Elvia Carrillo Puerto: la defensora del voto femenino

A 139 años de su natalicio, México celebra a la "Monja Roja", una de lás más grandes activistas por los derechos de la mujer en el país.

Por  Doris Salazar

Elvia Carrillo Puerto

Elvia Carrillo Puerto "La monja roja"

El 6 de diciembre de 1878, la ciudad de Motul, Yucatán vio nacer a una de las más grandes activistas y revolucionarias en favor de los derechos e igualdad de la mujer: Elvia Carrillo Puerto "la monja roja". 

A la tierna edad de 6 años, Elvia comenzó su educación asistiendo al colegio junto con sus hermanos y los hijos de los obreros yucatecos, lo cuales empleaban la lengua maya para comunicarse entre si.

Estos hechos junto con algunas otras particularidades, la hizo crear consciencia desde pequeña acerca de la discriminación que se enfrentaban las distintas clases sociales, volviéndola una luchadora en busca de la igualdad entre todas las personas.

Foto: Canal del Congreso

Dentro de su experiencia educativa, la activista se cruzó con las enseñanzas de la poetisa Rita Cetina Gutiérrez, quien fundó la primera escuela secundaria para mujeres del estado de Yucatán y, posteriormente, la primera organización feminista: la Siempreviva.

En ella aprendió nociones de igualdad de género y gracias a su influencia estudió textos escritos por grandes teóricas de los derechos de la mujer como Mary Wollstonecraft, Flora Tristán y Victoria Woodhull.

Elvia contrajo nupcias a la corta edad de 13 años con un maestro de su ciudad natal, esto con el motivo de lograr algún grado de independencia dentro de su vida. De este matrimonio nació su único hijo, Marcial Pérez Puerto, y una década más tarde él y su madre sufrirían la pérdida del hombre de la familia. 

Tras este hecho, la joven madre comenzó a laborar como docente de mecanografía, logrando obtener una independencia económica que la lleno de fuerzas y de motivación para buscar un empoderamiento mayor de ella como individuo en un mundo machista que la sofocaba.

Durante sus clases, la maestra enseñaba a sus alumnas la constitución en maya, para que fueran empapándose en información sobre sus derechos.

Su labor dentro del activismo

Foto: Especial

Carrillo Puerto fue una socialista, feminista y defensora de la igualdad. Su lucha fue una de las claves más fuertes de la historia de la Revolución Mexicana.

En 1912 creó la primera organización femenina de campesinas para que ellas tuvieran los mismos derechos en la distribución de tierras, puesto que en aquella época solo se les permitía ser esposas y amas de  casa, y fungir como soldaderas de las luchas armadas.

Más tarde fundaría las Ligas de Resistencia Feministas, para fomentar su búsqueda del sufragio femenino, el derecho a la educación para las mujeres, asi como el acceso y derecho a utilizar métodos de control de natalidad y la obtención de la libertad de la mujer a decidir cómo vivir su sexualidad.

En el año de 1919, la maestra y activista viajó a la ciudad de México para crear la Liga Rita Cetina Gutiérrez, con el fin de llevar el tema del voto femenino a las cámaras legislativas. Esto le provocó desprecios y burlas por parte de muchos camaradas socialista y mujeres en general.

Cuando el hermano al que siempre fue más unida, Felipe Carrillo Puerto, se convirtió en el gobernador de Yucatán, ella obtuvo el puesto de diputada municipal de Motul, incluyendo asi a muchas otras damas dentro de las oficinas del congreso estatal.

Sin embargo, esto causó un demérito sobre su ardua labor entre muchos políticos y académicos, los cuales tildaban como fruto del nepotismo a todos los logros de la monja roja.

Sembrando el porvenir
 

Felipe Carrillo Puerto

Felipe Carrillo Puerto, quien había luchado durante su carrera política en favor de los derechos de los indígenas y la igualdad entre las clases sociales, fue asesinado mientras mantenía su cargo de gobernador.

Con esto, Elvia se vería forzada a huir de su entidad y refugiarse en la ciudad de México.

Ya en la capital, fundaría la Liga Orientadora Femenina Socialista para apoyar a menores desamparados y madres solteras, la cual se transformaría con el tiempo en la Liga de Acción Femenil, que retomó la lucha por el voto de la mujer.

Finalmente, gracias a la lucha de ella y muchas otras mujeres más, el presidente de México de 1953, Adolfo Ruiz Cortines, reconoció el derecho a las mujeres a votar en todas las elecciones del país.

Elvia continuó luchando a lo largo de su vida por los derechos femeninos, la igualdad de género, e instruyendo a las nuevas generaciones sobre estos temas.

Finalmente la monja roja fallecería a los 90 años en la ciudad de México, dejando detrás de ella la luz de la esperanza que su constante pelea permitió para todas las mujeres que hoy en día vivamos como lo hacemos, gracias a su gran legado.

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