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El precio por la búsqueda de sus hijos

MÉXICO

Funerales de uno de los varios integrantes de la Familia Reyes Salazar en ciudad Juárez, Chihuahua. Foto: internet

Sepelio de Marisela Escobedo, activista social asesinada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua. Foto: internet

Han pedido justicia gritando a los cuatro vientos. Solo buscaban a sus hijos desaparecidos. Otros pedían justicia por el asesinato de uno de sus hijos o algún familiar. Unos más pagaron su precio por defender sus tierras o exigir respeto por la libertad de género. Todos ellos hoy, está cubiertos por tres metros de tierra, bajo la tristeza de una lápida. Todos ellos está muertos. Fueron asesinados para callar su voz y tal vez decir: "aquí no ha pasado nada".

México se ha convertido desde el sexenio de Felipe Calderón, en un cementerio para los activistas sociales. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), maneja unas cifras tolerables tal vez para ellos, pero organizaciones no gubernamentales y asociaciones de defensores contra los derechos humanos, dicen todo lo contrario: en el país hay un sin numero de muertos y otros más, desaparecidos. El estado de Chihuahua está marcado por el estigma de la violencia, donde varios activistas sociales han sido callados con la muerte.

Un caso muy conocido es de la familia Reyes Salazar, residente de Ciudad Juárez. Por varios años han protestado por los daños a la ecología, los agravios a los derechos humanos, las condiciones sindicales y más. Sara Salazar, la matriarca de la familia con más de 70 años, carga una pesada cruz y exige castigo para los asesinos de diversos miembros de su familia. La pesadilla de los Reyes Salazar comenzó en 2009 con la muerte de Julio César Reyes. Su madre acusó en su momento a militares del crimen. Le seguirían Josefina Reyes Salazar, reconocida activista por los derechos humanos y luchadora social del Valle de Juárez, acribillada en enero de 2010; Rubén, su hermano, asesinado en agosto del mismo año; Elías Reyes Salazar, María Magdalena Reyes Salazar, así como Luisa Ornelas Soto, cuyos cuerpos fueron localizados el 7 de febrero de 2011. Días más tarde, fue incendiada la casa de doña Sara.

Solo buscaban a su hijos. Dos casos estuvieron en la boca y mirada de muchos. Dos casos de dolor, injusticia e impunidad. Un madre que protestaba por la desaparición de su hija y un padre que buscaba arduamente a su hijo también desaparecido. Ambos terminaron asesinados.

La primera es Marisela Escobedo. Fue asesinada por un hombre el 16 de diciembre de 2010, mientras exigía justicia por la muerte de su hija de 17 años Rubí Marisol. Mantenía una protesta permanente en la Plaza Hidalgo de la ciudad de Chihuahua, frente al Palacio de Gobierno. Vídeos de seguridad en las calles, captaron el momento en que fue acribillada frente a las puertas del Palacio de Gobierno. Marisela mantuvo su plantón, luego de que el asesino confeso de su hija, fuera liberado por las autoridades.

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El segundo caso es el de Nepomuceno Moreno Núñez, quien de igual forma buscaba y exigía a las autoridades la aparición de su hijo Jorge Mario Moreno León. Fue acribillado a finales de noviembre de 2011 mientras viajaba por una calle de Hermosillo, Sonora. Este fue el asesinato de un padre que no alcanzó a encontrar a su hijo, se lo habían "llevado" el 1 de julio de 2010. En vida, el hombre realizó investigaciones por su cuenta y le arrojaron que a su hijo se lo llevaron policías municipales de Obregón en contubernio con la Procuraduría Estatal de Sonora, a partir de entonces comenzó a protestar en el Centro de Hermosillo y desde agosto, comenzó el hostigamiento.

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Cifras exactas de activistas sociales asesinados y desaparecidos, no tienen las autoridades. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos señala que en el sexenio de Felipe Calderón, fueron callados 63 de estos defensores. Sin embargo, por debajo del agua se dicen muchos más. Se podría escribir una larga enciclopedia sobre estos casos:

-Ricardo Murillo Monge, fundador del frente cívico sinaloense. Denunciaba casos de tortura y abusos de la policía y el ejército en Sinaloa. Fue asesinado el 6 de septiembre de 2007.

-Pedro Leyva Domínguez, comunero del poblado de Xayakalan, Santa María Ostula en Michoacán e integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, fue asesinado el 7 de octubre de 2011. Participaba activamente en la lucha para solucionar un conflicto agrario que lleva más de 40 años en esa zona de la costa michoacana.

-Julia Marichal, actriz, promotora cultural y relacionada con el Movimiento por la Paz, fue asesinada en diciembre de 2011. Tenía 67 años. Su cadáver fue encontrado el 2 de diciembre dentro de uno de los tinacos de su casa, ubicada en la delegación Magdalena Contreras, al sur de la Ciudad de México. Se hallaba desaparecida desde el 12 de noviembre. Muchos la pueden recordar como 'La negra corazón' en la telenovela 'Marimar'.

En algunos casos se habla de policías inmiscuidos, en otros se señalan a cárteles de la droga, en otros más se ha denunciado que hay autoridades y gobiernos detrás de los crímenes. Muchas de las víctimas eran indígenas y personas de escasos recursos. A pesar de las recomendaciones hechas por la CNDH o la ONU, algunos casos continúan impunes, y lo peor es que las desapariciones y asesinatos continúan.

La tarde del pasado lunes, Sandra Luz Hernández fue asesinada en la ciudad de Culiacán. Desde febrero de 2012 inicio una búsqueda incansable de su hijo Édgar Guadalupe.