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La memoria es el eje articulador de la paz: Historiador cultural

Es importante que nos demos a la tarea de recordar qué es lo que ha pasado, de contar con comisiones de la verdad y con iniciativas ciudadanas de reparación: Julián Almonacid

Por  María del Carmen Sánchez Bibriesca

La memoria es el eje articulador de la paz: Historiador cultural(Foto: El Debate)

La memoria es el eje articulador de la paz: Historiador cultural | Foto: El Debate

Para sentar las bases de la construcción de paz en nuestra sociedad sinaloense es necesario rescatar las memorias de su segregación y visibilizar la historia comunitaria. Esto de acuerdo con Julián Alveiro Almonacid Buitrago, quien en entrevista para EL DEBATE recoge de todas sus experiencias de activismo social y político en su natal Colombia muchas habilidades y sabiduría práctica en la implementación de soluciones de pacificación. 

El también pedagogo y miembro fundador del Colectivo Sumapaz Resiste asegura que es posible construir paz a partir del rescate de las memorias y del fortalecimiento de las raíces, y que en este sentido los sinaloenses debemos recordar qué es lo que ha pasado y contar con iniciativas ciudadanas de reparación, de verdad y de construcción de paz. 

¿Qué recoges de tus experiencias de lucha social en Colombia en relación con la construcción de paz? 

Nos percatamos que era necesario no solo pensar en los problemas de violencia, sino de crear alternativas para la paz. Se trata de generar procesos articulados a largo plazo de que se construyen.

Julián Almonacid, historiador cultural. Foto: El Debate

Sus resultados son significativos, pero con el tiempo; y tenemos que seguir insistiendo, sobre todo desde los espacios universitarios hacia afuera, y desde los espacios comunales hacia dentro.

¿Cómo sitúas a Colombia en la construcción de paz?

Colombia maneja unos márgenes de violencia y conflicto que hay que contar. Lo que entre el año 58 y el 2012 se registraron más de 230 mil muertes violentas, como que tenemos más de 80 mil personas desaparecidas, cifra que triplica lo que fueron las desapariciones en las dictaduras militares en el cono sur, y tenemos que contar que Colombia es uno de los países más desiguales con el acceso a tierras de la región. Pero también es un país que desde hace treinta años ha construido soluciones pacíficas, más bien soluciones cívicas de paz; o sea, es un país que se posiciona con los diseños y modelos más importantes de paz, no solo en América del Sur, sino en el mundo.

¿Por qué es importante trabajar directamente con las comunidades?

Una cosa es la observación participante que hacen muy bien los antropólogos y sociólogos de ir a las comunidades y convivir con ellos para recabar saberes, pero otra cosa es ir y meterse en la comunidad y construir saberes con ellos, ser igual, para tener unas relaciones más horizontales, democráticas, participativas.

Estuvimos trabajando con diferentes actores: académicos, alternativos, progresistas, agricultores, sectores campesinos, gremiales, sindicales.

¿Cuál es la importancia de inmiscuir a diferentes grupos sociales?

Se trata de pensarse el tema de la paz y sobre todo de una paz que no se remite a esos paradigmas de ausencia de la violencia ni presencia estatal, sino de hablar de democracias solidarias, de democracias cooperativas, de empoderamiento, de autonomía territorial.

Se requiere de un esfuerzo colectivo y de un esfuerzo permanente durante años, y creo que eso lo entendió muy bien Colombia. 

¿Por qué México? ¿Qué te trajo acá y qué representa para ti? 

A México lo represento no como una figura simbólica patriarcal como estado, sino como con una visión femenina. Yo diría que México es mi matria, no mi patria. Lo que no me dio mi patria, mi estado original, Colombia, lo recompensó México. México me dio la oportunidad de hacer unos estudios de posgrado.

Me vine desde Colombia para entender lo que sabemos, lo que vivimos. Eso es venir a México, es venir a desentrañar un conjunto de memorias, de recuerdos que convivían conmigo desde pequeño. 

¿Actualmente en qué proyectos de construcción de paz participas? 

Actualmente formo parte de un equipo de investigadores que lidera el Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego, con la necesidad de crear, de anclar una comisión ciudadana de la memoria con justicia transicional, pero con enfoque comunitario, en donde se busca el empoderamiento de la ciudadanía y reconstruir estos acontecimientos de violencia siniestra de los últimos diez años en Sinaloa.

¿Por qué es importante anclar esta comisión de la memoria? 

Es muy importante el ejercicio. Llevamos hasta el momento un total de cincuenta entrevistas, cincuenta testimonios de vida sobre desplazamientos, desaparición forzada, homicidios, feminicidios, y creo que acá es que hay un ejercicio de escucha, de no olvido, de no repetición.

Hay una necesidad de reparación en donde la víctima se ve beneficiada al momento de que alguien lo está escuchando, pero ese alguien que lo está escuchando es igual a él y tiene la capacidad de reflexionar y subjetivar la experiencia.

¿Qué otro proyecto desarrollas actualmente?

