El olor a muerte que impregnó a Hidalgo un día después de la tragedia

Familiares de las víctimas lloran la pérdida de sus seres queridos, otros remueven las cenizas para tratar de identificarlos

Por  Agencia Reforma

Expertos forenses trabajan este, sábado en el sitio de la explosión en Tlahuelilpan.(EFE)

Expertos forenses trabajan este, sábado en el sitio de la explosión en Tlahuelilpan. | EFE

Hidalgo.- Es de mañana, un día después de la tragedia, un ducto explotó y ocasionó la muerte de 79 personas en el Municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo . Hay en el aire un olor a carbón que pica la nariz.

Los cuerpos siguen todavía junto a la zanja donde el viernes se acopiaba el combustible que brotaba del ducto Tuxpan-Tula, perforado al parecer por huachicoleros.

Hay llantos y súplicas de los familiares. Policías federales, soldados y peritos impiden el paso más allá de los plásticos amarillos. Hay quien pide la lista de los hospitales. "¿Qué tal si alcanzó a correr?".

Pobladores buscaban a sus familiares entre las víctimas calcinadas por la explosión. Foto: Xinhua

Otros quieren cruzar a remover las cenizas. "Traía un implante en la cadera, un fierrito en forma de destapador".

El municipio, ubicado a 14 kilómetros de la refinería de Tula, fue azotado por la incertidumbre y el duelo. 

Familiares de las víctimas peregrinaron por hospitales, funerarias y la agencia del Ministerio Público, y regresaron al lugar de la explosión para exigir que se inspeccionara cada palmo del terreno y así ubicar a sus seres queridos.