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Muere en casa que poco visitaba

MÉXICO

México.- La residencia donde murió Ignacio "Nacho" Coronel no parece ser un lugar donde viviera el capo o, por lo menos, que frecuentara.

En la casona de Paseo de los Parques 1464, en Colinas de San Javier, Zapopan, las recámaras tenían televisiones de cinescopio, había habitaciones con king size sin sábanas ni cobijas y los baños no tenían ningún artículo de limpieza.

Coronel tenía al pie del jardín una terraza de estilo colonial con tejado y figuras de frutas colgadas a la pared, pero tampoco parecía haberla usado antes de su muerte, porque todas las sillas de madera estaban amontonadas una arriba de otra, el día en que entraron por él.

Una de las salas tenía una pequeña mesa de centro y sillones rústicos juntados desordenadamente con una alfombra enrollada; en una de las bardas del jardín se observa un "diablito" que aparentemente usaba un empleado para tener electricidad.

La cocina integral de la casa, con una barra y campana extractora decoradas con azulejo poblano antiguo, lucía semi vacía el día del operativo. No hay ningún traste, se observa sólo un frutero y un refrigerador de cuatro estantes, uno de ellos desocupado.

Coronel tenía en esta residencia una estancia con caminadora y una bicicleta estática. No hay registro de equipos de aire acondicionado, sólo contaba con ventiladores de pie redondo.

En el parte informativo que levantaron los militares, tras el abatimiento de Coronel, se menciona que fueron asegurados una camioneta Subaru 2009 roja, un Ford Grand Marquis 1998 y una camioneta Hummer H3-D 2010, la favorita del capo.

No obstante, en el registro de fotografía forense, sólo aparece este último vehículo afuera de la residencia. Cuando la PGR abrió el zaguán principal, no se observó ningún vehículo en el estacionamiento.

En la estancia de descanso del jardinero, a un costado de una alberca con esculturas de ranas, había mayores señales de vida.

En el cuarto estaba una pequeña parrilla de gas, un galón de agua Bonafont, una licuadora, una jarra con leche, un huacal en el que se guardaban frascos de Nescafé, sal, azúcar, un cuchillero y un trapo.

Había también una televisión de cinescopio sobre un mueble sencillo de madera con ropa y calzado, así como una hielera de unicel de Oxxo.

Hiram Francisco Quiñones Gastélum, el cocinero que estaba con el capo, dijo en sus primeras declaraciones que esta residencia sólo era de descanso para Coronel, quien el día que murió había tenido una sesión de masaje y esperaba a un plomero que instalaría un regulador a la caldera de su alberca.