México

En Baja California Sur se respira aún la zozobra causada por Odile

MAZATLÁN

Por: Rubén Navarro

Mazatlán, Sinaloa.- Cinco días después del paso del huracán Odile, en el puerto de La Paz aún se respira la zozobra.

En sus calles se pueden observar decenas de postes, árboles, anuncios, fachadas de casas y comercios que fueron derribados durante la madrugada del domingo por la fuerza del viento.

La falta de energía eléctrica mantiene en penumbras a la mitad de la ciudad.

Los ciudadanos se ven obligados a realizar largas filas para poder adquirir barras de hielo y mantener en buen estado sus alimentos.

El suministro de agua se da a cuenta gotas en la ciudad, y en las zonas altas y rural el líquido se lleva en pipas.

Una situación similar viven las personas que se quedaron sin gas doméstico.

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El servicio a domicilio fue suspendido, por lo que las familias tienen que abastecerse en las estaciones más cercanas.

Las gasolineras se ven abarrotadas también por los automovilistas que impacientes esperan llegar a la bomba.

Días de desespero. Pero el panorama más desolador se vive en los barrios de la periferia, en las colonias donde la ayuda gubernamental no llega y la gente se ve obligada a hurgar entre los desechos de las grandes cadenas comerciales para extraer el alimento que aún pueda ser preparado.

Le llaman La Pasión, un barrio habitado por gente sumergida en la pobreza y que tras el paso del meteoro perdió lo poco que tenía.

La mayoría de las casas, si no es que todas, fueron levantadas con lámina de cartón y madera, materiales que no lograron resistir la fuerza del viento.

Es medio día y la señora Francisca continúa realizando la limpieza en su hogar.

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Ropa, muebles, aparatos eléctricos, todo se perdió por el paso de las lluvias.

Ella es originaria del estado de Veracruz y emigró al lado de su familia a esta parte del país en busca de mejores condiciones de vida. El Invies (Instituto de Vivienda del Estado) le vendió un terreno donde edificó una casa de madera. Sin embargo, el patrimonio que logró adquirir durante los dos años que tiene radicando en La Paz, al lado de su esposo e hija, se vino abajo por la fuerza de la naturaleza.

En ese mismo asentamiento se encuentra una escuela primaria que funge como albergue.

La situación es desesperante.

Ignorados por la autoridad. La gente de La Pasión dice que el gobierno no los ha apoyado con víveres y que han tenido que buscar alimentos entre los desechos de las cadenas comerciales.

"Fuimos a pedir agua embotellada a Soriana y nos dieron de la llave", narra la señora Yoselín Aguilar, quien al lado de otras señoras preparan la comida para sus hijos y esposos.

La situación en La Pasión es crítica.

Los niños han comenzado a enfermar y hasta ayer la autoridad no había mandado a un médico. "Nuestros hijos tienen fiebre, diarrea, infección en la piel, queremos que venga un médico", expresa la señora María Dolores.

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