"El juicio del Chapo Guzmán fue un circo": Anabel Hernández

La analista asegura para EL DEBATE que en el proceso no se ahondó sobre los posibles casos de corrupción y lavado de dinero

Por  David Ortega

Joaquín Guzmán, durante el juicio  en la corte de Brooklyn.

Joaquín Guzmán, durante el juicio en la corte de Brooklyn.

Ciudad de México.- «¡Nada sorprendente!», dijo la periodista Anabel Hernández, autora del libro Los señores del narco y conocedora del tema de narcotráfico en México, luego de que Joaquín Guzmán Loera fuera declarado culpable de diez cargos en su contra en un juicio en Estados Unidos. 

La periodista afirmó que lo sorprendente de este caso habría sido que el mismo capo sinaloense se declarara culpable de los cargos, ya que este juicio solo fue un gran show de circo en torno al personaje, mencionó. Esto porque, para Hernández, esta resolución no causará ningún impacto en México, menos en Culiacán, la principal plaza del cártel que encabezaba el capo sinaloense:

«El Chapo ya era un capo en etapa terminal. El Mayo ha comenzado a acumular gran poder, y si alguien entiende que la condena del Chapo es inútil es la población de Sinaloa, que sabe muy bien que el poder del Cártel va mucho más allá del Chapo», afirmó la escritora. 

La también periodista mencionó que, por desgracia —como lo ha mencionado desde hace más de ocho años cuando publicó su libro Los señores del narco—, el problema no es el Chapo Guzmán, pues él solo es una pequeña puerta que abre hacia el gran problema de lavado de dinero y corrupción, tema del que no se habló en el juicio, opinó.

«Incluso, el juez trató de censurar que los testigos de la fiscalía no hablaran a fondo de la corrupción en México y no hablaran a fondo de los acuerdos entre el Cártel de Sinaloa y el Gobierno de los Estados Unidos, y al respecto no hubo ninguna pregunta, ningún renglón, ninguna página, ninguna manera de explicar cómo se lavan esos 14 millones de dólares que el Chapo se supone que tiene; nadie ha dicho dónde están ni como los lavaron y dónde se encuentran ahora», destacó.

Para la conocedora del tema del narco, la corrupción y el dinero ilícito son el corazón del negocio del narcotráfico, temas que quedaron absolutamente impunes en este proceso:

«Juicio que, para mí, desde principio a fin, ha sido un circo, que nos debe mucho a los americanos y a los mexicanos de este cártel de la droga y de la corrupción».

Injerencia en declive

De acuerdo con Anabel Hernández, desde la última detención de Joaquín Guzmán —a principios del 2016— la era del sinaloense ya había terminado, pues ya no tenía mucho margen de maniobra para operar el Cártel de Sinaloa:

«El Chapo ya no tiene ninguna injerencia en el Cártel, de acuerdo a las últimas informaciones que yo he tenido. Quienes sí tienen injerencia son sus hijos, Iván, Alfredo y Ovidio, los dos primeros de su primer matrimonio, que aún forman parte del Cártel, cada vez con una menor injerencia y cada vez el Mayo Zambada con una concentración de mayor poder», afirmó.

Poder que ha incrementado el Mayo Zambada porque al momento de que los hijos del Chapo se quedan al frente, no logran liderar toda la facción que correspondía a su padre; es decir, muchos de esos negocios que hacía Joaquín Guzmán Loera no pudieron ser representados por sus hijos debido a la falta de claridad, madurez y credibilidad, por lo que quien está representando es el Mayo Zambada, puntualizó.

«Definitivamente, yo no pienso que el Chapo Guzmán ni desde que fue detenido en 2016 ni ahora tenga posibilidad de injerir en las decisiones del Cártel, pero no importa porque eso es el Cártel, él era solo un personaje más del Cártel, no era fundamental». 

Respecto al panorama que viene para el sinaloense, considerado como uno de los narcotraficantes más buscado del mundo, la periodista opinó que lo único que le queda al capo es cooperar con el Gobierno de Estados Unidos para tratar de acortar su sentencia:

«Mientras que el Chapo no comience a colaborar con el Gobierno de Estados Unidos, decir “bueno, ya me condenaste, pero puedo cooperar”, tal vez pueda ayudar a reducir su sentencia, que aún no se sabe de cuánto tiempo va a ser».

Por otro lado, las cárceles de alta seguridad en Estados Unidos son realmente un infierno, muy duras, aseveró.

«Nada de visitas conyugales. Ahí los capos no tienen visita conyugal, todo eso se acabó, realmente vivirá en un aislamiento total, son cárceles donde las condiciones de seguridad rayan incluso en lo inhumano».