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"Ocupamos ayuda de manera inmediata"

BAJA CALIFORNIA SUR
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Por: Enviados: Rubén Navarro y Sergio Pérez

"Ocupamos ayuda de manera inmediata"

Los Cabos, Baja California Sur.- Con sus bebés en brazos, Graciela Trejo deambula por las calles de la colonia Las Palmas, uno de los sectores ubicados en el cinturón de miseria de la ciudad de Los Cabos.

Se le ve desesperada, preocupada. Teme por la vida de su pequeño de tres meses de nacido. Necesita hidratarlo pero no hay medicamentos, mucho menos dinero para comprarlos. Por eso sale a la calle para ver si llega la ayuda humanitaria que el gobierno les anunció.

Sus dos hijos apenas se llevan seis meses de diferencia, pero el más pequeño está en peligro, sobrevivió al diluvio, como Graciela le llama al huracán “Odile”, que tocó puerto la noche del domingo pasado.

La desesperación de Graciela está al límite. El padre de sus hijos no está con ella. Se quedó en el estado de Guerrero, de donde es originaria.

Ella se aventuró a llegar a Los Cabos en busca de una vida mejor al lado de sus abuelos.

"Casi vi morir a mi hijo". Sin embargo, el destino le cambió radicalmente. La noche en que el huracán impactó, se encontraba con sus hijos al lado de su abuelo.

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La casa de madera y cartón donde se guarecía no soportó los embates del viento y la lluvia, y de pronto se vio anegada.

"Cuando se vino el diluvio quede atrapada con mi abuelito, fue horrible, la verdad, vi casi morir a mi hijo", expresa la joven madre.

Narra que el pequeño cayó al agua y cuando lo rescató, salió a la calle en busca de ayuda y en el otro brazo a su hijo mayor.

Una vecina le tendió la mano y lo llevó a recibir atención médica.

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"El niño ya tenía un color morado oiga", dice sorprendida.

La situación que enfrenta Graciela es similar a la de muchos guerrerenses que llegaron a Los Cabos en busca de mejores oportunidades de trabajo y que de alguna manera se asentaron en la periferia de la ciudad, donde escasean los servicios más básicos como el agua y la luz.

La tarde está a punto de caer en Los Cabos y el panorama es desolador. La escasa luz solar empieza a debilitarse y da paso a los destellos de los focos de los carros.

Graciela se queda, con la esperanza de que hoy lleguen las autoridades con la ayuda humanitaria que tanto han anunciado.

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La petición es la misma. En el albergue en que se encuentra carecen de alimentos, leche, pañales, medicamentos.

"Ocupamos ayuda de manera inmediata, víveres, los niños son los más necesitados", expresa la joven que no rebasa los 20 años.

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