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Ven débil a "La Tuta", pero temen surjan otros líderes

VIOLENCIA

MÉXICO, D.F., abril 2 (EL UNIVERSAL).- El cártel de "Los Caballeros Templarios" está debilitado, la caída de Enrique "Kike" Plancarte Solís, en un operativo de la Marina, sin duda resta capacidad de operación a esta organización y pone en entredicho si Servando Gómez Martínez, "La Tuta" tendrá el liderazgo suficiente para mantener a flote su estructura criminal, bajo el acoso de las fuerzas federales.

Este es el análisis de los expertos Javier Oliva Posadas, coordinador del diplomado de Seguridad Nacional de la UNAM, y Jorge Chabat, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), quienes coinciden en que no será suficiente con detener o eliminar a los líderes e integrantes del cártel, sino fortalecer las instituciones del estado de Michoacán para impedir el resurgimiento del grupo criminal con otros cabecillas y otro nombre.

Javier Oliva alertó sobre el riesgo de que la caída de "Kike" Plancarte puede fragmentar al cártel de "Los Caballeros Templarios", hoy debilitado, y generar más violencia en Michoacán, pues sus integrantes podrían buscar nuevos liderazgos y no necesariamente seguir bajo el mando de "La Tuta", el único de los jefes fundadores de la organización que se mantiene en activo, pero con una capacidad operativa disminuida pues es un blanco prioritario del gobierno federal.

El experto destacó que el abatimiento el 9 de marzo pasado de Nazario Moreno, "El Chayo", líder ideológico del cártel, y que en poco más de 15 días se lograra eliminar a Plancarte Solís, "afecta sin duda y de forma notable el funcionamiento de la estructura criminal", ya que esta organización se basó en el liderazgo de estos capos.

De hecho, indicó, "Los Caballeros Templarios" y su versión anterior como "La Familia Michoacana", si bien conformaban una unidad, en los hechos cada uno de los jefes tenía a sus propias huestes o seguidores, por lo que no necesariamente "La Tuta" podría tener la capacidad de sustituir como imagen la influencia que "El Chayo" y "Kike" tenían en sus colaboradores, que podrían buscar ocupar el lugar que han dejado vacantes, y asociarse con el único cabecilla que hoy queda o buscar consolidar su propio poder en las plazas que aún mantienen.

"Va a haber una fragmentación del cártel, es lo más previsible por la propia forma en cómo funcionó en estos últimos años, ya que incluso mucho de su poder se basó en mantener aterrorizada a la población" y es probable que "La Tuta" no pueda seguir operando de la misma forma ante los embates del gobierno federal, pues incluso se presume que él también ha huido de Michoacán, para operar a distancia como Plancarte Solís.

Por su parte, Chabat expuso que "Los Caballeros Templarios" "hoy están acosados por la presencia federal en el Estado, y la caída de dos de sus tres jefes más importantes sin duda deja a una organización muy debilitada, con muy baja capacidad de maniobra, que ahora se dedica más a escapar del asedio que continuar con sus actividades criminales, están a la defensiva".

Consideró que "La Tuta" puede aún tener a su gente leal, pero es difícil que tenga el mismo liderazgo que ejercían en los hechos tres sujetos, cuando al parecer ni siquiera se encuentra ya en Michoacán, "aunque no dudo que alguien quiera continuar con el negocio y busque reconstruir a la organización".

Por ello, destacó que ahora el reto para el Estado "será impedir que el grupo delictivo se reconstituya".