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La Rosilla, comunidad de contrastes

DURANGO

Durango.- Enclavada en la zona serrana del municipio de Guanaceví, se localiza la comunidad de La Rosilla. Allí el frío es extremo y el único acceso para llegar es un camino que quedó destrozado por las lluvias del año pasado.

Sus habitantes sólo se pueden comunicar a cualquier otro lugar vía telefonía satelital, pues no hay señal para aparatos fijos ni celulares; sus habitantes se han acostumbrado a vivir sin este tipo de tecnología, incluido internet, como el caso de María Primero Payán, de quien EL UNIVERSAL ha seguido su historia.

La mujer, que emigró a La Rosilla para que sus hijos tuvieran acceso a una escuela, por temporadas regresa a Chiqueros, su lugar de origen, como las vacaciones pasadas cuando visitó a sus familiares.

Tras reanudarse el ciclo escolar, retornó con su familia al sitio considerado como la congeladora del país, con climas que han llegado a 27 grados bajo cero, y a la actividad que le permite sobrevivir en la zona: la recolección de madera.

Su hija, que cursa la secundaria, regresó al salón de clases, mientras que su sobrina realiza las labores del hogar: lava la ropa y limpia la única pieza que forma la vivienda, construida con madera y la cual presenta deterioro.

Este espacio de nuevo es utillizado como dormitorio y como cocina, y en donde el único artículo que sobresale es una grabadora en donde escuchan música grupera.

Esta localidad sólo cuenta con una calle pavimentada, justo donde vive Guadalupe Celis, ama de casa, que es la única que tiene comunicación vía telefónica de manera permanente y quien refiere que la vida en esta población es muy tranquila y se cuenta con servicios como energía eléctrica y agua potable.

La vida de Guadalupe contrasta con la de María; la primera habita una casa de madera, la segunda puede disfrutar de una cómoda sala y un comedor reluciente.

Justo enfrente de su vivienda opera un centro de salud que forma parte del IMSS-Oportunidades, lugar al que acuden personas de La Rosilla y localidades cercanas; todos los días se observa el peregrinar de pacientes, principalmente ancianos y niños.

Para María, que vive a la entrada de la comunidad y aislada de todos los servicios, lo único que es seguro es que tendrá que sortear los valores bajo cero que continuarán los próximos meses, de acuerdo con los pronósticos del Servicio Meteorológico local, condiciones que no serán un freno para sacar a su familia adelante.

Ayer se registraron menos 10 grados centígrados, pero se esperan nevadas, lo que obliga a la mayoría de sus 300 habitantes a no salir de sus casas.