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Joven que dio a luz en sala de espera ya está en su hogar

TABASCO

VILLAHERMOSA, Tab., marzo 4 (EL UNIVERSAL).- Adolorida, Carlota Chablé Guzmán ya reposa en casa con su recién nacido, Dante, a su diestra.

Bajo un techo de lámina del departamento de mediano tamaño que renta y comparte en la segunda planta del número 515 de la calle de José Moreno Irabién, en colonia Primero de Mayo, tienen que soportar 31 grados centígrados de calor. "No tenemos clima ni nada de eso" y los calores más fuertes se acercan, dice su esposo Marco Antonio de la Cruz.

Son las cuatro de la tarde con 15 minutos. Menos de 24 horas antes la joven vivió un calvario en el Hospital de la Mujer, y hacía cuatro horas que había sido dada de alta.

Dio a luz el domingo a las siete de la noche con 20 minutos en la sala de espera del hospital de alta especialidad, lo que provocó la destitución de la directora del nosocomio, Yanet Pérez Medina, y exhibió la falta de preparación del personal.

Los momentos de calvario no tenían por qué haber sucedido. La pareja llegó con tiempo al hospital, a las dos de la tarde. Los médicos que la atendieron le dijeron que regresaran tres horas más tarde. Le recomendaron caminar.

Regresaron a las cinco y la atención no llegaba. Pasaban los minutos y todo seguía igual. "'Mi esposa ya no aguanta', le comenté a un doctor para que la checaran en urgencias, y la respuesta fue: 'No, es que a fuerza tiene que esperar su turno, que pase con el médico de valoración, si no, pues no la atienden'".

La joven no aguantó más. A la fuerza, el bebé nació. "Los comentarios que escuché —dice Marco— es que únicamente hay dos médicos capacitados, pues los demás son aprendices. Se supone que los capacitan para actuar rápido, sin acobardarse, sin paralizarse, cosa que el muchacho (médico del hospital) no hizo. Sólo buscó una camilla (mientras nacía el bebé), y eso porque lo mandaba la gente", relata.

Lucía Corona, madre de Marco, puso una toalla para cubrir a Carlota: "Yo metí la mano. Estaba arrodillado. Fue cuando llegaron a cortarle el cordón. Ya fue que se la llevaron a ella y al bebé. Mi niño iba saliendo solito; yo estuve agarrando a mi hijo cuando iba naciendo", recuerda.

Carlota y Marco Antonio son una joven pareja. Ella, con sus 15 años, es todavía menor de edad; él, con 18, apenas ha dejado de serlo. Carecen de domicilio propio; comparten una vivienda rentada de dos cuartos con otra familia. Viven 10 en total.

Él trabaja en un grupo de sonido, propiedad de un tío. Pagan 2 mil 200 pesos mensuales de renta. Aunque ya están en casa a salvo, Marco teme secuelas para su bebé, porque "no nació en una sala de parto, sino en un lugar donde hay infecciones, bacterias".

Y mientras Carlota y su recién nacido están citados para una valoración hasta después del 20 marzo, y el secretario de Salud, Juan Filigrana, dijo que se les apoyará durante un año con la leche del niño, Marco asegura que las autoridades no les hicieron algún compromiso para ayudar al desarrollo de su hijo.

"Lo que hicieron los directivos del hospital fue que llegaron y nada más le pidieron disculpas a mi esposa", narra. "Una disculpa y es todo", asegura tajante, al pie de la cama donde reposa Carlota.

Marco valora denunciar ante la Procuraduría o poner una queja ante la Comisión Nacional de Arbitraje Médico. "Si uno no dice nada las autoridades no actúan". Y lanza un llamado al gobernador Arturo Núñez para que ponga atención sobre el Hospital de la Mujer, pues en el poco tiempo que estuvo ahí notó que el caso de su esposa no era el único. "Vi a muchas mujeres con dolor en la sala de espera que no son atendidas y sufren mucho".