modo u otro han tenido contacto con los minerales derramados, para conocer si se excedieron de la norma y prevenir futuras enfermedades, exhorta la químico bióloga.

Finalmente, Francisco Félix Armenta y Jesús Ríos Fimbres coinciden en que después de la tragedia ambiental que provocó la mina de Cananea, que contaminó los mantos que dieron vida al Río Sonora y hoy pone en serios aprietos ecológicos a la Capital de Sonora, es muy probable que el mismo Gobierno Federal, tenga que empujar todo el potencial del Acueducto Independencia para abastecer del vital líquido a Hermosillo una vez que se agotaron todas las posibilidades de suministrar agua de otras fuentes alternas que sostuvieron la demanda acuífera durante muchas generaciones debido al más grande derrame ecológico jamás visto en suelo mexicano.

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