Estoy trabajando un proyecto relacionado con reconstruir las historias locales en tres municipios, tres corregimientos afectados por la violencia reciente en Sinaloa; construir alternativas de paz territorial, incluyendo a los jóvenes en el proceso.

Son ellos los que conviven con la narcocultura, son expertos en significarla, y por ello son agentes capitalizadores de paz, si promovemos el pensamiento histórico-crítico. 

¿Qué experiencia recoges de los jóvenes y cómo se integran a la construcción de paz?

Yo creo que es interesante no solo preguntarles por las expectativas de violencia, sino también por las expectativas de paz. Cuando hacemos ese complemento de la paz, entonces vemos que no hay un reproduccionismo o normalización de la violencia, como se piensa.

Los chicos también están cansados de la violencia y quieren narrar y contar alternativas de paz, quieren buscarlas. Entonces, eso es lo que hasta el momento ha configurado este proyecto. La mente tiene que estar basada en una propuesta de educación popular democrática y participativa; es decir, las escuelas tiene que abrirse a la comunidad.

¿Cómo seguir construyendo paz en Sinaloa? 

Bueno, Sinaloa es un estado muy complejo. Creo que hay que reconocer que Sinaloa ha vivido un proceso de violencia en su historia reciente. Cabe mencionar los efectos de la Operación Cóndor, con los desplazamientos, con las migraciones que hubo de las zonas periféricas y rurales a la ciudad, el cómo se fueron transformando unas violencias privadas entre ciertos sectores, mafias y señores de la guerra en violencia públicas que se viven en la cotidianidad, en las calles, en las ciudades urbanas, en los ranchos.

Las cifras escandalizan desde la mal llamada y titulada guerra contra el narco declarada por Felipe Calderón. No creo que la solución esté en la militarización de los territorios. No es así. Yo creo que la paz es un horizonte. La paz no es un objetivo concreto, no es un lugar a dónde vamos a llegar;, es una utopía la paz, y esto es por experiencia del caso colombiano.

La paz es un intento por democratizar, por empoderar, no es solo ausencia de violencia y ausencia del estado. Entonces creo que Sinaloa debe ser consciente de que la paz es un compromiso de todos, y no solo de actores en conflicto y no solo del Gobierno. La paz tiene que movilizarse.

Tienen que crearse organizaciones ciudadanas y movimientos sociales progresistas, críticos, con alto compromiso comunitario y solidario para la transformación y el buen vivir, sobre todo pensarse escenarios de difusión, de reflexión, espacios alternativos de concienciación que se puedan promover desde los espacios del periodismo alternativo, desde las academias alternativas, desde los movimientos religiosos.

Todo esto tiene que complementarse con estos procesos de paz. El papel de la Iglesia es fundamental en esto. Entonces yo creo que esto hace falta, y sobre todo estar en disposición de escucha, eso es lo que hemos aprendido. La memoria es el eje articulador de la paz. Sin memoria no hay paz.

¿Qué es la paz territorial?

Es una categoría que toma relevancia en Colombia con la firma del acuerdo final para la terminación del conflicto entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC (2016). El término se utilizó por primera vez por el Alto Comisionado para la Paz de Colombia en el año 2013.

Es una novedosa estrategia de reconocimiento a las regiones afectadas por la violencia, que intenta regular nuevas formas de gobernanza entre el Estado y las comunidades para buscar alternativas de no violencia.

Se trata de un diseño construido desde abajo, apoyado en sus propias ontologías, vivencias cotidianas y las estrategias de resistencia social acumuladas históricamente.

Desde luego, se trata de una paz imperfecta, inacabada, que se concentra en la concienciación y el empoderamiento ciudadano para promover la participación popular, la justicia social y el buen vivir en los territorios, donde la pedagogía social juega un papel fundamental.

En el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) en Colombia se ha trabajado y reflexionado mucho en construcción de los términos metodológicos de la paz territorial.

Perfil

Nombre:  Julian Alveiro Almonacid Buitrago

Edad: 28 años

Origen: Villagómez, Colombia 

Profesión: Historiador cultural y pedagogo

Trayectoria: Doctorante en el programa de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Sinaloa. 

Maestro en Ciencias en Enseñanza de la Historia por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Licenciado en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales por la Universidad de Cundinamarca (UDEC, Colombia). Diplomados en geopolítica, movimientos sociales y análisis de prácticas educativas. Profesor de educación básica, secundaria y media, así como también coordinador de foros, seminarios universitarios y movilizaciones para la paz, la defensa del agua y los movimientos agrarios en la región del Sumapaz, Colombia. Miembro fundador del Colectivo Sumapaz Resiste. Fue activista del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica. Sus líneas de investigación son: memoria social, cultura del narcotráfico y educación para la paz. 

Tiene participaciones en congresos nacionales e internacionales, las más recientes: 
ponencia magistral en el Congreso Internacional de Pedagogía Social y Educación Social, Puebla, 2018; ponencia magistral en el Quinto Coloquio Internacional sobre Violencia, Culiacán, 2018. 

Su publicación más reciente lleva como título «Memoria y enseñanza de la historia del narcotráfico y las guerras esmeralderas. El valor sociocultural del corrido prohibido».