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"Se fue mi Heidi"; no consiguió trasplante

OAXACA

El Universal.- "Se fue mi Heidi; ya va a estar mejor con Dios, ya no pudimos hacer nada", musita con un español entrecortado Eleazar Lorenzo, padre de la pequeña de casi nueve meses que falleció la noche del jueves, víctima de atresia biliar, y por la falta de recursos para lograr un trasplante de hígado.

El indígena zapoteca, junto con su esposa Irma Aguilar, emprendieron un lucha por la sobrevivencia de la menor; organismos altruistas colaboraron para recaudar recursos, que no rebasó 10% del dinero requerido. La angustia y el dolor provocaron que la madre fuera internada en un hospital siquiátrico en los días más difíciles.

Pobreza, fatal

La pareja es originaria de San José Tonaguía, localidad indígena del municipio de Santo Domingo Roayaga, en la Sierra Juárez, a 150 kilómetros de la capital.

El padre se dedicaba a las actividades agrícolas; ella, de 23 años, a atender el hogar. Heidi nació el 12 de junio de 2013 y los padres notaron que tenía un color amarillento, a lo que no pusieron mucha atención.

Sin embargo, al paso de los días, se complicó el estado de salud de la pequeña, por lo que decidieron llevarla a un par de hospitales, donde no les daban esperanza de vida, pero al difundirse su caso comenzaron a surgir grupos altruistas.

La familia fue apoyada con víveres y ropa; no obstante, para el trasplante se requerían al menos 2 millones de pesos, así como un hígado disponible; no lograron el objetivo y la pequeña murió.