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Traía once billetes falsos

MÉXICO

México.- El día que fue detenida por tratar de pagar un cuaderno escolar con un billete falso de 100 pesos, Esperanza Reyes Aguillón traía en una cartera 11 billetes apócrifos, que declaró, ante el agente del Ministerio Público, encontró en la banca de un jardín.

Por la distribución de numerario sin valor legal, como se tipifica este delito, fue sentenciada el 22 de noviembre de 2011 a cinco años de prisión y una multa de 56 pesos con 70 centavos. No tenía antecedentes penales, pero se le negó el sustituto de prisión y la condena condicional porque el Código Penal federal, en sus artículos 70 y 90, establecen alternativas para penas que no excedan sentencias de dos a cuatro años.

Sin estudios más allá de la primaria, ingresos de 500 pesos semanales por asear casas, la sentencia le trastornó su existencia y dejó en la incertidumbre a sus dos hijos. Su situación empeoró con el traslado a las Islas Marías, revertido el martes pasado por un amparo promovido por la Fundación Barra Mexicana, el Colegio de Abogados y la Barra de Abogados de San Luis Potosí.

José Mario de la Garza Marroquín, de la Barra de Abogados, considera desproporcionada y sin sentido la sentencia. "Hay gente que dice que hasta en bancos o cajeros dan billetes falsos, por eso es una situación desmedida e injusta".

Los abogados han solicitado al presidente Peña un indulto para que Esperanza tenga oportunidad de regresar con sus hijos, un niño de 7 años y una niña de 10.

A la petición se sumó Jorge Vega, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, quien sugirió buscar una alternativa a la pena de prisión.

Según el expediente, el 27 de enero de 2012, el juzgado Tercero de Distrito confirmó la sentencia y extendió un requerimiento para que Esperanza se internara voluntariamente en La Pila, en la capital del estado, pero desatendió el llamado y fue detenida en mayo de 2012.

Su hermana, Eréndira Reyes, cree que las autoridades abusaron de la ignorancia de Esperanza "para cargarle" el delito.

En su versión, Esperanza recibió ese dinero como remuneración salarial en una temporada en que abundaba esos billetes; "no se distinguían si eran buenos y mi hermana tuvo que pagar".

Considera que no se hizo una investigación que demostrara si Esperanza fabricó el billete o si pertenecía a una banda, "sólo fue la palabra de la persona que la acusó".

En 2012 para reducir la sobrepoblación, los reos de La Pila, fueron reubicados en penitenciarías federales. Esperanza fue enviada a las Islas Marías.

En la sentencia, se refiere la declaración ministerial de la dueña de la papelería. Narra que "al recibirlo sintió una textura diferente a la del papel moneda", lo revisó y observó que no tenía ningún elemento de seguridad, por lo que "solicitó a su esposo que llamara a la policía".

Al lugar acudieron agentes estatales, quienes declararon que Esperanza "adoptó una actitud nerviosa" y al solicitarle sus generales dijo llamarse "Marta Patricia Jiménez Ramírez".

Los policías aseguraron que de la cartera, la acusada sacó dos billetes falsos de 500 pesos, tres de 200 pesos y seis de 100 pesos.

La sentencia cita que en su declaración preparatoria, explicó que "estaba caminando, tocando puertas para ver quién la podía ocupar para hacer limpieza, se sentó en la banca de un jardín de San Juan de Guadalupe" y ahí halló una cartera.