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Migrantes narran asalto de policías estatales en Nogales

SONORA

El albergue se llama La Roca 2

El albergue se llama La Roca 3

El albergue se llama La Roca 4

Nogales, Sonora.- "Sentí que iba a morir, y mi mente se fue hacia mi hija, de 4 años que se quedó en Tegucigalpa", comentó un migrante que se encontraba en el albergue el día que fue tomado por asalto por cerca de 20 agentes de la Policía Estatal Investigadora (PEI).

El albergue se llama La Roca, poco conocido hasta hace dos días. Los reporteros no sabían donde estaba, ni aún los policías, ni luchadores sociales… Pero de pronto todos supieron llegar hasta el edificio debido al atentado de agentes de la Policía Estatal Investigadora (PEI).

"Llegaron de noche, golpenado la puerta principal, todos estábamos dentro, dormidos, era miércoles en la noche, para amanecer jueves, entraron y comenzaron a gritarnos", dijo un migrante nicaragüense.

Sin orden de cateo, solamente la violencia y sus fusiles, los agentes de la PEI, entre ellos una mujer de cabello rubio o claro, ingresaron a La Roca, en la colonia Del Rosario.

"Nos pusieron el rifle en la cabeza, otros usaron pistolas, nos desnudaron, y nos quitaron el dinero y los teléfonos celulares", dijo otro migrante.

El albergue está a unos 30 metros de la línea internacional, desde donde observan la tierra prometida, el sueño americano, detrás de una gran valla de metal coronada por láminas afiladas como navajas, donde algunos han perdido sus dedos.

También se tiene vista de la línea internacional y de las garitas mexicana y americana, que en días nublados ofrecen un espectáculo.

La puerta del albergue es débil, por lo que los agentes no tardaron en abrirla, para saquear sus escasas pertenencias.

Los migrantes temblaban arrojados en el piso, mientras un agente les quitaba sus pertenencias y se las daba a la única mujer que iba en el grupo.

"Nos exigieron que sacáramos pasaportes o papeles que dijeran que somos legales en México, y amenazaron con llamar a la Migra mexicana, y sí la llamaron, pero algo les dijeron, que nos dejaron en paz", comentó.

Mientras los agentes molestaban a la familia que cuida el albergue, incluso levantaron de sus camas a cuatro niños de 10, 8, 6 y 4 años de edad, a quienes les alumbraban la cara con sus lámparas de manera grosera. Una anciana salvadoreña temblaba de miedo ante el abuso.

Los migrantes tuvieron tiempo de apuntar los números de las patrullas que reportaron al 066, pero desde la central de emergencias les mandaron a la mismas patrullas y los agentes entraron de nuevo y los amenazaron de muerte si seguían llamando.

Les tomaron fotos y se marcharon de una de las zonas más conflictivas de Nogales, dejando miedo, desolación y a los migrantes más pobres de lo que llegaron.